«Decile a mis hijas que las amo»: las últimas palabras del odontólogo Julio Martínez durante su secuestro

Sergio Osegueda

El segundo día de audiencia en el que se discute si cinco implicados en el secuestro del odontólogo Julio Amílcar Martínez Murillo deben enfrentar juicio se tornó tenso, luego que el Ministerio Público (MP) reprodujera las escuchas telefónicas de los momentos en el que la banda de secuestradores negociaba con la familia para la liberación del profesional.

Sin embargo, en el desarrollo de esas negociaciones, la esposa de Martínez, quien trataba de convencer a los secuestradores de que lo liberaran, logró hablar por última vez con su esposo la noche del 1 de junio a las 20:01 horas.

La escucha presentada por la fiscalía inicia con los secuestradores exigiendo hablar con el hermano de Martínez, pues a él era a quien buscaban para hacer las negociaciones, pero la esposa, constantemente indicaba que no podía comunicarlos pues este estaba enfermo y no vivían en la misma residencia.

El caso del odontólogo Julio Amílcar Martínez Murillo: Crónica de un secuestro sin libertad

«Yo no estoy jugando ya, deme el dinero ya… Dese cuenta que no ando jugando», amenazó el negociador, que según la investigación, se trata de Carlos Antonio González y González.

LA NEGOCIACIÓN

Desde el secuestro ejecutado el 28 de mayo de 2025 hasta el 1 de junio de ese mismo año, la esposa de Martínez habría recibido una serie de llamadas exigiéndole el pago de Q5 millones a cambio de la liberación del odontólogo, pero en diversas llamadas, esta hace ver que está juntando el dinero.

«Yo estoy haciendo todo lo posible», señaló constantemente la esposa, ante las presiones de los secuestradores que de su petición original redujeron la petición a «2 completos», es decir a Q2 millones. Posteriormente bajaron a Q1.5 millones, hasta que finalmente, la entrega se pactó con el pago de Q763 mil.

En las llamadas, la esposa asegura que ya pidió todo el dinero posible, además de asegurar la entrega de un vehículo tipo picop modelo 2017 y un lote de joyas a cambio de la liberación de su marido.

Mientas las exigencias continuaban, la esposa solicitó una prueba de vida, la cual le fue concedida, la noche del 1 junio.

LA PRUEBA DE VIDA

A las 20:01 horas del 1 de junio, una llamada ingresa nuevamente al teléfono de la esposa de Martínez y una voz le exige hablar con el hermano del médico. «Necesito hablar con él», dice la voz a gritos del otro lado del teléfono, mientras que con un tono suplicante, la esposa responde: «él no está señor».

Después de unos segundos de gritos y confusión, una tercera voz interviene en la llamada:

Martínez: Soy Julio amor, dime por favor princesa

Incrédula ante lo que acaba de escuchar, la esposa solicita que diga una frase clave para estar segura que se trata de él.

Esposa: ¿Qué es lo que tú decís cuando entrás a la casa?
Secuestrador: dice tu marido que lo llames (a su hermano) para hacer una llamada tripartita
Martínez: Hace una llamada tripartita a mi hermano, y lo comunicas, necesito hablar con él
Esposa: pero necesito que tú me digas ¿qué es lo que decís cuando entras aquí a la casa?
Secuestrador y Esposo: (Inaudible)
Esposa: ¿Qué decís cuando tu entras a la casa?
Martínez: ¡Ya llegué yo, ya llegué yo!
Esposa: Sí mi amor, sos tú mi cielo

Tras reconocer la voz de Martínez, la esposa rompe en llanto y se escucha un silencio por varios segundos

LA ÚLTIMA CONVERSACIÓN

Acto seguido, los secuestradores dejan que Martínez hable con su esposa para que la convenza de conseguir más dinero.

Martínez: Te estoy diciendo que necesito hablar con mi hermano, no están jugando, dele ese dinero ya mi amor. Ese dinero yo lo pago el resto de mi vida, yo trabajo y yo lo pago pero no están jugando, pero ya…
A las 10 de la mañana, ese dinero, el dinero que le di a Chang que me lo devuelva y después se hace ese negocio para ir juntando
Esposa: tu hermano no está acá, tu hermano está enfermo, mi cielo
Martínez: pero entonces que lo consiga tu papá, la cosa es que lo consiga ya, porque si para mañana a las 10 de la mañana no lo dan, no te voy a volver a ver princesa, entendé
Esposa: mi vida yo te amo, mi amor lindo yo estoy haciendo todo lo posible, mi amor
Martínez: consígalo mi vida, consígalo, decile a Chang, decile a la mamá del cuñado del vecino, el Javier, decile a todo mundo mi vida, yo ese dinero lo voy a pagar de una u otra manera
Esposa: ya lo se mi amor, mi amor lindo, te lo estoy diciendo, pero ya les pedi mi amor y no me quieren dar, mi cielo
Martínez: no puede ser mi vida, entonces vende la camioneta por precio bajísimo
Esposa: mi amor lindo yo ya de verdad, mi cielo, ya que te suelten, te juro que yo ya busque el dinero y no tienen

 

LA DESPEDIDA

Tras escuchar a su esposa decir que ha solicitado dinero a todos sus conocidos para lograr su liberación y escuchar en su voz el fracaso que han tenido sus ruegos, Martínez comienza a despedirse de todos.

Martínez: te amo mi amor, decile a mis hijas que las amo
Esposa: yo te amo, mi amor
Martínez: te amo
Esposa: te amo
Martínez: te amo mi cielo, decile a mis hijas que las amo
Esposa: Dios te bendiga mi amor
Martínez: y a mi mamá, decile a todos que los amo

 

Acto seguido, los secuestradores cortan la conversación, no permitiendo que Martínez hable más.

Secuestrador: a las 10 de la mañana es la última llamada que te voy a hacer, porque yo no estoy jugando

 

Posterior a esta llamada, las siguientes únicamente fueron para negociar y entregar el dinero del rescate, pero Martínez no volvió a comunicarse y a la fecha se desconoce su paradero.

EL FIN MENOS QUERIDO

El 6 de junio de 2025, alrededor de las 8 de la noche, en la gasolinera ubicada al final de la avenida Hincapié en la zona 13 capitalina, un emisario designado por la familia llevaba una bolsa blanca de basura, en su interior, los Q763 mil pactados.

El dinero fue entregado a un hombre que vestía una chumpa negra y un casco de motorista, quien según la investigación fue identificado como Juan Ubaldo Tzul Castillo.

Horas después, la esposa de Martínez recibe la llamada menos esperada:

Secuestrador: Usted me quiere ver la cara de pendejo, va pinche vieja mamona
Esposa: ¿Por qué señor?
Secuestrador: anoche me torcieron a mí, por su culpa, por la pendejada que hiciste, no mandaste la cantidad cabal, ahora atenete a las consecuencias
Esposa y Secuestrador: (discusión inaudible)
Secuestrador: me voy a ir contra la familia y voy a ir contra la familia de todos, sos una hija de tu p… madre, vieja p…
Esposa: yo te lo mande todo….

En ese instante, el secuestrador corta llamada y deja a la esposa de Martínez con la palabra en la boca.

Tras presentar los audios de las escuchas telefónicas, ahora se espera que el MP reproduzca los videos con los que se cuentan y en donde se observa a los acusados dar seguimiento al odontólogo hasta que este finalmente fue raptado.

La audiencia continuará el próximo lunes 4 de mayo.