Ahora que está de moda hablar de los malos resultados en PISA, no solamente de Guatemala, también de Paraguay, ya que nuestros hermanos guaraníes ocupan con nosotros los últimos lugares en América Latina. Pero no solo los chapines y guaraníes, también los mexicanos cayeron en las pruebas, los chilenos y todos. Como he escrito antes aquí en La Hora, PISA no es una evaluación de conocimientos. Esto es, no es una prueba que se enfoque solamente en el currículo explícito, también nos da elementos del currículo oculto, del que Michael Apple nos ha hablado antes.
El currículo oculto se refiere a aquello que no se hace explícito en un currículo. En nuestro caso, todo aquello que el Currículo Nacional Base (CNB), no tiene escrito pero que se hace. Esto es en todos los programas educativos. El currículo oculto no es solo un listado de contenidos que no se enseñan, sino es una construcción social, especialmente cultural que reproduce las desigualdades de las sociedades.
Déjeme dar un ejemplo del currículo oculto desde mi formación, la ingeniería, para luego seguir con PISA.
Los programas de formación de ingenieros de América Latina se enfocan en conocimientos básicos, reproducen la idea de la supremacía de la ingeniería sobre otras disciplinas y se conciben como ciencia aplicada y hasta matemática aplicada. Esto no solo es falso, sino que no permite el desarrollo social de la ingeniería desde que los estudiantes intentan entrar a facultades que los rechazan bajo el pretexto de que no saben matemática. Junto a eso, el currículo oculto se encarga de reproducir la norma falsa que las mujeres no son buenas para ingeniería.
Atrás de este currículo oculto está la idea de que los ingenieros latinoamericanos no son buenos para el diseño de artefactos y procesos para sus propias sociedades, sino que tienen que traer de otros países dichos artefactos y procesos así que el diseño de ingeniería no es el elemento clave de su formación. El currículo oculto reproduce la norma de que América Latina no tiene que ser independiente tecnológicamente y lo hace eliminando el diseño de ingeniería del currículo latinoamericano. Nada de eso aparece en el currículo explícito, pero define la formación de ingenieros en América Latina.
Por aparte y regresando a la prueba PISA, esta sigue demostrando elementos equivocados de nuestros sistemas educativos. El primero, parece obvio, pero no lo es: la práctica social de la repetición. América Latina, particularmente Guatemala y Paraguay seguimos anclados a concepciones tradicionales de enseñar cómo hablar y aprender cómo repetir, algo que he llamado yo una y otra vez la metáfora del espejo.
¿De qué sirve repetir conocimientos sin entenderlos y peor aún sin saber cómo nos servirán en nuestras vidas?
Los alumnos aprenden ciencias de mentira porque no tienen contacto con la naturaleza y no entienden para que sirven las Leyes de Mendel, por ejemplo. Pueden memorizar las leyes de Mendel y no percatarse que la descendencia se parece mucho a los padres, pero siempre presenta alguna variante: los hijos difieren en algo de los padres y de entre uno y otro de ellos. Por generaciones, estas diferencias se van acumulando, de tal manera que los organismos pueden ser muy distintos en comportamiento y aspecto de sus antepasados. Esta es la esencia de las leyes de Mendel, pero al memorizarla no lo aprenden.
Se aprenden de memoria las partes de las plantas y no se detienen en los jardines a ver una planta y a entender esas partes y no tienen laboratorios donde disectar. Memorizan el ciclo del agua, claro, de evaporación, condensación y bla bla bla, sin ir a los bosques a vivir de primera mano la forma en que los árboles y las plantas capturan agua para llevarla a mantos friáticos, que a veces se observan como fuentes de agua, ojos de agua, y que usualmente forman ríos subterráneos para proveer de agua a las ciudades donde los niños creen que el agua viene del chorro, o de la pluma dirían en Panamá o canilla como dirían en Paraguay.
En matemática sigue la memorización de todo. Es una matemática repetitiva y aburrida reproducida sin ningún pensamiento crítico. Nada de nada. No se explora la importancia de la matemática para describir al mundo, para explicarlo a través de datos y números que permiten entender patrones de comportamiento y que pueden reducirse en modelos matemáticos, sencillos y complejos, sobre el mundo que habitamos como estudios demográficos locales, que digan cuantos viven en su pueblo, cuantos vivían y cuantos vivirán, lo mismo para sus ríos, así como como lo ilustra Omar Marroquín en: Demografía Elemental y la plataforma de Guatermala en Datos Básicos. Al menos podrían hablar de la Cuentas Nacionales, particularmente las nuevas Cuentas Verdes del Banco de Guatemala. De estas nadie habla, ni en la primaria, ni en la secundaria, ni en la universidad.
Y así sigue la triste historia de la educación guatemalteca, una historia llena de ministros y ministras corruptas, que vendieron el ministerio a un sindicato manejado por un capo de la educación, solo comparable con Walter Mazariegos en la Usac o el Chapo Guzmán en México.
En las recientes entregas de resultados de PISA el ministro paraguayo Luis Martínez culpó al idioma guaraní por el desplome en las pruebas PISA. Mientras que los paraguayos saben que el problema es un «sistema podrido que mezcla fraude, corrupción, y abandono», acertó PARAGUAY SIN CORRUPCIÓN. Esto parece una copia literal del caso guatemalteco.
Entonces, cómo, cómo, los estudiantes mexicanos, chilenos, paraguayos y guatemaltecos van a mejorar sus aprendizajes, cuando el problema no es solamente falta de aprendizaje de ciencia y de matemática. También hay un problema en la lectura. La lectura no es crítica. No hay lectura critica, menos escritura crítica. Aquí se mezclan muchas cosas que reflejan los resultados de las pruebas PISA y una de ellas es el exagerado tiempo que pasan los jóvenes en pantallas entreteniéndose con sus redes sociales, viendo, pero no construyendo. No usan sus teléfonos para construir el mundo, sino para matar el tiempo. Y ahora, con la emergencia de la Inteligencia Artificial, el patrón de uso de los teléfonos y computadoras es la reproducción acrítica. No hay trabajo intelectual en la construcción de su conocimiento sino solo hay entretenimiento.
Quienes estudiamos el aprendizaje de la ciencia, de la matemática y de la ingeniería debemos entonces insistir que ya tenemos investigaciones sobre cómo aprenden las personas, investigaciones desarrolladas en el mundo desde los años 80 del siglo pasado. Esa investigación debe llegar a los ministerios de Educación, pero principalmente a quienes diseñan programas de formación docente para dejar de estar repitiendo programas de formación inoperantes dados por universidades que ni ellas mismas han resuelto sus problemas de aprendizaje y que insisten en no hacer investigación sobre aprendizaje. Son instituciones de la reproducción que lo único que hacen es hacer lo que PISA insiste en que no hagamos.
Lo triste no es solamente lo mal que estamos en matemática, ciencia y lectura, sino que también estamos mal en acoso, acoso escolar, otro de los datos importantes que da PISA. El acoso escolar ha aumentado en el mundo, pero en Guatemala ha crecido exponencialmente. Esta es una información valiosa para el Ministerio de Educación, para que pueda incluir en sus programas de formación docente este trágico elemento para ser eliminado.
Y todo esto, no solamente para escuelas públicas, porque las escuelas privadas salieron tan mal como las públicas.
Todo esto requiere la atención de investigadores científicos, periodistas, hacedores de política, administradores educativos y padres de familia. Esos serán los artículos de esta semana: ¿qué podemos y debemos aprender de nuestro fracaso en PISA?
Hasta mañana queridos lectores.







