Autor: Joselyn Sián Choc
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Sobre el Autor:
Profesora en Educación Primaria Intercultural


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En los últimos años, el esfuerzo por brindar acceso a la educación por parte del Estado ha sido un proceso lento, ya que requiere transformar varios aspectos fundamentales del sistema educativo, entre ellas la mejora de la infraestructura, el acceso equitativo a la tecnología, la capacitación docente en educación inclusiva, la adaptación curricular, la provisión de recursos didácticos adecuados a la diversidad cultural y lingüística presente en el país y el acceso a las distintas modalidades del sistema educativo, que incluyen la educación básica, diversificada y superior. A pesar de que la inclusión en este ámbito busca garantizar que los estudiantes independientemente de sus condiciones tengan acceso a oportunidades de aprendizaje equitativas y de calidad, aún persisten brechas que limitan el acceso y la continuidad dentro del sistema educativo.

En las áreas rurales, terminar la educación primaria no siempre significa poder continuar estudiando. Para muchos niños y niñas, el paso hacia la educación básica se convierte en un camino lleno de obstáculos, o un anhelo más donde el acceso sigue siendo una oportunidad limitada y no un derecho garantizado. 

A estas alturas del ciclo escolar, algunos niños y niñas ya se han visualizado en los salones de su futuro colegio o instituto, pero muchos otros se despiden de su etapa educativa, de sus patios de recreo, de sus compañeros de clase, de los maestros que los acompañaron en su proceso de aprendizaje y de las aulas que los vieron crecer, mientras se visualizan en campos, parcelas, mercados, tiendas, molinos y otros lugares de trabajo para poder ayudarle a sus familias a sustentar los gastos del hogar, trabajando por largas jornadas en pésimas condiciones.

Realmente es un tema triste y alarmante porque modificar la percepción de los padres de familia sobre la importancia de que sus hijos puedan acceder a una educación básica ha representado un gran desafío especialmente en comunidades donde no existe cobertura educativa cercana, obligando a los estudiantes a recorrer largas distancias en condiciones inseguras y en horarios poco adecuados, generando desmotivación y en muchos casos provocando que los estudiantes abandonen sus estudios después de algunos meses o años después de sobrellevar la carga educativa y enfrentarse a un ritmo más lento en la adquisición de conocimientos, principalmente porque han sido expuestos a la falta de alimentación adecuada, el acceso insuficiente a servicios de salud y sobre todo a las limitaciones económicas que atraviesa su familia, sumándose a una estadística de falta de escolarización básica y de exclusión silenciosa que ha limitado su desarrollo personal y profesional, reduciendo sus posibilidades de acceder en el futuro un trabajo digno y a mejores condiciones de vida. 

Por eso hablar del acceso a educación básica es fundamental, porque a pesar de ser solo un escalón más para el estudiante en su vida estudiantil, la preparación y acceso que tenga será de impacto para la juventud del futuro y se reflejará de manera negativa porque la falta de acceso limita sus oportunidades de desarrollo personal, social y profesional. Esta situación no solo conlleva riesgos y consecuencias personales, también sociales, ya que la poca accesibilidad genera exclusión y dificulta que la persona pueda desarrollar habilidades críticas como el análisis, la toma de decisiones, la capacidad de opinar y de incidir en su entorno. Dando como resultado muchos jóvenes que se ven atrapados en ciclos de pobreza y exclusión, sin contar con las herramientas necesarias para transformar su presente.

Jóvenes por la Transparencia

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