La flamante Policía Municipal de Tránsito (PMT) fue creada el 28 de febrero de 1998 durante la administración del alcalde metropolitano Oscar Berger Perdomo, para sustituir la competencia del Departamento de Tránsito de la Policía Nacional Civil (PNC), que antes era la institución que se ocupaba de hacer cumplir, aplicar el reglamento de tránsito y velar por el ordenamiento de la circulación vehicular en la ciudad. 28 años después de surgir en la ciudad capital como dependencia de las municipalidades de cada departamento y sus municipios, hoy se ha extendido a todo el país. En otras palabras, es también responsabilidad de alcaldes e instituciones municipales prestar un servicio eficiente, eficaz y sostenible que, por cierto muchos alcaldes incumplen.
Como queda dicho, la competencia principal de la PMT es el reglamento de tránsito en todo lo concerniente a su debida aplicación, en tal sentido le compete, por ejemplo, impedir la circulación de cualquier tipo de vehículo que expida humo negro, lo cual no se cumple, pues es común observar en la ciudad y en carreteras que a toda hora circula transporte pesado de mercadería o de personas, expulsando denso humo negro a la vista y paciencia de la flamante PMT, esto viene sucediendo desde hace varias décadas sin que ninguna autoridad competente resuelva en definitiva esta contaminación ambiental que daña la salud de las personas.
Otra negligencia de la PMT, es la ausencia de control en el transporte público extraurbano de pasajeros respecto a los límites de velocidad, para nadie es un secreto que los pilotos irresponsables de estas unidades, exceden la velocidad en carreteras lo cual constituye la principal causa de accidentes, la mayoría de las veces con saldo trágico de vidas humanas y cuantiosas pérdidas materiales, en estos casos, tampoco se hace cumplir la ley para que este tipo de unidades de transporte instale los famosos reductores de velocidad en sus motores.
Otro tema que afecta directamente a los usuarios del transporte urbano de pasajeros, es la chatarra de buses de algunas líneas y rutas autorizadas por las municipalidades, que ofrecen estos servicios, para muestra un botón, los denominados buses exprés que salen de Mixco y recorren la calzada Roosevelt hacia el mercado de la Terminal, zona 4, el Obelisco, zonas 9 y 10 y a la zona 1, equipados con pésimos asientos, espacios estrechos, ambientes sucios, expelen humo negro, pilotos abusivos, irrespetuosos, chabacanes, cuyos propietarios por décadas han sido beneficiados con millonarios subsidios para que mejoren las unidades y ofrezcan un servicio cómodo, limpio y seguro. Lo único que han hecho es reciclar viejas unidades. ¿Y qué hacen las municipalidades y la PMT para que mejore el servicio? ¡Nada! El bienestar de la gente les vale un comino.
Y el abandono de funciones de la PMT corre y va de nuevo, tampoco hacen nada para controlar el parqueo de automotores en áreas restringidas, al respecto cito otro ejemplo, desde hace varias semanas observo que tráileres cargados con contenedores llenos de mercadería que se dirigen a los puertos Barrios y Santo Tomás de Castilla en el departamento de Izabal, a primeras horas de la tarde estacionan sobre el puente de El Incienso, en fila india, ocupando el carril derecho y por tanto, cerrando el libre tránsito en dicho carril. Esta acción de los traileros es un riesgo que puede provocar debilitamiento en la estructura, pues se trata de un peso muerto que permanece varias horas sobre el puente con el agravante de cerrar el carril derecho para el tránsito normal de transporte liviano.
¿Por qué la PMT permite este abuso y no actúa? ¿Qué intereses están en juego que impiden ejercer la autoridad de la que está investida dicha policía de tránsito?
Le recuerdo a las autoridades municipales que el puente Martín Prado Vélez o El Incienso tiene 56 años de existir, se inauguró el 26 de junio de 1974 para conectar el Anillo Periférico con el centro y norte (zonas 1, 2 y 3) y el occidente (zona 7) de la ciudad de Guatemala. Construido durante el gobierno del general Carlos Arana Osorio y la alcaldía del licenciado Manuel Colom Argueta.
En este punto, vienen más cuestionamientos, ¿Cada cuánto tiempo hace la municipalidad de Guatemala revisiones estructurales de los puentes de la ciudad?, me refiero además del Incienso, a los de San Cristóbal, el de Belice y otros, sobre todo después de los recientes sismos ocurridos semanas atrás.
Ahora que ya se vuelven a sentir los vientos electorales, es tiempo de interpelar a los políticos mentirosos, a los que hacen gala de una retórica embaucadora, exigir que cumplan la ley y dejen de robar.







