Por Jenner Santos
La revolución jipi trajo consigo una ideología latente en el hedonismo y la rebeldía que conllevó a una de las más grandes crisis de identidad que la humanidad ha sopesado; la incertidumbre de los misiles, el terror de adquirir una voz individual y colectiva además de la detracción de la crítica ante las vísperas de una tercera guerra mundial, fueron solo algunos de los elementos que trajeron los años sesenta al mundo.
Pero no todo fue colina abajo, los sesenta también fueron una década trascendental para la música, abriendo el telón a una de las agrupaciones más emblemáticas de la historia. Los Beatles, la banda de Liverpool que tiene el legado más grande (y pretencioso) que cualquiera en toda la escena musical habida y por haber.
Habiendo dicho eso, me topo hoy con Tornasol, el primer EP de la banda jutiapaneca El Sargento Pimienta. Desde las lejanas tierras de quién sabe qué, sale esta banda de puro rocanrol; canciones como Estático, Twist y Seguiré, marcan una línea interpretativa que, (créanme) no es nada similar a lo que han escuchado antes en Guatebala.
Entrando en materia musical hablemos primero de Estático. Esta canción es la encargada de abrir el EP y contiene la suficiente fuerza para atraparte desde el instante en que le das play. Una escala en las cuerdas con poder en el inicio que tejen la introducción a una serie de círculos burdos en la batería; una combinación perfecta para intrigarte y decir que esta banda trae algo, no sabemos qué, pero trae algo. – Es tan mágico que me dejan estático.
Con influencias de un indie/rock abierto en la guitarra, inmediatamente suena Cynthiana; una rola pegajosa y profunda que nos habla de alguna chica jutiapaneca, que trae colgadísimo a algún integrante/compositor de la banda (seguramente a Gabriel Azmitia). Posiblemente lo mejor de esta pieza sea la batería tan impredecible y un descenso justo en la guitarra; la voz adquiere un sentido propio que individualiza la rola y le da la una calidad artística palpable. O sea que la voz te atrapa, pero no se preocupen ustedes los dogmáticos del rock, que en un par de riffs exquisitos al estilo paradisiaco de Chuck Berry, van a quedar satisfechos y hasta con resaca.
Twist, una rola que voy a catalogar de divertida y pegajosa pero sin mucho que ofrecer; en una clave de sol utilizada desde Los Picapiedra hasta UFF, encontramos un ritmo importante en el desarrollo musical del género, mas no un aporte consolidado a la calidad artística de la banda. Por decirlo de otra manera, una canción que todos hemos escuchado antes y nos mueve para bailar un swing, pero que no sorprende ni aburre.
Seguiré. ¡De verdad se llama «seguiré»! La joya por excelencia del disco; algo que fácilmente se podría convertir en el himno de los sargentos. Rocanrol playero, con lírica profunda y romántica. Tiempos perfectos y facetas rítmicas que son simplemente ¡geniales! A diferencia de las otras canciones esta expone una idea concreta en la letra, que caza delicadamente con la euforia y el placer de las escalas y los riffs en la guitarra y unos remates de batería que… mejor escúchenla.
Para nuestra mala suerte, el EP casi termina. Pero justo antes de despedirse, la banda nos deja con Tornasol. Bautizado el EP con el mismo nombre, esta debe ser la rola insignia del material. Tal vez porque la composición melódica (con cierto aire jactancioso) nos da la satisfacción de escuchar algo bien armado y que definitivamente se queda con nosotros, o porque el pop/rock es pegajoso y ameno, la música te hipnotiza. De cualquier manera, no hay nada más que decir que ¡Qué buena canción!
¿Ustedes han visto esos espaguetis western? Esas películas del oeste donde un forajido asalta un tren y tiempo después tiene un encuentro con algún Clint Eastwood mal vestido que lo acribilla en nombre de la justicia. Pues eso es básicamente la manera en que pueden imaginar Luna. La última canción que empieza con una guitarra que redunda en la melodía del viejo oeste y se desarrolla en un eclecticismo banal que da la sensación de una despedida; un solo de guitarra extenso y talentoso, que da por terminado nuestro viaje a este, tan interesante horizonte musical. Ahora mismo los imagino a ellos, cabalgando hacia el sol poniente, con la luna en el horizonte y un botín en las fundas de sus corceles.
La falta de una letra que profundice en sensaciones más poderosas que la manía adolescente de conquistar el amor romántico, puede ser una de las desventajas de El Sargento Pimienta, sin embargo, creo que el error garrafal que están cometiendo, es el no exponer su música de una manera más amplia. La banda tiene todas las características necesarias para convertirse en la nueva era de la música de moda en Guatemala, pero la realidad es que casi nadie los conoce. Spotify, Deezer, Soundcloud, etcétera, son solo algunos de los recursos que pueden utilizar para ser los Beatles jutiapanecos.
Jenner Santos (Guatemala, 1990) Me gustan más los paches que los tamales y vivo atormentado porque Selena murió el día de mi cumpleaños. Honesto y vil antes que cae bien. No sé qué decir cuando me preguntan si soy antropólogo o escritor.








