La tricentenaria, inclaudicable e insobornable, querida y democrática Universidad de San Carlos de Guatemala, pertenece y es del pueblo. No puede ser cooptada y secuestrada por grupos corruptos que en los últimos años han violentado su democracia y asaltado el poder con fraudes politiqueros, imponiendo a un rector y miembros de su Consejo, con un descarado fraude que tuvo intervención directa el ex presidente Alejandro Giamattei Falla y autoridades de la época del Ministerio Público.
El Organismo Judicial y la mal «fenestrada» Corte de Constitucionalidad, se han prestado al juego sucio y a la politiquera de los miembros del Consejo Superior Universitario, afines al usurpador Walter Ramiro Mazariegos Biolis, en un proceso viciado y manipulado a su antojo en Antigua Guatemala, Sacatepéquez, se le reeligió, impidiendo la participación de electorales, académicos, profesionales de varias disciplinas y estudiantes, que se les ha impedido participar en los procesos donde fue electo y reelecto el cuestionado rector que de ser decano de las facultades de Humanidades, llegó a ese cargo en forma fraudulenta como ha sido normal en procesos políticos ordinarios, para elegir diputados y alcaldes.
Los que se han opuesto a la permanencia de Mazariegos, como rector de la Usac. -estudiantes, académicos y profesionales de las universidades del país, se han asociado al cuestionado funcionario sancarlista, mediante pago de favores, dinero y otras prebendas, obliga por ley, a los tribunales a resolver con apego a derecho, evitar que Mazariegos por segunda ocasión por cuatro años más, siga usurpando ese derecho que como ya se dejó dicho, la Universidad de Guatemala, que en su existencia por más de 300 años ha jugado ha sido democrática y representativa, no ha permitido las dictaduras de los regímenes antidemocráticos, ser del pueblo, no de intereses políticos y espurios.
Por ley Mazariegos, no puede tomar posesión como jefe máximo de la Usac. La ley se lo impide según el artículo 16 de la Ley de la Contraloría de Cuentas, al no tener finiquito y violar la ley de probidad. El Ministerio Público, en la gestión de la mal recordada Fiscal General María Consuelo Porras Argueta y en la administración de su sucesor Gerardo García Luna, la Contraloría General de Cuentas y profesionales de varias disciplinas han promovido denuncias en el ente investigador y en los tribunales ordinarios y en la Corte de Constitucionalidad, denunciando a Mazariegos y a los miembros del Consejo Superior Universitario que se han asociado a sus intereses corruptos, con prueba documental y testifical, donde claramente han dicho que la elección hace cuatro años del relacionado y su reelección en abril, carece de certeza, al no permitir a electores tomar posesión y fueron los que ya vencieron su periodo los que votaron por el usurpador.
Por ello además de la cuestión legal, la afirmación de que Walter Mazariegos «no debe ser rector» corresponde a una postura política e institucional sostenida por diversos sectores de la comunidad universitaria y de la sociedad civil. No es un hecho establecido. Si se busca exponer los argumentos de quienes sostienen esa posición, estos son los principales:
- Cuestionamientos sobre la legitimidad de su elección (2022).
La elección de Walter Mazariegos como rector en 2022 fue ampliamente cuestionada debido a la exclusión de varios cuerpos electorales, lo que provocó protestas de estudiantes, docentes, profesionales y organizaciones sociales. Diversos sectores sostuvieron que el proceso no cumplió con los principios de representatividad y transparencia. - Procesos judiciales y acciones constitucionales.
La elección dio lugar a numerosos amparos y procesos judiciales. Algunas resoluciones suspendieron provisionalmente actuaciones relacionadas con el proceso, mientras que otras controversias han continuado en los tribunales. Esto ha mantenido un debate jurídico sobre la validez del proceso electoral universitario. - Falta de consenso dentro de la comunidad universitaria.
Numerosos estudiantes, docentes, colegios profesionales y organizaciones universitarias han manifestado que no reconocen la legitimidad de su administración, argumentando que la universidad necesita un rector surgido de un proceso ampliamente aceptado por todos los sectores. - Señalamientos sobre la autonomía universitaria.
Sus críticos afirman que durante su gestión se ha debilitado la autonomía universitaria mediante decisiones administrativas y disciplinarias que, a su juicio, han limitado la participación democrática y la libertad académica. - Denuncias de exclusión de cuerpos electorales en procesos posteriores.
En la elección para el período 2026-2030 también surgieron denuncias de exclusión de cuerpos electorales opositores, lo que generó nuevas críticas sobre la transparencia y equidad del proceso.
En síntesis, quienes consideran que Walter Mazariegos no debería ser rector fundamentan su posición principalmente en la falta de legitimidad del proceso electoral, la exclusión de electores y candidatos, la existencia de litigios judiciales por la violación sistemática al proceso electoral a la Rectoría de la Universidad de San Carlos, al rechazo de una parte significativa de la comunidad universitaria y a las preocupaciones sobre la autonomía y la democracia interna de la universidad.
Por ello se debe abrir proceso penal y civil contra Mazariegos y los que integran el Consejo Superior Universitario, que se han prestado al juego sucio del académico. Hay que tomar en consideración que los actuales magistrados de la CSJ. Corte de Apelaciones, fueron elegidos en un proceso fraudulento, se han prestado hacerle el juego a usurpador.







