Se habrá cumplido un día desde la tragedia en Temascalcingo, México, que provocó heridas en más de 60 personas, pero también la muerte de otras 14. Para muchos, la celebración de la Virgen de la Luz solo traerá recuerdos de un día oscuro.
Eran las vísperas de los festejos patronales en Santa María Canchesdá, católicos devotos a la Virgen de la Luz. Temascalcingo, en Estado de México, colinda con Michoacán y Querétaro.
Familias con sus hijos e hijas caminaban por la plaza central, entre los juegos instalados y ventas en Santa María Canchesdá, cuando pasados 30 minutos de las 9 de la noche comenzaron los fuegos artificiales. No unos cuantos, era un enjambre que disparaba para todos lados. Detonó material pirotécnico almacenado en un cuarto adjunto a la parroquia, este lo habían otorgado temporalmente como una bodega.
«Por favor, si pueden llamar a una ambulancia, por favor, que ocurrió una emergencia», decía un vecino.
«Que la gente sepa que buscan a su familia o que vengan por ellos, se voló todo (…) Me duele mucho mi pecho», dijo otra vecina que pedía entre llanto a familiares que acudieran al pueblo para identificar que sus parientes estuvieran sanos y salvos.
A oscuras y entre lágrimas, los cuerpos de socorro atendían a los pequeños y a los adultos. Aunque ellos estuvieran dispuestos, la gente de Temascalcingo no estaba preparada para lo que ocurría esa noche.
💥 Al menos 20 personas resultaron heridas, de manera preliminar, tras una explosión de pirotecnia durante los festejos patronales en Santa María Canchesdá, Temascalcingo, Edomex.
La detonación provocó el desplome de una estructura contigua a la iglesia.https://t.co/qkpYVY5Kcl… pic.twitter.com/ixo1KAZZoC
— La Jornada (@lajornadaonline) September 6, 2026
El Heraldo de México asegura que el número de fallecidos ascendió a 14; cuando el pueblo amaneció, no superaban los diez. Entre ellos, cuatro menores perdieron la vida. En cuanto a personas heridas, la cifra alcanzó los 64.
Aun cuando la muerte de familiares, vecinos, amigos, era reciente, la comunidad encabezó un rosario ante una virgen de Guadalupe y al frente del templo de la Señora de la Luz.
Hoy son escombros, algunas telas que cuelgan de las decoraciones iniciales y las cintas de «precaución» que adornan el lugar de la explosión, pero que también la encamina la solidaridad de los vecinos apoyándose entre sí, como también lo cuenta El Valle.








