UNO. Cecilio del Valle. Jose Cecilio del Valle escribió, con su fina pluma, el acta de independencia, entonces ¿por qué no la firmó? Y si no la iba a firmar ¿por qué la redactó? Algunos afirman que solo podían firmar los miembros de la Diputación Provincial de Guatemala; él no lo era. Otros afirman que por ser funcionario de la Corona española: Auditor de Guerra y jefe militar del Reino. Otros más aducen que Valle no era partidario de una independencia “de tajo” sino que progresiva (como se desprende de la lectura del documento).
DOS. Mariano Gálvez. En los billetes de veinte quetzales aparece el doctor Mariano Galvez y lo presentan como “Prócer de la Independencia”. No dice que fuera firmante pero en el reverso aparece el acto de la firma del acta por lo que se infiere que sí era uno de quienes firmó. Gálvez era un brillante joven de 26 años, aventajado profesor de Leyes de la Universidad. Asistió a las reuniones políticas preparatorias y estuvo en la reunión del 15 de septiembre, pero va como delegado, no como autoridad, por eso su firma no aparece entre las 13 del Acta. Por cierto que hasta 1972 quien aparecía en esos billetes de 20, era Rafael Landívar pero desde entonces han puesto a Gálvez. Cuitas de universidades.
TRES. Último y primer gobernante. Gabino Gainza y Fernández de Medrano era el jefe político superior, representante del rey. Si custodiaba los intereses reales ¿por qué no se opuso a la intentona de independencia? y, algo más ¿por qué aceptó el cargo como primer gobernante de la república rebelde? En otras palabras, fue el último representante colonial y el primer gobernante de Guatemala independiente. En el Acta aparece como “jefe político”.
CUATRO. Sin cambios reales. Si se derrocó el régimen español, ¿se debió instituir un gobierno republicano? Un nuevo orden. Pues, no. Mientras se tomaran las resoluciones del futuro Congreso de marzo de 1822, «los titulares políticos, militares y administrativos coloniales deberían permanecer en sus funciones». En otras palabras, la estructura institucional y administrativo se mantuvo intacta. En otras palabras, la empresa quedó igual, solo cambió de dueño.
CINCO. Imperio de Iturbide. Como estado independiente nuestra primera decisión fue la incorporación al Imperio de Iturbide. Nos desprendimos cuando se derrumbó el citado Imperio. Por lo mismo ¿si Agustín de Iturbide se hubiera consolidado, Centroamérica seguiría como parte del mismo (o de la república subsiguiente)?
SEIS. Centro América. Los términos “Centro de América”, “América Central” no se conocían durante la colonia. Hasta el 1 de julio de 1823, al separarnos de México nos declaramos Provincias Unidas del Centro de América. Al año siguiente, en el marco de la constitución federal pasa a llamarse oficialmente República Federal de Centro América.
SIETE. Los volcanes. En el primer escudo, creado en 1823, aparece por primera vez escrito «Centro de América» con cinco volcanes bañados por dos mares con la leyenda en letras de oro. Todos los países o entidades comunitarias del mundo representan a los estados con una estrella (ejemplo USA, Unión Europea, Chile, Texas, Cuba, Venezuela, etc.), la única entidad que representa sus estados con “volcanes” es nuestra Centroamérica.
OCHO. Escudos centroamericanos. De los cinco países originales, tres mantienen volcanes en sus escudos: El Salvador, Nicaragua y Costa Rica. Honduras sí tiene estrellas, cinco estrellas por los cinco estados hermanos de la federación.
NUEVE. Reconocimiento oficial. España, la madre patria, se encaprichó con la independencia de Centro América (entre muchos otros antiguos dominios). Por lo mismo se negó a reconocer la soberanía de los nuevos estados. La independencia de Guatemala la reconoció oficialmente hasta medio siglo después, en 1863, durante el gobierno de Rafael Carrera.
DIEZ. Bustamante. Desde el “grito de Dolores” y las revueltas en Nueva España, en Madrid se nombraron jefes políticos drásticos, duros, implacables. Para defender el absolutismo español, en 1811 se nombró Capitán General del Reino a José de Bustamante y Guerra. Su mandato se caracterizó por una fuerte represión hacia los primeros movimientos independentistas de la región. Pero en 1818 hubo relevo y tomó el mando Carlos de Urrutia y Montoya, de poco mando, quien además enfermó y se nombró a Gabino Gaínza.
ONCE. El quetzal. En esos primeros lustros, turbulentos e imprecisos, no se veía el vuelo del quetzal. Fue hasta 1838, que el “estado rebelde”, el Estado de los Altos, para motivar a sus tropas de defensa (frente al avance de Rafael Carrera), diseñó un escudo en el que, por primera vez, aparece un quetzal, reposando sobre un árbol de cerezo (símbolo de renovación), con el volcán de Santa María de fondo, un arco y un carcaj. Décadas después, en 1871, el gobierno central adoptó al idea y colocó al quetzal en el Escudo de Armas de la República de Guatemala.







