
Al igual que el etanol, los conductores guatemaltecos comenzarán pronto a utilizar otro nuevo combustible en sus vehículos, entre ellos el diésel de bajo azufre. Esto, es parte de los cambios cambios que busca implementar el país para modernizar el mercado de hidrocarburos y reducir emisiones contaminantes.
Del etanol se ha hablado más en los últimos meses debido a su incorporación gradual en las gasolinas; pero ¿por qué se usará diésel de bajo azufre? Aquí te lo explicamos.
En diciembre del año pasado, el Ministerio de Energía y Minas, anunció que el diésel que se comercializará en Guatemala reducirá su contenido de azufre de 500 partes por millón (ppm) a 15 ppm, lo que representa una disminución del 97 %.
Este tipo de combustible contiene una menor cantidad de azufre químico, lo que permite disminuir la contaminación y mejorar el funcionamiento de motores, tanto de nuevos modelos como algunos que ya tienen algunos años de antigüedad.
De acuerdo con el MEM, el cambio entrará en vigencia a partir del 30 junio y forma parte de una estrategia para disminuir el impacto ambiental generado por el parque vehicular y acercar al país a regulaciones utilizadas en mercados internacionales.
En ese contexto, especialistas señalan que la transición no solo tendría efectos ambientales, sino también implicaciones técnicas y económicas para vehículos con motores diésel.
El ingeniero mecánico industrial Octavio Figueroa explicó que todos los combustibles derivados del petróleo contienen azufre debido a la composición natural del crudo; sin embargo, el proceso de refinamiento permite disminuir considerablemente su presencia.
“Todos los combustibles derivados del petróleo siempre tienen un porcentaje de azufre ya que es parte de los componentes del petróleo. La diferencia es el refinamiento que permite reducir el porcentaje de azufre en el diésel sustituyéndolo por diferentes aditivos”, indicó.
MEM anuncia la reducción del 97% de azufre en el diésel que se comercializa en el país
REDUCCIÓN DE CONTAMINANTES
Jean Piere Devoux, representante de la Gremial de Importadores de Vehículos, refirió que esta es una decisión del gobierno que permitirá mejorar el rendimiento y eficiencia de los vehículos, además, permitirá mejorar la calidad del ambiente.
Por su parte, Figueroa detalló que el azufre presente en combustibles genera dióxido de azufre durante la combustión, un compuesto relacionado con la contaminación del aire.
“El azufre en bajo porcentaje genera menor cantidad de dióxido de azufre, el cual es dañino al ambiente”, señaló.
Además, explicó que este tipo de combustible también contribuye a disminuir la corrosión y la acumulación de residuos dentro de los motores, lo que podría traducirse en menor desgaste mecánico y menos mantenimiento.
Según el especialista, las áreas urbanas serían las principales beneficiadas debido a la alta concentración vehicular y al aumento constante de emisiones contaminantes.
“El sector urbano es el más beneficiado al reducir las emisiones tóxicas del ambiente”, afirmó.
VEHÍCULOS PODRÁN OPERAR CON NORMALIDAD
Uno de los cuestionamientos que ha surgido tras el anuncio del MEM es si los vehículos que actualmente utilizan diésel en Guatemala podrán funcionar adecuadamente con el nuevo combustible.
Al respecto, Figueroa aseguró que los motores diésel podrán operar sin inconvenientes debido a que el combustible incorpora aditivos especiales que mantienen la lubricación del sistema.
“Los vehículos con motores diésel pueden funcionar perfectamente ya que el combustible utiliza aditivos especiales para mejorar la lubricación de los motores”, explicó.
No obstante, señaló que algunos vehículos más antiguos podrían requerir ciertas consideraciones, como utilizar un lubricante adicional para vehículos con sellos o inyección mecánica dependiente de azufre, indicó.
El experto agregó que durante los primeros kilómetros posteriores al cambio podrían presentarse limpiezas internas de depósitos acumulados en motores y sistemas de combustible, provocando una saturación más rápida de filtros.
ESTÁNDARES INTERNACIONALES
Figueroa recordó que el uso de diésel de ultra bajo azufre ya es obligatorio en Estados Unidos y distintos países de Europa, donde fabricantes de vehículos han desarrollado tecnologías compatibles con este tipo de combustible.
“En países como Estados Unidos y en Europa es obligatorio el uso de diésel ultra bajo en azufre y la mayoría de fabricantes de vehículos adecuan sus componentes para mejorar el rendimiento de los motores con este tipo de diésel”, indicó.
Asimismo, consideró que la implementación responde al crecimiento del parque vehicular en Guatemala y al incremento de emisiones derivadas del transporte.
“Con el crecimiento exponencial de la población del país el uso de vehículos para transporte personal y colectivo va en aumento y la generación de gases nocivos para la salud se ve aumentada exponencialmente de igual manera”, expresó.
A criterio del especialista, la incorporación de tecnologías más limpias podría representar beneficios tanto ambientales como económicos.
“La implementación de tecnologías como el diésel ultra bajo de azufre permite no solo mejorar las calidades de vida, pero también permite mejorar la eficiencia de los motores diésel, permitiendo una ayuda económica con ahorro en mantenimientos”, concluyó.
TRANSICIÓN DEL COMBUSTIBLE
El MEM indicó previamente que la reducción de azufre forma parte de las medidas para modernizar la calidad de los combustibles utilizados en Guatemala y reducir emisiones contaminantes asociadas al transporte terrestre.
La cartera también explicó que el nuevo estándar permitirá la incorporación de tecnologías vehiculares más eficientes y menos contaminantes, utilizadas actualmente en distintos mercados internacionales.
UN POCO DE HISTORIA
el diésel de bajo azufre, comenzó a implementarse de forma amplia a inicios de los años 2000 y hoy es el estándar en la mayoría de economías desarrolladas.
En Estados Unidos su introducción se dio de manera gradual a partir de 2006, volviéndose obligatorio en todo el diésel de carretera entre 2006 y 2010, según lo explica el sitio U.S. Environmental Protection Agency.
En la Unión Europea, el proceso de transición ocurrió entre 2005 y 2009, año en el que prácticamente se eliminó el diésel de alto azufre, mientras que Japón adoptó estándares equivalentes alrededor de 2007, mientras que Canadá completó su transición en el mismo periodo que Estados Unidos.
En América Latina, países como Chile avanzaron en su implementación desde aproximadamente 2013, con expansión progresiva en los años siguientes, y México inició su adopción gradual a partir de 2018.







