Faltan pocos días para que la Superintendencia de Competencia dé un paso clave en su proceso de instalación. El próximo 31 de agosto vence el plazo para recibir candidaturas para el cargo de Superintendente, una elección que marcará el rumbo de la nueva institución.
Mientras el plazo avanza, la Superintendencia ha comenzado a operar y está contratando personal, capacitando analistas y recibiendo expedientes.
Después de un inicio marcado por tropiezos y el reinicio de su puesta en marcha, la institución entra ahora en una etapa decisiva, en la que deberá demostrar que la ley puede convertirse en resultados concretos para los guatemaltecos.
El directorio actual está armando la casa desde cero. Ya se contrató al personal administrativo y de recursos humanos para hacer las primeras compras públicas.
Con apoyo de la cooperación internacional se capacitó al personal en Análisis Económico de Competencia y se llevó a cabo un Taller de Diseño Institucional para alinear reglamentos con estándares internacionales.
Superintendencia de Competencia destraba controversia e inicia proceso para elegir a nuevo titular
AVANZA ANÁLISIS DE NORMAS ESTATALES
El trabajo más pesado ha comenzado e incluye revisar 1 mil 400 normas, políticas y manuales enviados por 180 instituciones públicas. El objetivo es detectar barreras a la libre competencia que hoy encarecen productos y frenan empresas, según explicó Luis Velásquez, Director Adjunto de la Superintendencia.
Además, se elaboran 10 guías técnicas clave. “Servirán para definir mercados, detectar posición de dominio, analizar fusiones, medir daños por prácticas anticompetitivas y diseñar programas de cumplimiento”, agrega Velásquez.
Sin esas reglas claras, no se puede sancionar ni prevenir.
EL GRAN RETO ESTA EN EL SUPERINTENDENTE
Para Regina Vargas, directora de la iniciativa del sector privado CompiteGuate, el nombramiento del nuevo Superintendente es el punto de quiebre.
“Se espera que el proceso sea transparente, basado en mérito y criterios técnicos. La principal lección de la etapa anterior es que la institucionalidad de competencia requiere reglas claras, certeza y decisiones que generen confianza”, afirmó.
Lo que no debe repetirse, dijo, es la incertidumbre. La Superintendencia necesita estabilidad, continuidad y conducción técnica para no desviarse de su mandato legal.
Tras su conformación hace un año, la Superintendencia entró en una batalla interna liderada por el ex superintendente que generó estancamiento y descrédito en la institución. Eso quedó atrás.
El mensaje al Congreso y al Directorio es que la elección debe abrir una nueva etapa. Una institución independiente, técnicamente sólida, objetiva e imparcial, capaz de generar confianza en empresas, consumidores y mercados.
LA RECETA PARA FUNCIONAR
Vargas y Velásquez coinciden en tres prioridades que son urgentes:
1. Gente técnica, no burocracia: La primera contratación debe ser de economistas y abogados con experiencia en análisis de mercados e investigación. “No se trata de crecer por crecer. Se necesita una organización funcional y especializada”, señala Vargas. También se requieren sistemas de información y datos para documentar casos.
2. Hoja de ruta con resultados: En el corto plazo hay 3 frentes: consolidar la institución, capacitar al equipo y promover cultura de competencia. Pero ojo: primero capacidades, después casos de alto impacto. “La institución debe explicar qué hace y qué no hace. La comunicación debe acompañar el trabajo técnico y generar confianza, sin sustituirlo”, agrega Vargas.
3. Coordinación y acceso a datos: Una autoridad de competencia sin información no sirve. Urge coordinar con otras instituciones públicas para acceder a datos de mercados, precios y contratos. Sin evidencia no hay análisis riguroso ni sanciones que resistan.
EL IMPACTO AL CONSUMIDOR
La Superintendencia de Competencia fue creada para promover y proteger la libre competencia en Guatemala, con facultades para investigar posibles prácticas anticompetitivas y aplicar las medidas que establece la ley.
Como parte de su proceso de instalación, la institución analiza alrededor de 1 mil 400 normas para identificar posibles barreras a la competencia y trabaja en la elaboración de guías técnicas que orienten sus actuaciones.
En entrevista con La Hora, Javier Bauer, presidente del Directorio de la Superintendencia de Competencia, ofreció detalles del proceso, los cuales escribimos a continuación.
La Hora: ¿Cuántos expedientes han recibido hasta ahora y qué sucederá después de que cierre la convocatoria?
Javier Bauer: Hasta este martes hemos recibido los primeros dos expedientes. La convocatoria permanece abierta y el plazo vence el 31 de agosto, por lo que todavía esperamos recibir más postulaciones.
Una vez finalice la convocatoria comenzaremos con la revisión de los expedientes para verificar que cumplan con todos los requisitos establecidos. Si encontramos algún error u omisión, se publicará el listado correspondiente y se les dará a los candidatos un plazo de cinco días para subsanar.
Después de esa etapa se publicará el listado definitivo de los expedientes que hayan sido admitidos y continuaremos con las siguientes fases del proceso.
La Hora: ¿Qué criterios se tomarán en cuenta para evaluar a los candidatos?
Javier Bauer: Es importante mencionar que se trata de un proceso competitivo, transparente y público. Desde el inicio se publicaron los requisitos para participar y la tabla de ponderación que utilizará el directorio para evaluar a los candidatos.
Habrá un examen de oposición y también un examen psicométrico. Además, tendrá un peso importante el conocimiento y la experiencia en Administración Pública.
En procesos anteriores, este aspecto no tenía una ponderación tan relevante. En esta ocasión decidimos darle mayor importancia porque el superintendente es el jefe administrativo de la SiCom y tiene relación con distintos órganos del Estado.
La Hora: ¿Qué otras etapas contempla el proceso?
Javier Bauer: Los candidatos deberán presentar su plan de trabajo el 16 de septiembre y posteriormente se realizarán las entrevistas. Después vendrán el examen de oposición y la evaluación psicométrica.
Con los resultados de estas etapas se elaborará un listado con los seis candidatos mejor calificados, que será publicado en la página de la Superintendencia.
La Hora: ¿Qué ocurrirá con esos seis candidatos?
Javier Bauer: A los seis candidatos mejor calificados se les solicitará una declaración jurada de intereses, en la que deberán informar sobre los cargos que han ocupado previamente. Esto permitirá al directorio conocer sus antecedentes e identificar los intereses que hayan tenido antes de participar en el proceso.
Posteriormente se realizará una entrevista final con los candidatos que lleguen a esa etapa y, con base en todo el proceso de evaluación, el directorio realizará la designación del nuevo superintendente.
La Hora: ¿Qué pasaría si ninguno de los candidatos cumple con los requisitos establecidos?
Javier Bauer: Ese sería un caso no previsto expresamente en la resolución que establece la convocatoria. Si llegara a presentarse esa situación, tendría que ser analizada y discutida por el directorio.
Todavía no se ha definido qué procedimiento se seguiría en ese escenario, ya que dependerá de los resultados de la revisión inicial de los expedientes.
La Hora: ¿Cuándo podría estar electo el nuevo superintendente?
Javier Bauer: Esperamos desarrollar todo el proceso durante septiembre. Las últimas fases podrían realizarse entre finales de septiembre y principios de octubre, aunque esto dependerá también de la cantidad de expedientes que recibamos.
De momento, como Superintendencia invitamos a todos los profesionales que consideren que cumplen con los requisitos a participar. Pueden consultar la convocatoria, el cronograma y la tabla de ponderación en la página de la Superintendencia de Competencia para conocer todos los detalles y participar en este proceso.
Es un proceso importante que cuenta además con acompañamiento internacional de la Unión Europea y con mecanismos de fiscalización ciudadana. El objetivo es elegir a la persona que estará al frente durante los próximos cinco años.
Con la normativa vigente y la estructura administrativa en proceso de consolidación, la Superintendencia avanza hacia la etapa en la que deberá poner en práctica las funciones que le fueron asignadas.
El reto de los próximos 6 meses es claro: terminar de armar el equipo técnico, aprobar las reglas de juego y comunicar con transparencia. Si se hace bien, la Superintendencia puede convertirse en la institución que garantiza que los mercados jueguen limpio.







