Se conmemora cada 8 de julio en una iniciativa conjunta de la Liga Internacional de Sociedades Dermatológicas (ILDS) y la Sociedad Internacional de Dermatología (ISD).
_ No vuelvo a salir hasta que sea un anciano como tú.
_ Pero, ¿qué es lo que te pasa? Apúrate, que te deja el autobús.
_ No me escuchas, te digo que no voy a ningún lado.
_ Qué pasa? ¿Estás enfermo?
_ Peor que eso. Me salieron dos barros en la mejilla.
Quizás sea una plática que usted sostuvo con su madre, o su hijo, quien en la adolescencia tiende a sufrir más por el acné que las mujeres debido a las hormonas.
Porque a la verdad, es difícil en la adolescencia, especialmente, escapar de los granitos en la cara. Los que en algunos casos, sí, hay que aceptar, se convierten en algo demasiado obvio e incómodo para quien lo sufre y para él que lo ve.
En todo caso, hemos de decir que las mujeres los sufren más, aunque con menos severidad, lo padecen durante la menstruación, el embarazo y el estrés.
Las enfermedades de la piel varían en síntomas, gravedad, temporalidad o síntomas, todo depende de las causas que las generan.
Genéricamente se les llama dermatitis, que puede ser cualquier inflamación en la piel, con enrojecimiento, granos, escamas finas y comezón. En algunos casos es duradera y crónica, puede manifestarse de forma recurrente a lo largo de la vida. Y pueden producirse por predisposición genética, de la que no nos salvamos, y factores externos como el clima extremo.
Una de ellas es el sarpullido, que se manifiesta con ronchas que provocan comezón; y aparece como reacción alérgica a alimentos o medicamentos.
¿Recuerda usted la imagen de las brujas con un grano en la nariz, una verruga, las que se forman de la misma piel y no representan gravedad, aunque son antiestéticas?
Las personas que permanecen expuestas al sol pueden sufrir de queratosis, una mancha áspera y escamosa, que puede dar paso a cáncer de piel.
Y los melanomas que se observan en cambios de tamaño o forma en lunares existentes o aparición de estos con bordes irregulares, asimétricos y de varias tonalidades.
Su piel también puede sufrir por golpes, raspaduras y quemaduras.
La piel es el órgano más grande del cuerpo, cubriendo todo su exterior. Hay muchas maneras en que la piel le protege y ayuda a mantenerse saludable.
Retiene los fluidos corporales, impidiendo que se deshidrate. Evita el ingreso de gérmenes dañinos, previniendo infecciones. Le ayuda a sentir sensaciones como calor, frío y dolor. Ayuda a controlar la temperatura del cuerpo. Produce vitamina D cuando se expone al sol. Protege su cuerpo contra el calor y la luz.
La Organización Mundial de la Salud, OMS, nos dice que para mantener una piel sana debemos ducharnos con agua tibia, utilizar limpiadores suaves y secarnos con toquecitos suaves. Luego puede masajearse con una crema hidratante y utilizar protector solar, además de una gorra o sombrero, manga larga en camisa y pantalón si va a estar expuesto al sol, y repelente si fuera la ocasión.
Y si trabaja con maquinaria, utilice el equipo de protección adecuado, como guantes, mangas largas, rodilleras y coderas; o cascos para protegerse contra cortes, golpes y raspaduras.
Si se corta o se raspa, limpie de inmediato la herida con jabón y agua tibia. Póngase un vendaje limpio para proteger la piel mientras sana.
Lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón es una buena medida para evitar infecciones.
Evite el consumo de cigarrillos, ya que el fumar envejece la piel y contribuye a la formación de arrugas. Mantenga una alimentación equilibrada. Coma muchas frutas, verduras, granos integrales y proteínas magras. Beba mucha agua para mantener la piel hidratada. Controle el estrés. Duerma lo suficiente e incorpore más movimiento en su día, por ejemplo, al caminar a paso ligero.
Y luzca y disfrute de una piel sana.







