
El 16 de mayo de 2019, Paola Azucena Pérez Meza, estudiante universitaria fue reportada desaparecida por sus familiares luego de no volver a su casa; sin embargo, tras una semana de búsqueda, su cuerpo fue ubicado en la morgue del Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif).
Según los registros del proceso, todo comenzó cuando la madre tuvo conocimiento del hallazgo de varios cuerpos que habían sido trasladados al Inacif. Al acudir a la institución, le informaron sobre la ubicación de un cadáver que permanecía sin identificar.
Mediante fotografías, la madre reconoció a su hija quien presentaba un avanzado estado de descomposición, pero hubo un detalle, los aretes que portaba fueron la clave para su identificación, fueron un regalo que ella le había obsequiado cuando era niña.
El cadáver de Pérez Maza había sido localizado por las autoridades cerca del cementerio de la aldea La Mesilla en el municipio de Amatitlán, con señales de estrangulamiento sin rasgos de violencia sexual y sin documentos que permitieran su rápida identificación.
#AlertaIsabelClaudina
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Paola Azucena Pérez Meza
Desapareció el 16 de mayo de 2019
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UNA RELACIÓN CLANDESTINA
Hasta ese momento, los familiares de Pérez Maza no encontraban explicación a las circunstancias que rodearon el asesinato de su hija ni a la forma en que su cuerpo fue abandonado.
La investigación que emprendió el Ministerio Público (MP) en ese momento condujo a una persona que en ese momento era desconocida para la familia, un hombre que era pastor de una iglesia evangélica identificado como Deliso Alberto Ramírez Cifuentes.
Según las primeras pesquisas, se determinó que la joven mantenía comunicación con Ramírez de forma constante, lo que esa relación levantó sospechas.
Las indagaciones de los fiscales continuaron, pero la familia desconocía del trato entre ambos, pues Ramírez no era conocido para ellos.
La investigación da cuenta que Ramírez conoció a Pérez Meza en 2012, cuando este lideraba una iglesia evangélica en la colonia La Florida zona 19, donde al cabo de un tiempo, ambos iniciaron una relación sentimental.
No obstante, la relación permaneció oculta y ambos la negaban públicamente. Según declaraciones de amigos de la víctima, la estudiante daba explicaciones contradictorias sobre su vínculo con el pastor: a algunas personas les aseguraba que era su padre, a otras les negaba cualquier cercanía y únicamente una amiga afirmó que la joven le había confesado que mantenían una relación sentimental.
La investigación estableció que, durante el tiempo que duró la relación, Pérez Meza apoyó económicamente al pastor, obteniendo una serie de préstamos bancarios para entregarle el dinero que necesitaba, pero no solo se quedó en estos beneficios sino, incluso, en la compra de tres teléfonos celulares que utilizaba el pastor, aunque estaban registrados a nombre de la joven.
SUPUESTO MÓVIL
De acuerdo con uno de los testimonios recopilados por la fiscalía, hubo otra mujer con la que Ramírez mantenía relación sentimental, lo que aparentemente Pérez Meza desconocía.
Por lo que cuando se enteró, le reclamó todo lo que a lo largo de los años hizo por él, incluso, la obtención de los préstamos bancarios.
Según la fiscalía, esta discusión terminó mal, pues habría desencadenado la reacción negativa de Ramírez y terminó estrangulando a la joven.
Cuando la Pérez Meza falleció, el pastor supuestamente optó por abandonar su cuerpo cerca del cementerio referido.

PASARON SIETE AÑOS
Con el paso del tiempo, y pese a que la investigación apuntaba a un sospechoso, fue hasta mayo de 2025 que el Ministerio Público (MP) solicitó una orden de captura contra Ramírez por el delito de femicidio.
Sin embargo, este, fue localizado el pasado 1 de febrero, nueve meses después, cuando en el marco de los operativos que se montaron a consecuencia del ataque armado perpetrado por pandilleros contra agentes de la Policía Nacional Civil (PNC), en un retén se le hizo el alto a un vehículo y al identificar al conductor, se encontró que era Ramírez, sobre quien, según los registros, pesaba una orden de captura, por lo que fue puesto ante juez competente.
Derivado de una serie de suspensiones por carga laboral en el Juzgado Penal de Amatitlán, la audiencia no fue realizada sino hasta el 2 de marzo, fecha en la cual fue ligado a proceso penal por el delito de femicidio y fue cuando se decidió que el caso debía ser trasladado al juzgado especializado en esta material.
ARGUMENTO, ANULACIÓN Y SECRETISMO
En esa audiencia, la defensa del pastor pidió que su representado no fuera ligado a proceso penal al asegurar que no existen pruebas documentales que respalden la supuesta deuda atribuida a la víctima como un posible móvil del crimen, ni evidencias que demuestren la presunta relación sentimental que ambos mantenían.
Bajo estos argumentos y otros que según la defensa no fueron tomados en cuenta, presentaron una apelación ante la Sala Segunda de Apelaciones de Femicidio, que resolvió dejar sin efecto la primera declaración que ligó a proceso a Ramírez y ordenó repetir la audiencia de primera declaración en su contra.
El pasado 17 de junio, el juzgado de Villa Nueva a cargo de la jueza María Lorena Cortez Juárez, programó la primera declaración; sin embargo, personal del juzgado aseguró a La Hora que fue suspendida derivado de un amparo que está pendiente de resolver dentro del caso, por lo que hasta que el mismo no sea resuelto, la audiencia queda pendiente de realizarse.
Contrario a lo informado por el personal, la audiencia sí se llevaba a cabo en ese momento. Mientras se impedía el ingreso de los medios de comunicación al juzgado, la diligencia se desarrollaba a puerta cerrada y concluyó el pasado jueves 18 con una resolución de falta de mérito a favor de Ramírez.

En la resolución, Cortez estableció que al no encontrar «suficientes indicios» en su contra, se decretó la falta de mérito, con la salvedad que esta decisión «no cierra irrevocablemente el proceso, el ente investigado deberá seguir investigado y podrá requerir al sindicado cuantas veces sea necesario».
Además, obligó a que Ramírez se presente cada 15 días a firmar el libro de asistencia en la sede del MP de San Miguel Petapa y de no acatar esta orden, «se decretará su rebeldía y se ordenará su inmediata aprehensión».
Mientras tanto, aún existen recursos que resolver que podrían dejar sin efecto esta decisión.







