Diseño La Hora / Alejandro Ramírez

La negativa de grupos cercanos al expresidente Alejandro Giammattei y su pareja, Miguel Martínez, por perder el poder el domingo 14 de enero pasado, como establece la Constitución, hizo que diputados que no lograron su reelección atrasaran la sesión solemne para el cambio de autoridades en el Congreso de la República, lo cual influyó en el Organismo Ejecutivo.

Desde que se oficializó que Bernardo Arévalo, de Semilla, estaba en la segunda vuelta de la elección presidencial, el Ministerio Público (MP) a cargo de Consuelo Porras presentó varias acciones penales en contra de la agrupación política e integrantes del ganador el 20 de agosto hasta llegar a pedir la anulación de los resultados electorales, lo cual fue visto como atentado en contra de la democracia.

Los encargados de concretar el Golpe a la Democracia cumplían con el guion. Entre ellos Herbert Armando Melgar Padilla, Shirley Rivera Zaldaña, Javier Hernández Franco y Manuel Conde Orellana.

 

Durante la sesión solemne la expresidenta del Congreso decidió discrecionalmente designar a su compañero Hernández Franco como encargado de la comisión calificadora de credenciales de los nuevos diputados.

Lo anterior fue una decisión que fue cuestionada por legisladores reelectos y la nombraron «junta de la inquisición» por haber solicitado requisitos extras para asumir y conocer temas que no les incumben, como el caso de la suspensión provisional de Semilla y la supuesta expulsión de dos diputados de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE).

Algunos diputados anunciaron denuncias penales contra exdiputados por extralimitación de sus funciones, como es el caso de Hernández Franco, que buscó seguir en el Congreso con el partido Frente de Convergencia Nacional – Nación (FNC-Nación), pero que será cancelado por el Tribunal Supremo Electoral (TSE) por no haber conseguido un solo represente en el Legislativo.

CONTROLABA OPERACIÓN

La molestia del partido político VAMOS era evidente al no haber logrado que su candidato presidencial, Manuel Conde, haya pasado a la segunda vuelta, a pesar de haber afirmado tener el apoyo de varios alcaldes, haber quitado a rivales de la contienda electoral y tras la utilización de varios millones del Estado para su campaña.

El día del cambio de autoridades en el país, Melgar Padilla, que ocupó la tercera vicepresidencia del Congreso junto con Rivera, no acompañó al resto de la directiva para dirigir la Plenaria. Sin embargo, se acercó al salón donde la comisión calificadora revisaba las acreditaciones de los nuevos legisladores.

En dicha reunión estuvo Conde con sus compañeros Douglas Rivero y Manuel Rivera.

La demora de los exdiputados Hernández, Conde y Rivero alertó a los congresistas Orlando Blanco, Jairo Flores, Carlos Barreda y Karina Paz, quienes denunciaron públicamente anomalías en el proceso, a lo que se sumó el congresista José Inés Castillo indicando que eran ilegales las decisiones de sus compañeros.

Dicho retraso en la revisión molestó también a los diputados de Semilla que llegaron a «somatar» las puertas para enfrentar a los diputados salientes, provocando aún más el atraso para que la sesión solemne continuara y así juramentar a los integrantes de la Décima Legislatura.

Con el pasar de las horas la molestia creció entre los nuevos diputados e hizo que la presidenta saliente pidiera orden y anunció la continuidad de la revisión de credenciales, durante esa espera algunos trabajadores del Congreso coincidieron que el plan para no darle posesión a Arévalo era por órdenes de Melgar Padilla y Hernández Franco.

 

ENVÍA INFORME

En la sesión solemne para toma de mando del presidente, se esperaba que Giammattei rindiera su último informe de gestión, pero prefirió no presentarse ante el Congreso y su bancada no dio ninguna explicación.

La ausencia de Giammattei no fue en vano, ya que algunos diputados que pidieron no ser citados mencionaron que el objetivo era que no se hubiese cambio presidencial con Arévalo, la junta directiva del Congreso designaría a un presidente provisional, lo cual no ocurrió.

Esta situación coincidió con la entrega tardía por Giammattei de las insignias de mando, como la banda, botón y collar presidencial, y que fueron entregados por la secretaria general de la Presidencia, María Consuelo Ramírez. Todo ello ocurrió luego que la CC pidió un informe al Congreso de sus acciones ese 14 de enero.

La madrugada del 15 de enero finalmente se realizó el cambio de mando y tanto Arévalo como Karin Herrera, asumieron la presidencia.

Días después, el tema de las credenciales, el finiquito y la suspensión provisional de Semilla motivaron a que la Corte de Constitucionalidad retrotraerá el proceso de elección de la Junta Directiva y el viernes pasado el Congreso eligió a una planilla por más de 100 votos.

La oposición liderada por VAMOS que boicoteo la elección el 14 de enero, finalmente no presentó una propuesta de planilla el viernes pasado.

SHIRLEY RIVERA Y EL SORTEO FANTASMA

La nota titulada como «Shirley Rivera, el sorteo fantasma y no hacerlo con jefes de bloque: la razón del “caos” este 14 de enero», explicaba que el 14 de enero se esperaba el cambio de gobierno en Guatemala, según el cronograma establecido y que finalmente se extendió por diferentes incidentes hasta la madrugada del 15 de enero, y que tuvo una responsable: la presidenta saliente del Congreso de la República, Shirley Rivera, quien atrasó por más de 10 horas la sesión plenaria para que tomaran posesión los diputados de la X Legislatura.

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