Por TALES AZZONI
BARCELONA
Agencia (AP)

El presidente del Barcelona Josep Bartomeu renunció ayer, secuela de su conflicto con Lionel Messi y tras una de las peores temporadas del club en más de una década.

Al marcharse, Bartomeu dejó sembrada una nueva polémica, con la revelación de que el club catalán busca unirse a lo que sería una nueva Superliga de equipos de elite.

Bartomeu anunció en una rueda de prensa que toda su junta directiva también dimitió, con lo que se evita proceder con una moción de censura prevista para las próximas semanas.

El dirigente quería que la consulta fuera demorada al argumentar que el agravamiento de la pandemia de coronavirus ponía en riesgo la salud de lo más de 110.000 socios del club que podían participar. Pero el gobierno de la región autorizó proceder con la consulta.

Más de 20.000 socios del Barcelona firmaron una petición para que Bartomeu y su directiva fueran sometidos a una moción de censura.

Las firmas se recogieron poco después de la crisis generada por el pedido de Messi para irse gratis del club, luego de la humillante derrota 8-2 ante el Bayern Múnich en los cuartos de final de la Liga de Campeones, resultado que coronó la primera temporada sin títulos de los azulgranas desde 2007-08.

Messi criticó a la directiva del club la temporada anterior, y manifestó su desagrado por el rumbo que tomaba el club. A Bartomeu, el astro argentino le reprochó no cumplir su palabra de dejarlo salir gratis al concluir la campaña.

El lunes, Bartomeu dijo que le había explicado a Messi y a su familia que no podía permitir que el mejor jugador se marchara antes de la expiración de su contrato, vigente hasta la conclusión de la presente campaña.

Sobre su propia renuncia, el dirigente había dicho también que no se le había pasado por la mente.
«Es una decisión meditada, serena, consultada y acordada por todos los compañeros», dijo Bartomeu, quien criticó al gobierno de Cataluña.

Una junta gestora encabezada por Carles Tusquets, el actual presidente de la comisión económica del club, asumirá la dirección con el fin de convocar dentro de un máximo de tres meses.
Tras la eliminación ante el Bayern, Bartomeu anunció cambios profundos en el club y convocó a nuevas elecciones para marzo próximo. El martes, explicó que la renuncia no llegó entonces, pues debía tomar medidas relevantes.

Bartomeu dijo que una de sus últimas llamadas antes de renunciar fue precisamente para aprobar la Superliga europea. Con ello, cobraron fuerza los reportes crecientes acerca de una nueva competición europea, donde los clubes de elite podrían enfrentarse entre sí con mayor frecuencia.

Actualmente, la Liga de Campeones organizada por la UEFA constituye el torneo de mayor nivel que disputan los principales clubes en el nivel continental. No quedó claro a partir de los comentarios de Bartomeu quién organizaría la Superliga o si esa competición reemplazaría de hecho a la Liga de Campeones.

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