Un recorrido a lo largo de la selva maya de México y Guatemala pone de manifiesto la existencia de una estructura ilegal de traficantes de maderas preciosas. Foto: La Hora / Insight Crime

Un recorrido a lo largo de la selva maya de México y Guatemala pone de manifiesto la existencia de una estructura ilegal de traficantes de maderas preciosas como el granadillo, según una investigación de Insight Crime, cuyo equipo se introdujo por varios días a lo largo de más de 300 kilómetros de reservas naturales para documentar estas operaciones ilegales en el “corredor verde” más importante de Mesoamérica.

También explora las labores de quienes luchan contra este flagelo, muchas veces sin obtener resultados.

La investigación, publicada el pasado 28 de septiembre, firmada por Alejandro Melgoza y Alex Papadovassilakis, contiene un video explicativo y una narrativa ordenada en 7 capítulos con mapas y gráficas que permiten dimensionar el alcance de esta problemática regional.

La exportación ilegal de las trozas de esta madera preciosa requiere “lavarla” o hacer pasar las trozas como de una especie diferente. Foto: La Hora / Insight Crime
GRANADILLO, ESPECIE PRECIOSA USADA EN YATES

El reportaje describe la ruta de saqueo de una especie de madera preciosa conocida como granadillo. Esto sucede en la frontera de la selva maya entre Guatemala y México. Estos recursos terminan en el continente asiático, y son usadas para elaboración de objetos de lujo tales como piezas de autos e instrumentos musicales.

El granadillo, Playmiscium yucatanum, es una madera preciosa, escasa y muy codiciada, usada para piezas en autos, yates, y otros objetos.

La búsqueda comienza en el corazón de la Reserva de Biosfera Maya de Guatemala con un grupo élite de guardabosques, coordinados por Francisco Asturias de la Fundación para el Ecodesarrollo y la Conservación (Fundaeco), capítulo Petén.

 

En estos límites fronterizos y con escasa presencia del Estado, opera una mafia internacional con vínculos en Asia, señala Insight Crime.

Los involucrados en su extracción operan a través de una red de intermediarios, reclutando integrantes de las comunidades cercanas, a quienes les pagan para marcar los árboles. “Reciben unos 25 dólares por cada árbol marcado”, explican en el reportaje.

Dos o tres días después, un segundo grupo de madereros locales talan los árboles marcados con motosierra. Cortan la madera en trozas y la almacenan en pozos cercanos antes de su recogida.

Después, los taladores abren un camino a través de la selva para llegar a la madera extraída, arrasando con las plantas y árboles que se encuentran en el camino, se describe en la publicación.

Ingresan las camionetas en los caminos recién hechos para recoger la madera y llevarla a los puntos de almacenamiento cercanos, fuera de las reservas naturales.

CAMUFLAJE Y EXPORTACIÓN

La exportación ilegal de las trozas de esta madera preciosa requiere “lavarla” o hacer pasar las trozas como de una especie diferente, con menos restricciones comerciales. Esto les permite obtener permisos legales para salir del país, detalla Insight Crime.

Este paso requiere que la madera ingrese a aserraderos clandestinos, para modificar los troncos y sus características únicas. Esto les permite obtener papeles falsos para confundir a las autoridades.

Para la obtención de permisos legales la mafia suele pagar a los líderes de las comunidades con copropiedad forestal o las entidades con permisos de tala para que autoricen la extracción de madera “camuflada”, para legalizar este procedimiento, agrega.

La madera extraída en forma ilegal, sale por la frontera mexicana por buques de carga con destino a Asia. Foto: La Hora / Insight Crime

Con los papeles en orden, los traficantes se dirigen a los puertos de la costa Caribe de México. En esta parte, explican que una supervisión indulgente por parte de las aduanas permite que la codiciada especie pase por los puertos mexicanos sin mayor control. “Posiblemente ayudado por sobornos”, de acuerdo con Insight Crime.

Finalmente, la madera extraída en forma ilegal, sale por la frontera mexicana por buques de carga con destino a Asia, por medio de un comercio legal y que genera ganancias millonarias.

 

Este es el escenario al que se enfrentan los guardabosques guatemaltecos, usualmente, con escaso personal y con fondos insuficientes. A menudo en vano, aunque algunos de ellos conservan la mística por su trabajo, puntualiza la organización.

MATERIALES

La lucha contra la tala ilegal en la frontera Guatemala-México (insightcrime.org)

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