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La diáspora guatemalteca en coordinación con funcionarios delegados del Tribunal Supremo Electoral está de nuevo en el proceso de socialización, motivación de la Ley Electoral y de Partidos Políticos en Guatemala entre los guatemaltecos en el extranjero que ahora tienen ese derecho a ejercer su voto lastimosamente solo para Presidente y Vicepresidente de Guatemala.

Lo grande de la nación americana, lo disperso de la población y la falta de reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos son barreras de grandes proporciones que siempre estarán presentes para cumplir metas y objetivos propuestos por la instancia electoral; pero se tienen que afrontar, aprender de las dos elecciones pasadas para no repetir errores de nuevo y tratar de registrar a la mayor cantidad de población para que el día de la votación haya una afluencia masiva porcentualmente considerable de acuerdo al universo del padrón migrante.

La comitiva del Tribunal Supremo Electoral no las cuenta todas consigo, iniciando con la dizque buena disposición de las autoridades consulares que no son lo que dicen en las reuniones, cartas y convenios de entendimiento porque dan muestras de que no hay conciencia y convencimiento de lo que representa el derecho a voto del migrante al no ser verdaderos facilitadores de la información aprovechando que los consulados tienen contacto directo con los migrantes y que por consiguiente tiene la obligación de llevar ese mensaje a la población porque es un mandato constitucional hacer el llamado al voto universal, pues para este caso los empleados de gobierno en los consulados deben estar en la vanguardia y ser los abanderados de llevar el mensaje a todos los usuarios, diciéndoles en mensajes comprensibles que ahora está la oportunidad de ejercer el voto desde el extranjero y que tienen oportunidad de estar inscritos en el padrón electoral empadronarse o actualizarse y luego votar por sus candidatos favoritos. Óigase, léase y escúchese bien; esto no es política partidista, sino una función cómo facilitadores de la información de una entidad del Estado de Guatemala cómo el Tribunal Supremo Electoral.

Importante es ver cómo se consideran aquellos migrantes que tienen organizaciones reales en sus jurisdicciones consulares, que son conocidos por la comunidad y no simples emergentes que siempre están tratando de aparentar liderazgos que no tienen. Hay muchos migrantes que no facilitan nada para la comunidad y que son visibles únicamente cuando vienen autoridades de Guatemala, allí sacan el pecho y se presentan como los auténticos guías de la comunidad. Hoy aparecen muchos que ni siquiera se acercaron a facilitar los procesos anteriores y mucho menos estaban empadronados para votar, habiendo también muchos de alto perfil que no participan para nada y como no les interesa la Guatemala que les ha dado para vivir cómodamente, pareciera como que el votar y apoyar estas actividades fuera solo de la población migrante común y de pie y no aquellas figuras que supuestamente son públicas.

Por experiencias vividas dentro del comportamiento migrante que no se centralice el poder en una sola persona a nivel nacional aquí en Estados Unidos, es prudente hacer notar que las decisiones de esta Junta Electoral sean colegiadas con decisiones de todos sus integrantes por los anticuerpos que a veces los cabecillas absolutos puedan crear en el desarrollo de esta etapa preelectoral.

Hoy tenemos nuevos Magistrados y ellos deben escuchar a los que de alguna manera ya tienen tiempo de estar en estas Justas Electorales porque hay capacidad instalada en cuanto a conocimientos, experiencias y apoyo en colectividad de la diáspora.

Esperemos que este nuevo esfuerzo sea suficiente para que el Padrón Electoral Migrante sea robusto y que también siga creciendo la conciencia ciudadana de participar en estos procesos para cambiar el rumbo de un país que necesita urgentemente políticos que den la talla y que por medio de la incidencia migrante los familiares en Guatemala también participen masivamente.

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