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“La pobreza no es natural. Es una creación humana”. Nelson Mandela

El caso de Juana Santiago Chel es importante porque observamos por medio de este el estado de indefensión en la que se encuentran los débiles, en una sociedad que no ha invertido en aumentar el conocimiento dentro de las clases más necesitadas, especialmente el interior, las mujeres y la población indígena, por las informaciones se deduce que fue engañada por su hijo en la firma de documentos relacionado con el lugar donde vivía, hijo que utilizo todo el sistema para hacerla vivir momentos intensamente dolorosos.

Nuestro sistema históricamente patriarcal, a pesar de los logros alcanzados por muchas mujeres, entre las que me cuento, no ha logrado igualar a las personas en general, siendo como somos una sociedad de contrastes una mujer pobre, del interior e indígena se encuentra a merced de la moral de quienes le rodean, si no la tienen, el resultado es el que se vive día a día, Juana es la evidencia de nuestras falencias.

No podemos negar que muchas profesiones se encuentran sumamente desprestigiadas, porque no todos valoramos en toda su magnitud un título universitario, no podemos por lo tanto negar que hay quienes no protegen debidamente su protocolo, y de ahí que los delincuentes se aprovechen de esta situación, que bajo el manto de la Fe Pública abren la puerta al incumplimiento de principios fundamentales de quienes no siempre saben el contenido de los documentos que firman, adicional a que el árbol da frutos envenenados, ¿Se puede probar que se firmó un documento sin conocimiento pleno de sus efectos jurídicos? Difícil.

En ese orden de ideas, los jueces al conocer de un proceso deben apegarse a las pruebas que tienen a la vista, y que analizan, más que a los argumentos o su propio conocimiento del caso fuera de la esfera de la judicatura, porque la sentencia que emitan será revisada por diferentes instancias, hasta llegar a la CC, institución que lo que hará en un caso tan anónimo como un problema familiar de tierras, será fríamente establecer si las pruebas se ajustan a “derecho” y resolverá de acuerdo a los antecedentes.

El problema medular actual es el actuar de la policía, dependiente de Gobernación que depende a la vez del Ejecutivo, que no ha hecho absolutamente nada para que la vida de los miles de Juanas del país cambie aunque sea un poco, el lujo de la fuerza se exhibe en casos como el que ha ocupado la indignación popular por el que se desalojó a una indefensa mujer, mientras en casos en los en que se ha necesitado su intervención se quedan en modo observación, y en otros actúan con verdadera iniquidad.

El problema de nuestro país, que se evidenció más en los últimos días, y que se debe aceptar es que nuestra pobreza no es solamente económica, nuestra pobreza tiene varias vertientes entre las que se encuentra la acción de nuestras fuerzas de seguridad que se amilanan ante quienes deben crecerse y se crecen cuando deben actuar humanitariamente, tenemos dos ejemplos recientes, la forma de actuar con los estudiantes de la Usac, y con la señora porque eso es Juana Santiago Chel.

En este caso como en muchos más en los que se castiga la pobreza, el ser mujer y ser indígena, se agrava con el hecho que muchas personas no saben leer, y que aunque lo sepan no  comprenden o no entienden, según Digeduca solo el 35% de los estudiantes que terminan el nivel medio alcanzan comprender la lectura, y en los grados escolares básicos o diversificados, entre el 65% y el 75% de los alumnos presentan deficiencias severas de comprensión, siendo un problema de fondo que afecta a demasiadas personas, el saber leer pero no comprender.

Si sumamos a lo anterior que noticias van y vienen, en los que se evidencian resoluciones injustas, y no porque sean más, es porque el negro opacó al blanco, jueces justos hay muchos, pero el foco está en los malos, y que la ambición de muchas personas las ciegan, dañando a sus propios padres, el plato está servido.

Juana Santiago Chel es una víctima más del sistema de este país, ¿Dará respuesta alguien algún día?

Gladys Monterroso

licgla@yahoo.es

Abogada y Notaria, Magister en Ciencias Económicas, Catedrática de Derecho Financiero y Tributario de la Universidad de San Carlos de Guatemala, Diploma otorgado por la Corte de Constitucionalidad en 2005, como una de las Ocho Abogadas Distinguidas en Guatemala, única vez que se dio ese reconocimiento, conferencista invitada en varias universidades de Estados Unidos. Publicación de 8 ediciones del libro Fundamentos Financieros, y 7 del libro Fundamentos Tributarios. Catedrática durante tres años en la Maestría de Derecho Tributario y Asesora de Tesis en la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad de San Carlos de Guatemala.

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