El calor no llegó de golpe a Guatemala. El cambio comenzó a hacerse visible en abril y tomó fuerza en mayo.
Desde entonces, junio, julio y agosto han mantenido una señal que ya no aparece como un episodio aislado: las temperaturas se han ubicado por encima de lo acostumbrado en buena parte del territorio, a esto se suma la menor acumulación de lluvia en áreas en donde a este mes ya había llovido.
La perspectiva climática más reciente del Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh) mantiene esta tendencia para agosto: temperaturas medias entre 0.5 y 2 grados centígrados por encima del promedio climatológico y anomalías de hasta 3 grados en las temperaturas máximas.
El escenario es particularmente marcado en Petén, Caribe, Valles Oriente, la Bocacosta y el Pacífico, donde las temperaturas máximas previstas para agosto pueden alcanzar entre 28 y 38 grados centígrados.
El dato más importante, sin embargo, no es que Guatemala esté registrando nuevos récords de temperatura. Lo que cambia el panorama es la persistencia de condiciones más cálidas de lo habitual durante varios meses consecutivos.
COMENZÓ EN ABRIL Y TOMÓ FUERZA EN MAYO
Durante enero, la influencia de la temporada fría mantenía diferencias importantes entre regiones. El comportamiento de las temperaturas fue relativamente cercano a los valores normales en otras épocas, aunque con algunas diferencias entre regiones.
Mientras en algunas zonas se registraban valores ligeramente superiores al promedio, otras se ubicaban por debajo de la climatología, especialmente en áreas montañosas y del Altiplano.
Las condiciones fueron especialmente distintas entre las regiones montañosas y las zonas bajas del país.
Febrero y marzo mantuvieron un comportamiento variable. El Altiplano y las áreas montañosas continuaron presentando temperaturas más bajas, mientras que otras regiones mostraron valores que podían situarse por encima de sus promedios.
Por ello, el comportamiento de los primeros meses no permite hablar de un aumento generalizado del calor desde el inicio del año. La señal comenzó a ser más evidente conforme terminó la temporada fría y Guatemala se acercó a los meses tradicionalmente más cálidos.
Las temperaturas máximas comenzaron a aumentar principalmente en las regiones norte y sur del país. Para ese mes, las perspectivas del Insivumeh contemplaban máximas de hasta 39 grados centígrados en algunas zonas.
LA BASE, REGISTROS HISTÓRICOS
Entre los registros históricos utilizados como referencia por el instituto destaca Zacapa, donde se alcanzaron 43 grados centígrados en abril de 1991.
En mayo, el calor continuó intensificándose. Las temperaturas máximas previstas alcanzaron hasta 38 grados en regiones como Petén, Caribe, Valles de Oriente, la bocacosta y el pacífico.
El mes también concentra uno de los registros históricos más altos utilizados como referencia: Zacapa alcanzó 44 grados Celsius en mayo de 1998.
Estos datos históricos no significan que esas temperaturas se hayan repetido en 2026. El Insivumeh los utiliza para mostrar los valores extremos que se han registrado en las estaciones durante el período climatológico de referencia.
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LA TENDENCIA COBRÓ FUERZA UN MES DESPUÉS
Si abril y mayo marcaron el giro, junio terminó de convertirlo en una tendencia más clara.
Para ese mes, el Insivumeh identificó temperaturas medias entre 0.5 y 2 grados por encima del promedio climatológico en buena parte del territorio.
Las mismas zonas concentraron nuevamente las temperaturas más elevadas, con máximas que podían alcanzar los 37 grados Celsius.
El instituto proyectó anomalías positivas tanto en la temperatura media como en las máximas, con diferencias que podían alcanzar hasta 3 grados centígrados por encima del promedio en distintas regiones.
El comportamiento coincidió además con el período de canícula, cuando se produce una disminución temporal de las lluvias y las temperaturas pueden aumentar.
Agosto no modifica el mapa de temperaturas del país: el contraste entre regiones cálidas y frías continuará marcado.
El occidente, el altiplano central y sectores de la Franja Transversal del Norte mantendrán los valores más bajos, con medias de entre 13 y 23 grados Celsius, mientras que departamentos como Zacapa y Petén seguirán concentrando los registros más elevados.
En Zacapa, el Insivumeh estima temperaturas máximas promedio de entre 35 y 38 grados Celsius, cerca del récord histórico de agosto de 39.5 grados alcanzado en 1998. En Flores, Petén, las máximas previstas oscilarán entre 31 y 32 grados centígrados, frente a un registro máximo de referencia de 38.4 grados establecido en 2019.
MÁS CALOR, PERO TAMBIÉN MENOS LLUVIA
El escenario de agosto tiene otro componente que puede aumentar sus efectos: el calor coincide con una perspectiva de menores lluvias en buena parte del territorio.
El Insivumeh prevé un déficit de precipitación a nivel nacional, con una reducción de los acumulados de entre 25% y 50% respecto de los valores esperados para el mes.
Los mayores déficits podrían presentarse en las mismas zonas en donde se intensifica el calor, donde las anomalías negativas de precipitación podrían oscilar entre 60 y 200 milímetros.
Temperaturas superiores a lo normal y menores acumulados de lluvia pueden generar condiciones de mayor estrés para la agricultura y aumentar la presión sobre la disponibilidad de agua.
Esto no significa que todo el país permanecerá seco durante agosto. El Insivumeh también prevé acumulados importantes de lluvia en el caribe, el área norte, la bocacosta y Escuintla, además de un posible fortalecimiento de la actividad lluviosa durante la última semana del mes.
¿SE ESTÁN ROMPIENDO LOS RÉCORDS?
Con la información disponible a julio, el comportamiento descrito por el Insivumeh apunta principalmente a temperaturas por encima del promedio, no necesariamente a nuevos récords.
Esta diferencia es importante. Una temperatura puede ser más alta de lo normal para un determinado lugar y mes sin superar el máximo histórico registrado.
By November–December, this El Niño will be the strongest any living person has ever experienced. It is expected to completely surpass any previous year by a massive margin.
Combined with ongoing climate change, global temperatures could briefly reach nearly 2°C above… pic.twitter.com/zO0pRntnGA
— Colin McCarthy (@US_Stormwatch) August 15, 2026
Una temperatura puede estar varios grados por encima de lo normal para un determinado lugar y mes y, aun así, permanecer por debajo del récord histórico. Para agosto, por ejemplo, el Insivumeh utiliza como referencias los 39.5 grados centígrados registrados en Zacapa en 1998 y los 38.4 grados de Flores, Petén, registrados en 2019.
El instituto aclara que estos valores corresponden al período climatológico 1991-2020 y no deben interpretarse como los máximos absolutos registrados durante toda la historia.
Por eso, el dato que define 2026 hasta ahora no es un nuevo récord nacional, sino la continuidad de temperaturas superiores a la climatología.
EL NIÑO, UNA CLAVE EN EL ESCENARIO
A esta evolución se suma otro factor climático: El Niño está tomando fuerza.
En su perspectiva de agosto, el Insivumeh señala que los modelos internacionales proyectan una probabilidad del 100% de condiciones de El Niño entre julio-septiembre de 2026 y enero-marzo de 2027.
Las probabilidades permanecen además muy elevadas para los primeros meses de 2027.
Los modelos citados por el instituto proyectan anomalías de temperatura superficial del mar de entre 1.5 y 2.7 grados centígrados para julio-septiembre en la región Niño 3.4 del Pacífico ecuatorial. Para agosto-octubre, algunos modelos dinámicos proyectan anomalías superiores a 2.5 grados.
A nivel internacional, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) señaló en julio que El Niño se estaba desarrollando en el Pacífico tropical y que podía intensificarse rápidamente durante julio-septiembre.
La organización también advirtió que el fenómeno puede aumentar la probabilidad de olas de calor, sequías, lluvias intensas y otros eventos extremos en diferentes partes del mundo.
La OMM proyectó para julio-septiembre una fuerte señal de temperaturas superiores a lo normal en prácticamente todas las regiones del mundo, incluida Centroamérica y el Caribe.
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UN FENÓMENO A ESCALA MUNDIAL
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El comportamiento del país ocurre dentro de un escenario internacional marcado también por temperaturas extremas.
El Servicio de Cambio Climático de Copernicus reportó que junio de 2026 fue el segundo junio más cálido registrado a nivel mundial.
En Europa occidental fue todavía más extremo: se trató del junio más cálido desde que existen registros, con una temperatura media 3.06 grados superior al promedio de 1991-2020.
Reportes publicados en agosto señalan que Europa occidental registró su período junio-julio más cálido desde que existen registros, acompañado de condiciones secas y una sucesión de olas de calor.
El comportamiento del Pacífico también explica parte de la atención internacional sobre El Niño.
Esta semana, el diario The Washington Post reportó en julio que las temperaturas de una zona clave del Pacífico ecuatorial habían alcanzado niveles récord durante cerca de un mes y que algunos pronósticos apuntaban a un posible pico cercano a 3.9 grados Celsius sobre el promedio en diciembre.
De concretarse, sería uno de los episodios de El Niño más fuertes registrados.
Pero todavía se trata de una proyección. La intensidad máxima y el momento exacto del pico continúan sujetos a incertidumbre.
IMPACTO ALCANZA LOS OCÉANOS
El comportamiento de El Niño tampoco se limita a lo que ocurre con las temperaturas sobre tierra.
Información de la NASA Earth relacionada con el seguimiento del fenómeno ya muestra cambios en la concentración de clorofila en los océanos. La clorofila está asociada al fitoplancton, organismos que constituyen una parte fundamental de las cadenas alimentarias marinas.
Esto permite observar que los efectos de un fenómeno climático de esta magnitud pueden extenderse desde las temperaturas que experimentan las personas hasta los sistemas oceánicos y los ecosistemas.
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¿QUÉ SE ESPERA PARA LOS PRÓXIMOS MESES?
Por ahora, las proyecciones del Insivumeh no apuntan a una desaparición inmediata de esta señal climática.
El Insivumeh prevé que las condiciones asociadas a El Niño continúen durante los próximos meses, con una probabilidad del 100% para los periodos julio-septiembre, agosto-octubre, septiembre-noviembre, octubre-diciembre, noviembre-enero y diciembre-febrero.
La probabilidad continúa siendo elevada durante 2027: el 100% para enero-marzo, 99% para febrero-abril y 94% para marzo-mayo.
This year’s record-smashing El Niño will act like a climate time machine, temporarily pushing global temperatures to levels that might not otherwise be reached for another decade or so. https://t.co/auMFcrxZ97 pic.twitter.com/XR0BmAJi4q
— The Washington Post (@washingtonpost) August 15, 2026
Estas cifras no permiten saber cómo será cada día ni determinar que todas las regiones experimentarán las mismas condiciones.
Sí permiten, sin embargo, establecer un escenario que seguirá bajo vigilancia por sus posibles efectos sobre temperaturas, lluvias, agricultura, disponibilidad de agua y gestión de riesgos.
El calor que Guatemala experimenta en 2026 no se explica por un solo día extremo, sino por una sucesión de meses en los que la temperatura ha mantenido una trayectoria ascendente respecto a los valores habituales.
El comportamiento de los próximos meses dependerá de la evolución de El Niño y de la forma en que interactúen temperatura y lluvia.
La pregunta ya no es únicamente cuánto subirá el termómetro, sino cómo responderá el país ante un escenario más cálido y con menor disponibilidad de agua en algunas regiones.








