
Acabo de tener acceso al informe de país de OPS en Guatemala 2025. Hay un tópico que mereció mi atención de ese informe: “Evaluación descentralizada que potencia la gestión pública” y afirma que (cito textual): La OPS lideró la primera evaluación externa descentralizada del Proyecto de Atención Primaria de Salud y Nutrición, realizada en coordinación con el MSPAS, la Unión Europea y equipos técnicos nacionales. Esta innovación integró evidencia generada por la Agencia Internacional para la Evaluación y el Instituto de Nutrición de Centroamérica y Panamá, y se desarrolló de acuerdo con los estándares internacionales de evaluación, fortaleciendo la triangulación de información, la validación cruzada y la coherencia programática. (Informe anual 2025: Guatemala)
Primero que nada, es importante entender lo que es la evaluación descentralizada. Esta va encaminada a tratar de mejorar el fortalecimiento local y para ello traslada el seguimiento y la toma de decisiones al territorio, permitiendo que municipalidades, direcciones de salud y comunidades participen activamente en la solución de sus problemáticas, dándoles participación en la planificación-acción local, para asegurar que los planes nacionales de desarrollo y las intervenciones públicas se alineen de manera técnica y lógica con las necesidades reales de la población vulnerable. Podemos hablar de buscar Coherencia programática.
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Pero este instrumento también promueve la rendición de cuentas institucional. El uso eficiente de los recursos del Estado y el combate a la discrecionalidad administrativa desde las bases. Estamos hablando que permite fijar Cultura de transparencia y participación.
En consecuencia, cabe esperar de la implementación del instrumento resultados tales como: Optimización en salud pública y nutrición: Consolidación de modelos replicables de atención primaria que mejoran la detección de riesgos comunitarios y fortalecen la respuesta local, permitiendo a la vez ampliar y enfocar los recursos institucionales y nacionales. Pero esa adecuación instrumental con impacto requiere a la vez de una articulación efectiva entre los servicios públicos, los consejos comunitarios, líderes ancestrales y autoridades locales para reducir barreras de acceso a los servicios. Estamos hablando de aplicación dentro de la atención primaria, de modelos participativos e interculturales.
Finalmente, todo lo anterior al implementarse, permite aumentar la credibilidad y aprendizaje organizacional al perseguirse creación de precedentes exitosos que mejoran la confianza ciudadana en las instituciones del Estado y generan capacidades técnicas sostenibles a nivel descentralizado.
Lo interesante en estos momentos es que ya se puede hablar de algunos éxitos en base a primer seguimiento y evaluación de la “Evaluación descentralizada que potencia la gestión pública”, que podemos resumir en lo siguiente:
Reducción histórica de la mortalidad materna: Se logró una disminución superior a las 100 defunciones maternas en comparación con el periodo anterior, impulsada por la intervención directa en territorios priorizados y el uso de datos locales para la toma de decisiones.
Cobertura universal de microplanificación en vacunación: Guatemala se consolidó como el primer país de la región en implementar herramientas de microplanificación a escala nacional en todos sus municipios, optimizando la identificación de población vulnerable y cerrando brechas de inmunización.
Fortalecimiento de la gobernanza comunitaria: Se consolidaron y operativizaron 650 comisiones de salud junto con diálogos interculturales permanentes, reduciendo las barreras de acceso entre los servicios públicos y las comunidades locales.
Expansión del primer nivel de atención: Se amplió la capacidad resolutiva de las redes territoriales, destacando la expansión del modelo de atención de enfermedades no transmisibles (protocolo HEARTS y salud renal) de 4 a 11 direcciones de área de salud.
Pero importante resulta también conocer cómo se lograron esos objetivos, saber el trabajo desarrollado por los entes salubristas nacionales y entonces encontramos que
En la Reducción histórica de la mortalidad materna: se trabajó con un enfoque de Epidemiología clínica y demografía territorial, fundamentado en la ley de los cuidados inversos y la concentración de riesgos. Lo que quiero decir es que: al descentralizar la vigilancia epidemiológica hacia los territorios priorizados, se desplazó el foco desde el promedio nacional de los libros y reportes hacia las zonas de alta vulnerabilidad. Esto se alineó con la demografía crítica y la epidemiología social, donde la reducción de la morbilidad extrema (como la materna) requiere intervenciones en el continuo asistencial (prevención, monitoreo y capacidad resolutiva y vigilancia local) para neutralizar las demoras en la atención médica.
Respecto a la mejora de la cobertura de la vacunación lo que está empleando el MSPAS es una Teoría de redes y epidemiología espacial (Cobertura de microplanificación en vacunación). Esta estrategia descansa en la modelización matemática de redes de contacto y la teoría de grafos aplicada a la salud pública. La microplanificación elimina la falacia de las coberturas globales homogéneas al mapear nodos poblacionales reales (comunidades, asentamientos, grupos etarios susceptibles). Al identificar los vacíos espaciales y las microredes de transmisión, se optimiza la inmunidad de rebaño y se cierran las brechas de susceptibilidad biológica. Una actividad que eficiente gasto con resultados.
Hablemos ahora de la gobernanza comunitaria en aspectos de salud. Creo que en esto finalmente se está presentado la real importancia a lo que hace años el consenso de Alma Ata (1978) en que se hacía ver que el éxito en la atención primaria dependía de una verdadera implementación de la Antropología médica y la gobernanza sociosanitaria (Comisiones de salud y diálogos interculturales). En este aspecto creo que con seriedad se empieza a trabajar la atención primaria sustentada en un enfoque de determinantes sociales de la salud y la etnografía aplicada a los servicios públicos del MSPAS con integralidad.
La eficacia de una intervención sanitaria disminuye si colisiona con barreras idiomáticas, cosmovisiones o desconfianza institucional y con no considerar como parte de la solución la responsabilidad ciudadana.
El fundamento de lo que se está haciendo o tratando de hacer por el MSPAS radica en la co-creación del cuidado: integrar a los liderazgos locales y autoridades ancestrales reduce la distancia simbólica entre el Estado y el sustrato comunitario, transformando al usuario pasivo en un agente activo de detección de riesgos. Pero algo mejor: se empodera de la salud al ciudadano como debiera ser.
Finalmente tenemos que hablar de la expansión del primer nivel de atención. En ese sentido, se está atendiendo un fenómeno epidemiológico en crecimiento: la incidencia y prevalencia de enfermedades no trasmisibles. La Gestión de sistemas complejos y medicina basada en evidencia es necesario para su control y manejo (Expansión de protocolos de enfermedades no transmisibles) y el enfoque que se está teniendo, responde a la teoría de sistemas adaptativos complejos aplicada a la gerencia sanitaria y a la estandarización clínica (protocolo HEARTS).
La Sanidad moderna ha entendido que las enfermedades crónicas no transmisibles (cardiovasculares, metabólicas y renales) no se resuelven con respuestas centralizadas u hospitalarias saturadas, sino mediante la descentralización de la capacidad resolutiva hacia el primer nivel de atención y la coparticipación ciudadana en prevención y tratamiento. Al dotar de protocolos estandarizados a más áreas de salud ⎯como lo está haciendo el MSPAS⎯ se incrementa la densidad de puntos de intervención precoz, conteniendo la progresión sistémica del daño metabólico antes de que colapse la alta jerarquía hospitalaria. Es de notar que a la par de esto, las unidades sanitarias de salud (Centros y puestos de salud) empiezan a contar con stock de medicamentos preventivos y curativos sobre estos males.
Pero hay algo también novedoso y de lo cual solo doy ejemplos, para los cuatro temas de impacto tocados. Me refiero a la forma de tratar la información.
En aspectos de Reducción de la mortalidad materna: La trazabilidad de este resultado se documenta en las actas de intervención directa en las Áreas de Salud priorizadas del altiplano y oriente, donde se midió la reducción de la demora en la referencia de pacientes críticas mediante comités locales de mortalidad.
En cuanto a la microplanificación en vacunación: Las evidencias residen en los reportes del Sistema de Información en Salud (SIGSA), que mapearon los biológicos aplicados por sector y comunidad, cerrando las brechas nominales de población susceptible que los promedios nacionales solían enmascarar.
Al hablar de Operativización de la gobernanza comunitaria: Los informes de gestión local registran las minutas de los diálogos interculturales con autoridades comunitarias y líderes indígenas, los cuales sirvieron como mecanismos de alerta temprana para canalizar emergencias obstétricas y reducir el rechazo institucional en áreas rurales. Sería de gran utilidad su evaluación antropológica.
Y respecto a la expansión de la red de enfermedades no transmisibles: Los registros del programa de redes integradas muestran la ampliación formal del modelo de atención cardiovascular y metabólica (basado en el protocolo HEARTS y la hoja de ruta de salud renal) pasando de 4 a 11 Direcciones de Área de Salud (DAS) operando con directrices clínicas descentralizadas, con constancias de capacitación de personal y dotación focalizada de medicamentos esenciales en el primer nivel.
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Primero que nada. Felicitaciones al MSPAS y agencias acompañantes por tan meritorio esfuerzo y a la vez señalo que: Es imperativo que el (MSPAS) trascienda la inercia de la temporalidad política y convierta este modelo de evaluación descentralizada en una política de Estado permanente. Los resultados logrados demuestran que cuando la gestión sanitaria abandona el centralismo burocrático y se arraiga en el territorio, la respuesta institucional se vuelve efectiva. Básicamente sintetizo mi recomendación en tres líneas de acción prioritarias:
Institucionalización y blindaje presupuestario: Es indispensable asegurar que la descentralización no dependa de la cooperación internacional o de voluntades coyunturales, asignando una partida presupuestaria protegida y directamente ejecutable para las Direcciones de Área de Salud (DAS) y los gobiernos locales. Sin sostenibilidad financiera, la expansión de la microplanificación y de los protocolos de enfermedades no transmisibles corre el riesgo de diluirse ante el primer cambio de administración.
Integración nominal y digital del primer nivel: Creo necesario consolidar la interoperabilidad del Sistema de Información en Salud (SIGSA) para que el registro nominal no sea una carga administrativa aislada, sino una plataforma en tiempo real, que permita a los equipos comunitarios anticiparse a los riesgos metabólicos y maternos antes de que requieran atención hospitalaria de alta complejidad.
Profundización de la gobernanza intercultural: Es necesario formalizar y dotar de presupuesto a los espacios de diálogo con liderazgos comunitarios y autoridades ancestrales, reconociéndolos no como meros receptores de servicios, sino como co-artífices de la vigilancia epidemiológica y la salud pública. La legitimidad institucional se construye desde el sustrato comunitario, y la sostenibilidad de cualquier política sanitaria en Guatemala pasa irremediablemente por cerrar esa distancia simbólica.
Nota: Los datos empíricos, registros operativos y el seguimiento oficial a esta estrategia y su modelo de Evaluación descentralizada que potencia la gestión pública, constan en el Informe Anual de País 2025 de la OPS/OMS en Guatemala, así como en las evaluaciones de desempeño institucional del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS) y la Secretaría de Planificación y Programación de la Presidencia (SEGEPLAN).







