SEGUIMOS, con el ciudadano Toriello y el Partido Voluntad, Oportunidad y Solidaridad (VOS); pero es necesario un paréntesis, sobre la ideología, en este sentido, es un sistema de pensamiento que se compone de un conjunto de ideas o principios de los más diversos campos de la actividad humana, como la política, la economía, la religión o la cultura. “La palabra ideología, no obstante, también puede usarse para hacer referencia a las ideas que caracterizan el pensamiento de un individuo, una colectividad o, incluso, de un periodo histórico: ideología marxista, ideología neoliberal, ideología fascista”. Porque las ideologías, por otro lado, también caracterizan el sistema de pensamiento filosófico, político y económico, bajo el cual se puede identificar a un movimiento cultural, un partido político, una escuela filosófica, etcétera.
A) Ideología liberal. Como ideología liberal se denomina la corriente de pensamiento, con aplicación en los campos político, económico y social, que fundamenta su sistema de ideas en la libertad individual, la limitación del control estatal en la vida civil y en las relaciones económicas, la protección de la propiedad privada, la igualdad ante la ley y el Estado de Derecho, así como la separación de poderes y la tolerancia a los distintos cultos religiosos. Es un sistema de ideas compatible con la democracia republicana.
B) Ideología conservadora. Como ideología conservadora se denomina aquella cuyo sistema de pensamiento tiene como objetivo la preservación institucional del Estado y los valores morales tradicionales. En este sentido, la ideología conservadora defiende el orden social tradicional (statu quo) de una nación en los ámbitos político, económico y social, y se opone a ideologías que pretenden promover cambios y reformas políticas. La ideología conservadora se ubica en el espectro político en la derecha o la centro derecha. En sus inicios, surgió como contrapeso a la burguesía, en respaldo a las aristocracias tradicionales. No obstante, una ideología puede considerarse como conservadora cuando, independientemente de sus ideas, defiende el orden institucional de un Estado y sus tradiciones frente a una corriente de pensamiento que pretende imponer un nuevo orden.
C) Ideología radical. Como ideología radical se denomina la corriente de pensamiento que promueve reformas parciales o profundas en el orden de lo político, lo económico y lo social, y que puede incluso extender sus propuestas a los ámbitos de la moral, la cultura, la ciencia o la religión. Las propuestas de las ideologías radicales están enfocadas a implantar una nueva fórmula política para lograr el progreso social y económico de una sociedad, con énfasis en la libertad y la justicia social.
Como tal, las ideologías radicales son las que conducen a las sociedades a los más significativos cambios políticos de su historia. En este sentido, radical en esencia era el pensamiento de los libertadores de América, cuando plantean la instauración de un régimen republicano que interrumpiera el viejo orden monárquico. Las ideologías radicales son revolucionarias cuando irrumpen en el escenario de la historia con un sistema de ideas novedoso que pretende romper con el statu quo, como fue el caso del pensamiento de la Ilustración en la revolución francesa, o la ideología de Marx y Engels para la revolución rusa o la cubana.
D) También están las ideologías políticas. Y las posiciones más moderadas. Finalmente, los fundamentos ideológicos pueden distinguirse de estrategias políticas, por ejemplo, el “populismo”.
“Una ideología es una colección de ideas. Usualmente, cada ideología contiene ciertas ideas de lo que considera la mejor forma de gobierno, por ejemplo, la democracia y el mejor sistema económico, por ejemplo, el capitalismo, el socialismo o comunismo”. Y sobre una ideología radical, es necesario para la verdad histórica y con veracidad.
Ahora es necesario, una digresión para escribir sobre ¿Qué es un Líder? Tenemos una proliferación de precandidatos presidenciales, binomios, alcaldes y diputados, cuyos nombres se barajan en la mesa de la politiquería, es de todos los colores, mal sabores, pésimos olores, tendencias y ubicaciones. Hay políticos correctos, solidarios, con valores, hombres honestos, éticos e íntegros, y algunos con liderazgo. Porque un líder es como una especie de ave rara, un sujeto fuera de serie, a veces un tanto moralista y a veces un tanto osado. Un sujeto que entienda que en ocasiones el fin justifica los medios, pero sin olvidar el fondo ético de la política y que en el quid de cualquier problema debe prevalecer la buena fe, la situación y la posición de conciencia. Un hombre con visión y un correcto sentido de la realidad.
En otros campos del quehacer humano hay personas sobresalientes que alcanzan posiciones destacadas, y algunos que con rasgos de genialidad practican su arte o sus profesiones sin ser líderes. En cambio, en el ámbito político, el Líder debe ser un hombre que inspire confianza, un hombre emotivo que demuestra fuerza de carácter, templanza, coraje, inteligencia, discernimiento, tenacidad, capacidad de trabajo, entrega cívica y patriótica a una causa y poseedor de algún grado de encanto.
Los líderes se vuelven indispensables cuando saben cómo manejar el poder y este no les deslumbra, aunque sí les apasione. En Guatemala, lamentablemente ha sucedido lo contrario, el poder ha cegado a los dirigentes, los ha ensoberbecido, se han sentido poseedores de la verdad absoluta y han defraudado las esperanzas y los sueños de todo un Pueblo.
Como jurista, escritor y político, me auxilia el discernir sobre la juridicidad, la justicia, sobre la moral, el derecho y la Constitución; porque la Supremacía es la Carta Magna. Porque el “Constitucionalismo consiste en el ordenamiento jurídico de una sociedad política, mediante una Constitución escrita, cuya supremacía significa la subordinación a sus disposiciones de todos los actos emanados de los poderes constituidos que forman el gobierno ordinario”.
Se afirma que, el que los gobernantes se subordinen a sí mismos a una Constitución es la verdadera esencia del Constitucionalismo. La supremacía de la Constitución tiene su origen en la fuente especialísima de donde proviene, el poder constituyente, y esto es lo que le da el carácter de superioridad sobre toda otra clase de normas que no tienen esa fuente originaria. La Constitución se inspira en principios político-constitucionales determinantes: la soberanía popular como base de la organización política, la primacía de la persona humana sobre las instituciones del Estado y el régimen de legalidad solamente justificado por su legitimidad.
Este principio de la supremacía se recoge con gran claridad y énfasis en tres artículos de la Constitución: el artículo 44, el artículo 174 y el 204. Porque en este contexto debe interpretarse el artículo 46 que constituye una de las más importantes innovaciones de nuestro régimen constitucional, y que expresa que “se establece el principio general de que en materia de derechos humanos, los tratados y convenciones aceptados y ratificados por Guatemala, tienen preeminencia sobre el derecho interno”, que introduce una nueva visión en el problema de la jerarquía normativa, que los constituyentes omitieron resolver expresamente.
Hay una obra que en el año 1983, mi padre me obsequió el libro titulado «Líderes», escrito por el expresidente norteamericano Richard M. Nixon, leí este texto, me ha ayudado en el entendimiento, comprensión y reflexión sobre los reales y verdaderos liderazgos que se han dado en el mundo, dejando una huella indeleble y que con sus acciones cambiaron el sesgo de la historia.
Siempre ha habido políticos, insurgentes rebeldes y filósofos políticos que han sido brillantes e ingeniosos, creativos e intuitivos, forjadores de la historia. Entre los orientales tuvimos a Confucio, a Mencio, a Lao‑Tse dentro de los antiguos; a Chiang‑kai‑Chek y al Dr. Sun yat‑Sen entre los modernos. A los griegos Platón, Aristóteles y Sócrates. En la Edad Media a Sto. Tomás de Aquino. En el Renacimiento a Maquiavelo, Bodin y Rousseau. Luego vinieron Hobbes, Bacon, Baruch y Espinoza. Más adelante Locke, Montesquieu, Jeremías Bentham, John Stuart Mill. Luego Hegel, Marx, Lenin, Trotsky, Mussolini, Hitler, Churchill, De Gaulle, Zhou Enlai, Jrushchov, Alcide de Gasperi, Nehru, Ramón Magsaysay, Golda Meir, Ben Gurión, Willy Brandt, Ángela Merkel algunos de siglo XX y otros de siglo XXI, etc. En América y entre otros, Haya de la Torre, Juan José Arévalo Bermejo, Jacobo Árbenz Guzmán, Salvador Allende, Juan Domingo Perón, José Mujica; Andrés Manuel López Obrador, Claudia Sheinbaum de México; Gustavo Petro Urrego de Colombia; Nayib Bukele de El Salvador; también los Comandantes guerrilleros y leyendas, realidades como Fidel Castro, Ché Guevara, Luis Turcios Lima, César Montes, Augusto César Sandino, y otros más. Muchos de estos aplaudidos y venerados, otros maldecidos y odiados. Algunos fueron figuras heroicas y ejemplares; otros discutibles y hostiles a la democracia. Pero en todos o casi todos se dieron rasgos de grandeza y hasta de genialidad.
Y repito lo que escribí en agosto de 2026. Veamos a los políticos guatemaltecos: “administrar es una cosa; dirigir un país, otra”. El maestro Warren G. Bennis de la Facultad de Economía de la California del Sur, afirma: «Los Administradores tienen como objetivo hacer las cosas de la forma adecuada; los dirigentes políticos tienen como objetivo hacer las cosas adecuadas». Pero, ¿qué han hecho nuestros dirigentes de los últimos cuarenta años? Un líder debe realizar cosas adecuadas y accionar honestamente, un líder debe tener una visión correcta de las necesidades históricas de su comunidad y un olfato sensible y agudo a las necesidades de hoy y las del futuro. Los líderes políticos deben ser sencillos, honestos, honrados, disciplinados, trabajadores, preparados y habilitados en la conducción de la cosa pública.
Es necesario, una digresión ineludible de la vida política de Lionel Toriello, quien está “comprometido con una ciudadanía activa. Con un espacio para reflexionar, cuestionar y participar en el debate público con análisis político y verdades incómodas para construir una patria más justa, libre y digna”.
Para el ciudadano Toriello, que hay algunos y muy pocos, lo han criticado al Partido Voluntad, Oportunidad y Solidaridad (VOS) con orientación de acción socialdemócrata y se ubica en el espectro de esta agrupación política. Porque hay un proceso con vocación democrática. Hoy tenemos al ciudadano Toriello, un hombre íntegro, ético, decente, una persona moral, con DIGNIDAD, con SOLIDARIDAD y con JUSTICIA. Un ciudadano con coherencia y concordancia, lógica con ideas, acciones y argumentos.
Pero siempre están los fariseos, estos falsificadores, los mentirosos y los dictadores, tipos abyectos y mezquinos. Y están los cínicos, los prepotentes. En esta Guatemala, desde 1986 y para general desgracia hemos tenido en las esferas de gobierno. Y en la conducción nacional, están los cínicos, los fariseos y los prepotentes. Hubo sus huestes cuando treparon a las alturas del poder, se volvieron más amantes de la vanidad, del lujo y del despilfarro; y su avidez de riqueza.
Son estos políticos que dicen: “los de siempre neutrales” “ni chicha ni limonada”. Miren este sarcasmo del escritor y filósofo francés, Edmundo Thiaundiere: “El hombre es comunista si quiere volar un banco; socialista cuando trabaja en él; demócrata si tiene cuenta corriente, y conservador si el banco es suyo”. Son como el camaleón que cambia de color; son camaleones de doble moral y fingidos en la política, actúan conscientemente de mala fe, se transforman para conseguir su objetivo y una vez alcanzado hacen lo que tenían calculado. Son desleales e ingratos, son dinosaurios y camaleones de la política. nacional con sectores ideológicos, pero algunos fueron “apolíticos” o “fingieron serlo”. Estos políticos, son parte de los estigmatizadores producto de la derecha, la ultraderecha o derecha reaccionaria a la ultranza de los neoliberales, los macartismos reaccionarios y fascistas.
Por ello hay políticos, magistrados, jueces, fiscales, diputados y empresarios, etcétera, que no tienen ética, no son íntegros, son antijurídicos, “y les vale madre la Constitución”. A grandes rasgos y a manera de ejemplos vivos, esta es parte de la dirigencia que en los últimos años de raquítica vida institucional, ha mantenido secuestrada nuestra democracia, creyéndose líderes y conductores nacionales, cuando en realidad son una partida de bandoleros. para no pisotear una y mil veces la Constitución y la ley, porque hay algunos que fueron prostituidos y envilecen su alma, sus conciencias, su perversidad, inmoralidad y corrupción.
El ciudadano Toriello, si cree con la verdad, la DIGNIDAD, la SOLIDARIDAD y la JUSTICIA. En la severidad y la idea de la JUSTICIA de dar a cada uno lo que le pertenece; en la Justicia como esa sensación y sentimiento de satisfacción que se produce cuando lo justo se realiza y vive con sabiduría, decencia y equidad.
El ciudadano Toriello, sí cree en la DIGNIDAD como un valor supremo del hombre honesto, vertical y recto con un comportamiento decoroso; en la dignidad como una actitud del hombre que no cambia jamás su línea de conducta.
El ciudadano Toriello, sí cree en la SOLIDARIDAD como un valor permanente que debe privar dentro del género humano en la tarea de crear una sociedad civil más justa, más fraterna, más libre y más humana; creerá en la solidaridad como una comunidad de intereses y responsabilidades que hacen del hombre la persona humana que debe ser el centro de toda la actividad social y política de nuestro mundo.







