
Con el diésel en Estados Unidos en un promedio de USD 6.529 por galón, un máximo registrado para la semana del 21 de septiembre, según los datos de la Administración de Información Energética de Estados Unidos, el martes pasado, el Presidente Donald Trump puso sobre la mesa una salida para contener los precios: reducir o frenar las exportaciones de diésel.
La medida tendría como objetivo dejar una mayor oferta dentro del país. Durante su participación en la Asamblea General de Naciones Unidas, el mandatario dijo que había planteado internamente la idea de “no enviar” diésel al exterior.
La propuesta, sin embargo, no se ha convertido en una política oficial. Un día después, la Casa Blanca negó que estuviera preparando una prohibición de 90 días a las exportaciones, mientras el secretario de Energía, Chris Wright, afirmó que una prohibición general no funcionaría y que podría elevar los precios de la gasolina y del combustible para aviones.
Analistas citados por la agencia Reuters, en una nota reproducida por MarketScreener, advierten que una prohibición a las exportaciones de diésel podría llevar a las refinerías estadounidenses a reducir el procesamiento de crudo. Esto también disminuiría la producción de gasolina y otros derivados y podría presionar sus precios al alza.
La explicación está en el funcionamiento de las refinerías. Estas instalaciones producen distintos combustibles a partir del procesamiento de petróleo crudo, entre ellos diésel, gasolina y combustible para aviones.
CRECE LA OPOSICIÓN A LA PROPUESTA
La propuesta también encontró resistencia entre las principales organizaciones empresariales de Estados Unidos.
La Cámara de Comercio de EE. UU., Business Roundtable, la Asociación Nacional de Manufactureros (NAM), el Instituto Americano del Petróleo (API) y decenas de organizaciones enviaron una carta conjunta al presidente Donald Trump para advertir que una prohibición a las exportaciones de diésel tendría el efecto contrario al esperado.
“Se le ha pedido prohibir o limitar las exportaciones de diésel para ayudar a bajar los precios, cuando en realidad ocurriría lo contrario”, señalaron las organizaciones en la carta enviada el miércoles, según reportó CNBC.
Ormuz, hutíes y diésel: la tormenta que mantiene bajo presión a los combustibles
De acuerdo con ese medio, los grupos sostienen que una restricción reduciría la producción de combustibles, estrecharía la oferta y elevaría los costos para familias, agricultores y transportistas. Además, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, confirmó que la Casa Blanca únicamente evalúa si una prohibición parcial o total sería técnicamente viable, mientras que el secretario de Energía, Chris Wright, reiteró que una prohibición general “no está siendo discutida”.
¿QUÉ SIGNIFICA PARA GUATEMALA?
Aunque todavía es prematuro calcular un impacto, Guatemala podría verse afectada si Estados Unidos llegara a restringir sus exportaciones de diésel, debido a la dependencia del país de ese mercado.
Enrique Meléndez, director de la Gremial de Expendedores, señaló este miércoles en un programa de radio que este tipo de anuncios puede tener repercusiones en Guatemala, debido a que Estados Unidos es el principal proveedor directo de diésel para el país.
Meléndez consideró que todavía es muy temprano para medir el impacto y calificó de especulativo plantear un escenario de afectación concreta. No obstante, explicó que, si la restricción llegara a materializarse, Guatemala, al igual que otros mercados, podría verse afectada.
Trump acusa a Zelenski de provocar escasez de diésel por ataque a refinerías rusas
El representante de los expendedores recordó que Guatemala se abastece principalmente de combustibles provenientes de zonas como California y la Costa del Golfo de América.
Sin embargo, coincidió con los analistas estadounidenses en que una reducción de las exportaciones podría generar problemas para las propias refinerías de Estados Unidos, debido a que el mercado interno no necesariamente tendría capacidad para absorber todo el diésel que producen.
EL TEMA NO ES LA CANTIDAD DE DIÉSEL
Standard and Poors (S&P) Global Energy estima que una prohibición total de las exportaciones de diésel podría dejar hasta 1.5 millones de barriles diarios dentro del mercado estadounidense.
Ante ese excedente, las refinerías tendrían que reducir sus corridas de crudo en aproximadamente 1.9 millones de barriles diarios, equivalente a cerca del 12% del procesamiento estadounidense.
El efecto no se limitaría al diésel. Una menor actividad de las refinerías también reduciría la producción de otros combustibles. S&P Global estima que la producción estadounidense de gasolina podría caer hasta en 750 mil barriles diarios, lo que incluso podría convertir al país en importador neto de gasolina durante el cuarto trimestre de 2026.
EL PRECIO VA MÁS ALLÁ DE LA DEMANDA
El incremento del precio no responde únicamente a la demanda dentro de Estados Unidos.
El mercado internacional de diésel atraviesa un período de menor disponibilidad debido a interrupciones en la producción y exportación de combustibles.
El sitio MarketScreener señala que los ataques contra infraestructura energética en Rusia y los daños a refinerías de Medio Oriente han reducido los suministros, mientras los inventarios se encuentran bajo presión.
Diésel de bajo azufre en Guatemala: la medida que busca reducir contaminación y modernizar motores
En ese contexto, una restricción estadounidense tendría otro efecto: reduciría la cantidad de diésel disponible para otros mercados.
Ante lo anterior, la pregunta no es únicamente si Estados Unidos tendría más diésel disponible después de limitar sus exportaciones, sino qué ocurriría con la producción de las refinerías y con el mercado internacional.
MÁS ALLÁ DEL MERCADO INTERNACIONAL
Estados Unidos es un importante productor y exportador de combustibles refinados. Una parte de su producción abastece al mercado doméstico, mientras otra se dirige al exterior.
S&P Global señaló que una prohibición podría provocar un aumento inmediato de la disponibilidad doméstica, pero también una reducción de la oferta internacional y presiones sobre los precios fuera de Estados Unidos.
Según la agencia EFE la guerra que EE.UU. e Israel iniciaron contra Irán en febrero, junto con los recientes bombardeos ucranianos sobre refinerías rusas han incrementado los precios del diésel, con el galón situándose un 16 % más que en agosto y un 76 % más a nivel interanual.
La medida viene impulsada por republicanos de estados con grandes industrias agrícolas, que temen malos resultados en las elecciones de medio mandato que se celebran en seis semanas si el precio del galón no baja en sus regiones, según indicó Politico que habló con cinco fuentes cercanas al asunto.
Los republicanos se juegan en las elecciones de medio mandato su exigua mayoría en las dos Cámaras, una posibilidad que podría llegar a darse según algunas encuestas.
Los comicios del 3 de noviembre renovarán por completo la Cámara de Representantes y un tercio del Senado.
Por ahora, este debate permanece concentrado en Estados Unidos y responde a las presiones internas por el alza del diésel antes de las elecciones de medio mandato.







