
En Guatemala, cada día se registran 30 nuevos casos de enfermedad renal crónica (ERC) entre el sistema de salud pública y el seguro social. Según especialistas del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS), esto equivale a que una persona se enferme cada 45 minutos.
Así lo destacaron los especialistas de la cartera, acompañados por profesionales del Programa Nacional de Salud Renal y la Alianza Guatemala por la Salud Renal en el lanzamiento de la segunda edición del certamen periodístico “Enfermedad Renal: La Otra Epidemia”, el pasado 21 de julio.
El incremento de casos ha sido progresivo durante los últimos años. De acuerdo con el estudio epidemiológico de la Fundación para el Desarrollo de Guatemala (Fundesa), la tasa nacional de casos en 2022 era de 24 por cada 100 mil habitantes, seis menos que en 2026.
Actualmente, Guatemala ocupa el tercer lugar en mayor cantidad de muertes por ERC, y el segundo lugar en más años de vida perdidos por esta enfermedad. Para 2021, las enfermedades renales crónicas eran la séptima causa de muerte en el continente americano. Además, es una de las enfermedades con mayor tasa de crecimiento en la región.
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El doctor Randall Lou Meda, coordinador del Programa Nacional de Salud Renal del MSPAS, explicó que la ERC es el diagnóstico número 1 en los hospitales de tercer nivel del país (como el Rooselvet o San Juan de Dios), y la tendencia ha ido en alza en los últimos años.
Insta a la ciudadanía a considerar este fenómeno no sólo como un problema de salud pública, sino que también social. Es la consecuencia directa de condiciones que empiezan desde edades muy tempranas, como la obesidad, diabetes y presión alta. El punto final es la ERC.
Según la unidad de Vigilancia Epidemiológica de Enfermedades No Transmisibles del MSPAS, la ERC es la destrucción progresiva de las partes funcionales del riñón hasta que deja de realizar todos los procesos requeridos. Y puede afectar ambos riñones, haciendo que el paciente pierda la capacidad de filtrar las sustancias tóxicas de la sangre.
El MSPAS define esta enfermedad como una “epidemia silenciosa” porque muchas personas ni siquiera saben que sufren esta condición, y tampoco han recibido un diagnóstico. En especial las personas que están en la etapa inicial, porque los primeros síntomas no son evidentes al comienzo. Pero, sin el tratamiento adecuado e inmediato, el daño es irreversible y pierden las funciones renales sin saberlo.
🌍💙 ¡Guatemala hace historia en la salud renal! Nuestro país lidera la primera Resolución de la OMS sobre Enfermedad Renal Crónica, posicionándola al mismo nivel de prioridad que la diabetes, la hipertensión y el cáncer.
Esta medida permitirá fortalecer la prevención, mejorar… pic.twitter.com/dKcLCkXMwK
— Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (@MinSaludGuate) March 13, 2025
Según la información de Fundesa, la gran mayoría de personas llega en busca de atención médica o consulta cuando ya están en estado V, es decir que requieren de terapias sustitutivas, como diálisis y hemodiálisis.
La ERC puede afectar a cualquier persona, desde adultos mayores hasta adolescentes y niños. Aunque, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la gran mayoría de fallecimientos han sido de hombres.
La OPS detalló que la ERC es una de las causas de muerte con mayor tasa de crecimiento en el continente. En especial porque puede darse como consecuencia de otras enfermedades, como la hipertensión y la diabetes.
Para 2019, esta enfermedad fue responsable de 5.2 millones de años de vida perdidos por muerte prematura, equivalente a 518.1 años perdidos por 100 mil habitantes. En esta lista, Guatemala estaba en el tercer lugar de más tiempo perdido.
La OPS también compartió que, para 2021, el país estuvo en el puesto cinco de mayor carga de enfermedades renales, con 47.2 muertes por cada 100 mil habitantes.
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¿QUÉ ESTÁ CAUSANDO EL AUMENTO DE CASOS?
Existen diversos factores que influyen en el desarrollo de una ERC. Algunos de los principales son los factores epidemiológicos, destaca el estudio de Fundesa. Los principales son los agroquímicos, los metales pesados y metaloides, estrés térmico y deshidratación, causas metabólicas, agentes infecciosos, toxinas ambientales, medicamentos y la genética.
En la guía de Manejo de la Enfermedad Renal Crónica, actualizada en 2023 por el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS), se destaca que el riesgo de esta enfermedad también depende de factores clínicos, sociodemográficos, cardiovasculares y de progresión rápida de la enfermedad.
Por ejemplo, mencionan que existen aspectos no modificables. Como la edad avanzada, la etnia, diagnóstico de diabetes o de hipertensión, las características genéticas, el bajo peso al nacer y el ser de sexo masculino, quienes son más propensos a desarrollar esta enfermedad.
También toman en consideración los factores sociodemográficos, que incluyen el bajo nivel económico, el bajo nivel educativo y la exposición a químicos y condiciones ambientales.
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Similar a los factores epidemiológicos que describe el informe, el IGSS incluye aquí otras condiciones médicas que influyen, como la diabetes mellitus, enfermedades autoinmunes, litiasis renal (cálculos) y tabaquismo, entre otras. Estos no son solo factores clínicos, sino que también son de progresión rápida. Con esto se refieren a que hacen que la enfermedad renal se desarrolle de forma más rápida.
La principal recomendación del IGSS para la prevención de la enfermedad renal crónica es planificar alrededor de los factores de riesgo que son modificables. Es decir, en los que puede influir el MSPAS mediante programas educativos a nivel población.
El doctor Lou Meda define la ERC como un síndrome cardiorrenometabólico, en donde un problema en el corazón, riñones o el sistema metabólico puede dañar los otros órganos. Por lo tanto, la estrategia principal es la prevención para evitar caer en este síndrome, promoviendo acciones para evitar la diabetes y presión alta.
Para el coordinador, las mejores tácticas de prevención de la ERC son incrementar la ingesta de agua y la adecuada hidratación, evitar las bebidas endulzadas industrialmente, disminuir la cantidad de sal que consumimos y la actividad física.
En este momento, el MSPAS está trabajando en coordinación con otros ministerios para difundir la estrategia. También, en diciembre de 2025, el MSPAS y la OPS presentaron la Estrategia y Plan de Acción Salud Renal 2030 para orientar el trabajo del ministerio para la prevención de la ERC.







