
Mientras en el hemiciclo los diputados aprobaban leyes y discutían presupuestos, en otra dependencia del Congreso alguien autorizaba la compra de un sillón por casi Q18 mil para la oficina de una bancada, y no fue un caso aislado. Entre 2024 y julio de 2026, ese organismo destinó cerca de Q7 millones para renovar el mobiliario de distintos despachos mediante compras de baja cuantía
Aunque ese monto no corresponde a la totalidad de las compras realizadas durante el período, sí muestra las adjudicaciones otorgadas a los cuatro principales proveedores del Legislativo, quienes concentran la mayor parte de los negocios de ese tipo, según los registros oficiales.
Un análisis realizado por La Hora, mediante una herramienta digital desarrollada para procesar grandes volúmenes de información consignada en Guatecompras, permitió reconstruir qué fue lo que más compró el Congreso, qué bancadas recibieron más mobiliario, quién vendió y cómo numerosas adjudicaciones quedaron apenas unos quetzales por debajo del límite que evita recurrir a procesos de licitación.
SILLAS, EL ARTÍCULO MÁS COMPRADO
La revisión de más de un millar de registros en el sitio de adquisiciones del Estado evidencia que el Congreso concentró buena parte de sus compras en artículos para equipar despachos tanto de diputados como de empleados.
El producto que más dinero absorbió fueron las sillas ejecutivas, con órdenes de compra que sumaron aproximadamente Q1.52 millones. Eso sí, no todas tenían el mismo precio; mientras algunas costaron poco más de Q2 mil por unidad, hubo otra por la que se pagó Q9 mil 500. De acuerdo con la información analizada, las variaciones responden a las características de cada artículo.
Por ejemplo, esa silla que tuvo un valor de casi Q10 mil fue solicitada “con asiento y respaldo con doble acolchonamiento, en imitación cuero color negro, con apoyabrazos de madera color caoba, base de metal forrada en madera y 5 rodos”. Su destino fue la oficina del diputado José Carlo Solano, representante de Retalhuleu en el bloque Vamos.
En el segundo puesto del mobiliario más comprado por el Legislativo figuran los escritorios, con un gasto aproximado de Q774 mil. Después aparecen los muebles fabricados a la medida, con Q635 mil, libreras, con Q236 mil, por mencionar los más populares.
CASI Q1 MILLÓN PARA LA UNE
Al hacer el estudio de las compras, salieron a relucir los bloques que más se beneficiaron con estas.
La Unidad Nacional de la Esperanza (UNE) encabezó el listado, con un aproximado de Q973 mil en mobiliario adquirido entre 2024 y julio de 2026; le siguió Vamos, con poco más de Q659 mil.
La bancada Visión con Valores (Viva) acumuló Q163 mil 754 y para Cabal las compras sumaron Q127 mil 485. Por su parte, Winaq-URNG recibió muebles valorados en Q68 mil 870.
Gabinetes aéreos, credenzas, sillas ejecutivas, escritorios, cocinetas, archivos de diferentes estilos y mobiliario exclusivo, fabricado al gusto del solicitante, aparecen entre los productos por los cuales el parlamento desembolsó dinero.

Aunque esos grupos parlamentarios fueron en los que más gastó el Congreso en el periodo estudiado, no fueron los únicos que requirieron compras para equipar sus oficinas. Otros en los que también se invirtió son:
- VOS, con Q49 mil
- Valor, con Q44 mil
- Todos, con Q29 mil 700
- Bien, con Q29 mil 350
- CREO, con Q24 mil 200
En cuanto a la Junta Directiva, destacan Q328 mil gastados para equipar la Primera Secretaría, a cargo del diputado Juan Carlos Rivera. A ese despacho llegaron escritorios, sillas, credenzas y archivos nuevos.
El tercer vicepresidente, Kevyn Escobar, también pidió renovar el mobiliario de su oficina, con libreras, una cocineta, escritorio y otros artículos, que, en total, costaron Q154 mil.
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UNIDADES ADMINISTRATIVAS TAMBIÉN SE EQUIPARON
Aunque las bancadas aparecen entre las beneficiarias de estas adquisiciones, el mayor volumen del gasto se concentró en otras dependencias del Congreso.
La Dirección Administrativa encabezó las compras, con alrededor de Q1.84 millones, destinados principalmente a sillas ejecutivas y ergonómicas, escritorios, muebles fabricados a la medida, gabinetes, archivos tipo robot y remodelaciones.
Le siguió la Dirección de Estudios e Investigación Legislativa, con un aproximado de Q1.31 millones, invertidos en escritorios, libreras, archivos y muebles diversos, por mencionar algunos. En tercer puesto quedó la Dirección General, con Q987 mil, utilizados para adquirir sillas de espera, cocinetas y otro mobiliario.
En conjunto, solo estas tres unidades concentraron Q4.13 millones, equivalentes al 60 % del monto adjudicado en el periodo que se revisó para este reportaje.

A QUIÉNES LES COMPRA EL CONGRESO
Un aspecto destacado es que los contratistas con lo que más hace negocios el Congreso también tienen a ese organismo como su principal cliente en el Estado.
El mayor beneficiario es Carlos Eduardo Herrera Villatoro, quien recibió alrededor de Q2.7 millones por sus ventas, entre las cuales figura la silla de Q9 mil 500 adquirida para el diputado José Carlo Solano.
Además, proveyó de un exclusivo set en madera italiana color caoba a la Subdirección Administrativa del Congreso. El combo incluía un escritorio, una credenza y un archivo tipo robot, y costó Q13 mil 950.
En segundo lugar aparece Representaciones Comerciales Ryamp, S. A., proveedora de gabinetes aéreos, escritorios y sillas para oficina, especialmente para la bancada UNE; también ha estado a cargo de algunas remodelaciones. La empresa comenzó a contratar con el parlamento en junio de 2024 y, hasta la fecha, ha hecho negocios por Q2.17 millones.
Además, figura Carlos Alejandro Polanco Bravo, cuyas ventas se concentraron en sillas y mobiliario para oficina. Según los registros revisados, ha obtenido Q1.16 millones tras proveer tales artículos al parlamento.
Entre los muebles más caros que se le compraron destaca un “sillón complemento de sala, fabricado con estructura en madera de cedro, detalles grabados a mano en la madera, tapizado en tela, respaldo capitoneado y asiento con espuma de alta calidad, a utilizarse en bancada independiente”; su valor fue de Q17,980.

El cuarto de los mayores contratistas de ese organismo es Utarkashi, S. A., dedicada principalmente a suministrar credenzas, escritorios y otros muebles para despachos de diputados y oficinas administrativas.
La sociedad fue constituida por el notario José Luis Oropín Mollinedo, mencionado en el caso de defraudación tributaria B410, aunque la empresa no figura como sindicada en ese expediente. A esta contratista le aparecen ventas por aproximadamente Q908 mil solo con el Legislativo, desde 2025 cuando le empezó a proveer.
En conjunto, estos cuatro contratistas concentraron Q6.93 millones en compras de baja cuantía durante el período analizado.

AL BORDE DEL LÍMITE LEGAL
La revisión también permitió identificar un patrón recurrente. Las diez adjudicaciones individuales de mayor monto oscilaron entre Q24 mil 800 y Q24 mil 970, apenas unos quetzales por debajo del máximo de Q25 mil establecido para las compras de baja cuantía.
Aparte, hubo fechas en las que el Congreso publicó varias adquisiciones con descripciones similares para una misma dependencia y un mismo proveedor.
Cada expediente quedó por debajo de la mencionada cifra, y, de haberse agrupado en una sola compra, el monto habría superado el umbral que obliga a utilizar un procedimiento de contratación distinto.
Ahora bien, que estas operaciones se ubiquen cerca del límite no constituye, por sí mismo, evidencia de una irregularidad. Sin embargo, sí refleja un uso reiterado de la modalidad de baja cuantía para abastecer de mobiliario al Organismo Legislativo, sin optarse por una posible licitación.
ASÍ SE HA INVERTIDO CADA AÑO
Más allá de los proveedores o de los montos individuales, los datos muestran una tendencia constante. Desde que comenzó la X Legislatura, el Congreso ha tenido un flujo permanente de compras para renovar oficinas administrativas y despachos de diputados.
Solo en 2025, los cuatro proveedores descritos recibieron alrededor de Q3.36 millones, el monto anual más alto de la legislatura. En 2024 acumularon Q1.35 millones y, en lo que va del 2026, ya suman Q2.22 millones, lo que apunta a que este ejercicio fiscal podría cerrar con un nivel de contrataciones similar al del año pasado.
Esta práctica también fue recurrente en periodos anteriores; sin embargo, el análisis de los registros demuestra que, aunque 96 de los 160 integrantes actuales del parlamento son nuevos, hay cosas que no cambiaron.
LOS BENEFICIOS DE SER DIPUTADO
El mobiliario adquirido para equipar sus espacios de trabajo se suma a una serie de beneficios que ya reciben los diputados para el ejercicio de sus funciones.
Además de su salario mensual —que en esta legislatura se incrementó hasta superar los Q66 mil mensuales—, los congresistas disponen de oficinas, muchas de ellas en inmuebles arrendados por el propio Organismo Legislativo; parqueos para sus vehículos, servicio de telefonía e internet, equipo de cómputo, seguro médico, fondos de caja chica para gastos menores y el pago de dietas por asistir a plenarias y reuniones de comisión.
Pese a contar con esos recursos y a que el parlamento ha mantenido una inversión constante para renovar el mobiliario de sus despachos, la productividad legislativa ha sido objeto de cuestionamientos.
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Desde que comenzó esta legislatura, los padres de la patria han aprobado 79 decretos, y, aunque el 2024 fue cuando hubo más leyes creadas, varias de ellas siguen sin aplicarse debido a que no cuentan con reglamentos o han encontrado problemas técnicos que no se consideraron originalmente.
Entre esas normas figuran la Ley de Trasplante de Órganos y la de Vacunación, así como la normativa para el envío de alertas telefónicas por la desaparición de niños y mujeres; también la Ley de Infraestructura Vial Prioritaria.
Al revisar el conjunto de normativas emitidas sobresalen, además, nueve préstamos internacionales, varias ampliaciones presupuestarias y decretos de carácter conmemorativo, como la declaración del Día de la Biblia, entre otras que causaron polémica en su momento.
Ese contraste, entre las compras de mobiliario y otros artículos para la comodidad de los diputados y la calidad de su producción legislativa, vuelve a poner bajo la lupa las prioridades del Congreso.







