Puma fotografiado mediante cámaras trampa en el Biotopo Naachtún-Dos Lagunas, Guatemala, con una herida abierta potencialmente asociada a infestación por gusano barrenador. Foto La Hora: Conservation Biology.
Puma fotografiado mediante cámaras trampa en el Biotopo Naachtún-Dos Lagunas, Guatemala, con una herida abierta potencialmente asociada a infestación por gusano barrenador. Foto La Hora: Conservation Biology.

El gusano barrenador del Nuevo Mundo no es un problema exclusivo de la actividad ganadera. Un estudio publicado en Conservation Biology advierte que el parásito también está afectando a la fauna silvestre de Mesoamérica, con registros documentados, probables o sospechosos en especies de importancia para la conservación, entre ellas pumas y tapires.

La investigación, realizada por científicos de la Wildlife Conservation Society (WCS) y organizaciones asociadas, plantea una alerta sobre las estrategias de control de esta plaga: si la vigilancia se concentra únicamente en el ganado, existe el riesgo de dejar fuera a animales silvestres, áreas protegidas y zonas remotas donde el parásito también puede propagarse.

El estudio señala que la movilidad de los animales, el desplazamiento ilegal de ganado y la presencia de fauna silvestre en regiones de difícil acceso pueden convertirse en puntos ciegos para la detección y contención del gusano barrenador.

FAUNA SILVESTRE, UNA DE LAS AFECTADAS

El gusano barrenador es una mosca parasitaria cuyas larvas se alimentan del tejido vivo de animales de sangre caliente. Puede afectar al ganado, animales de compañía y fauna silvestre, además de presentarse con menor frecuencia en seres humanos.

El estudio de  Wildlife Conservation Society documenta infestaciones confirmadas, probables y sospechosas en animales silvestres de Mesoamérica.

WCS advierte que, debido a que estos animales no son sometidos a inspecciones rutinarias como ocurre con el ganado, las infestaciones pueden permanecer sin ser detectadas durante largos períodos, especialmente en zonas remotas.

Los autores señalan que esta falta de vigilancia dificulta conocer la magnitud real del impacto que la enfermedad puede tener sobre la biodiversidad, los ecosistemas y las poblaciones de especies que ya enfrentan otras amenazas.

Imágenes de cámaras trampa de dos pumas ( Puma concolor ; b y d) y un tapir de Baird (c) con heridas abiertas, posiblemente causadas por infestación de gusano barrenador, documentadas en el Biotopo Naachtún-Dos Lagunas, Reserva de la Biosfera Maya, y Parque Nacional Laguna del Tigre, Guatemala. Foto La Hora: Conservation Biology.
Imágenes de cámaras trampa de dos pumas y un tapir de Baird con heridas abiertas, posiblemente causadas por infestación de gusano barrenador, documentadas en el Biotopo Naachtún-Dos Lagunas, Reserva de la Biosfera Maya, y Parque Nacional Laguna del Tigre, Guatemala. Foto La Hora: Conservation Biology.

PUMAS Y TAPIRES, ENTRE LOS CASOS

La investigación incluye casos que involucran especies de importancia para la conservación. Entre los animales afectados mencionados por WCS se encuentran pumas y tapires, lo que evidencia que el gusano barrenador también puede alcanzar a especies silvestres.

Rony García-Anleu, director del Departamento de Investigación Biológica de WCS Guatemala y coautor del estudio, explicó que la organización ha monitoreado poblaciones de fauna silvestre desde 2004 mediante cámaras trampa.

“Hemos estado monitoreando poblaciones de fauna silvestre desde 2004 mediante cámaras trampa en esta zona. Antes habíamos observado animales heridos, pero este tipo de lesiones comenzó a aparecer únicamente después de que el gusano barrenador llegó al país”, señaló.

EL GANADO NO ES EL ÚNICO RIESGO

Uno de los puntos centrales del estudio es el movimiento ilegal y no regulado de ganado, al que los investigadores identifican como un factor poco reconocido en la propagación regional del gusano barrenador.

WCS señala que muchos de los corredores utilizados para trasladar ganado de manera ilegal atraviesan o colindan con áreas protegidas. Esto genera oportunidades para que el parásito alcance poblaciones de fauna silvestre que no son monitoreadas de forma rutinaria.

Además, la producción y el comercio ilegal de ganado contribuyen a la deforestación y degradación de hábitats en Mesoamérica, aumentando la presión sobre especies que ya enfrentan múltiples factores de estrés ambiental.

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“LA FAUNA SILVESTRE NO ESTÁ IMPULSANDO EL BROTE”

Los investigadores hacen énfasis en que los animales silvestres no deben ser considerados responsables del brote.

“El riesgo no es que la fauna silvestre esté impulsando el brote”, explicó Chris Walzer, director ejecutivo del Programa de Salud de WCS y coautor del artículo.

Según Walzer, el problema es que existe información insuficiente para determinar dónde están ocurriendo las infestaciones, cuánto tiempo permanecen y cuáles podrían ser sus efectos sobre las poblaciones de animales silvestres.

Por ello, el investigador considera fundamental mantener los esfuerzos para detener el movimiento ilegal de ganado, pero también incorporar la vigilancia de la fauna y el monitoreo de las áreas protegidas.

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CAMPAÑA CON MOSCAS ESTÉRILES

Entre las medidas utilizadas para combatir el gusano barrenador se encuentra la liberación de machos estériles. Estos se aparean con hembras silvestres, pero no producen descendencia, una técnica que permitió erradicar al gusano barrenador del Nuevo Mundo de Estados Unidos durante las décadas de 1960 y 1970.

Diego Montecino-Latorre, científico del Programa de Salud de WCS y coautor del estudio, señaló que las moscas estériles fueron exitosas, pero advirtió que actualmente se necesita reforzar la vigilancia.

El investigador explicó que la población de ganado en México y Centroamérica es varias veces mayor que durante la campaña original de erradicación, lo que genera mayores oportunidades para que el gusano barrenador persista y se propague.

Por ello, planteó utilizar herramientas como cámaras trampa, patrullajes de campo, información de cazadores, veterinarios y redes de salud de la fauna silvestre para establecer un sistema de alerta temprana.

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MÁS VIGILANCIA EN ÁREAS PROTEGIDAS

Los investigadores advierten que las áreas protegidas pueden convertirse en puntos ciegos para la vigilancia pese a concentrar una importante diversidad de especies.

Por ello, consideran necesario incorporar el monitoreo de la salud de la fauna silvestre dentro de los planes nacionales y regionales para enfrentar el gusano barrenador.

“No podemos gestionar eficazmente aquello que no medimos”, afirmó Keatts, quien agregó que una mejor vigilancia permitiría detectar las infestaciones antes, comprender sus efectos y fortalecer las acciones regionales de control.

Yesica Peña
Periodista profesional, formada en la Universidad de San Carlos de Guatemala. Enfocada en cobertura de temas comunitarios, migratorios, culturales y ambientales. Comprometida con una comunicación veraz, clara y al servicio de la ciudadanía. -Creyente en el poder de las historias bien contadas para transformar realidades.-
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