Por más que la Constitución establezca que los organismos del Estado actúan en forma independiente, es obvio que en Guatemala existen muy consistentes vasos comunicantes que, de una u otra manera, terminan condicionando el comportamiento de los funcionarios públicos. El simple hecho de que sean los diputados quienes eligen a los magistrados dentro de las listas de las comisiones de postulación ya marca mucho del rumbo que toman las instituciones y la nota que publicamos hoy respecto al vínculo del diputado Luis Aguirre, dirigente del partido Cabal, con diez de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, con quienes “habla frecuentemente”, deja ver que, más allá de la simple elección subsisten relaciones que les permiten contactos continuos.
Todo surgió por la posible candidatura para diputado por el partido Cabal de Brian Corado Cerón, hijo del magistrado Mauricio Corado, quien iría postulado en el distrito de Chiquimula por ese partido, situación que confirmó el mismo Luis Aguirre cuando se le formuló la pregunta. Pero además de hacer esa confirmación, que evidencia una relación más estrecha con la familia Corado, el representante Aguirre se extendió y para restar importancia a esa situación dijo que él mantiene frecuente relación con al menos diez magistrados de la Corte Suprema.
Este año vimos cómo se mueven ciertas influencias en el Congreso para determinar la elección de funcionarios del sistema de Justicia; destacó, por supuesto, la de quien era encargado de negocios de la Embajada de Estados Unidos en Guatemala, John Barrett, quien además terminó de dar el espaldarazo para que Claudia Paredes asumiera como Presidenta de la CSJ a pesar de haber sido sancionada por información que tenían las mismas agencias americanas. ¿Quién en Guatemala le dijo al ex Encargado de Negocios que ella era una apuesta segura?. Hoy ella es parte de esos 10 que menciona el diputado Aguirre y ello evidenció cómo se mueven las aguas y cómo funcionan los vasos comunicantes, los mismos que no debieran existir entre organismos que no solo deben ser autónomos, sino que debieran tener capacidad de ejercitar controles mutuos.
La declaración de Luis Aguirre hay que entenderla como una forma de reducir la importancia de su relación con Mauricio Corado, pero al confirmar que él mantiene relación frecuente con 10 de los magistrados, no puede pasarse por alto que, justamente, hemos publicado la existencia de dos bloques en la CSJ, uno conformado por los 10 que tienen el control de la justicia y tres que son menospreciados por ser “disidentes”.
Y si algo debe preocuparnos a los guatemaltecos es la cooptación de la justicia, que está concentrada en garantizar impunidad a corruptos y miembros de otras formas de crimen organizado, lo cual generalmente deriva de los “contactos frecuentes” del bloque mayoritario con destacados actores de ese que es ya un cuarto poder del Estado.








