Los cabezales y furgones no dejan de pasar. Uno tras otro avanzan por el kilómetro 38 de la ruta al Atlántico, en jurisdicción de San Antonio La Paz, El Progreso, mientras a pocos metros una parte de la carretera ya colapsó hacia un barranco.
Durante una visita realizada el martes por un equipo de La Hora, se constató que el tránsito continúa fluyendo por un único carril habilitado en dirección a la capital, debido a que la erosión ha comprometido una sección de una de las rutas más importantes para el transporte de mercancías y pasajeros en Guatemala.

El flujo incluye transporte pesado procedente de Puerto Barrios y de la Empresa Portuaria Nacional Santo Tomás de Castilla (Empornac), en Izabal, además de autobuses extraurbanos que diariamente conectan a Alta y Baja Verapaz, Petén, Jalapa y otros departamentos del norte y oriente del país con la Ciudad de Guatemala.
Mientras los vehículos avanzan, uno de los carriles permanece cerrado. Al momento del recorrido, este estaba delimitado únicamente con conos y separadores viales, pero horas más tarde fue instalada una malla de protección para reforzar las medidas de seguridad y evitar que el tránsito se acercara al borde afectado.

ENTRE GRIETAS Y TRANSPORTE PESADO
La magnitud de la emergencia resulta evidente al observar la vía inhabilitada. Sobre la superficie son visibles varias grietas longitudinales que recorren distintos segmentos de la losa de concreto.
Algunas presentan desprendimiento de material y, en determinados puntos, se observan hundimientos y desniveles que evidencian una pérdida progresiva de estabilidad.
A pocos metros, el terreno desaparece bajo la carretera. La erosión removió una importante cantidad de suelo y dejó expuesta parte de la infraestructura que sostenía la vía.
Desde el borde del barranco pueden observarse fragmentos de concreto colapsados dentro del área degradada, mientras parte de la protección lateral perdió el soporte que la mantenía estable.
La imagen contrasta con el constante paso de cabezales y autobuses que continúan atravesando el sector. Se trata de uno de los principales corredores logísticos del país, utilizado diariamente para movilizar productos desde los puertos del Atlántico hacia la capital y otros centros de distribución.

RIESGO PARA LAS TELECOMUNICACIONES
Pero la emergencia no solo amenaza la movilidad. Durante el recorrido, La Hora observó a personal de una empresa privada trabajando en las cercanías del área afectada para proteger una línea de fibra óptica que conecta la Ciudad de Guatemala con Puerto Barrios.
Según explicaron los técnicos, la compañía inició labores desde el pasado viernes luego de detectar fracturas en el terreno que advertían sobre un posible colapso.
Parte del cableado subterráneo que transporta servicios de internet para usuarios y empresas de distintos puntos del país atraviesa precisamente el sector donde ocurrió el desprendimiento.

«Nuestro propósito es garantizar que ninguna persona o empresa se vea afectada con una baja en el servicio. Por eso tenemos que trabajar para levantar el cableado antes de que ceda el resto de la carretera», explicó uno de los trabajadores.
La situación evidencia que las consecuencias del daño podrían ir más allá del transporte terrestre y afectar también servicios esenciales de telecomunicaciones.

DAÑOS SOBRE Y BAJO LA CARRETERA
La observación realizada en campo coincide con las conclusiones preliminares de un informe técnico elaborado por expertos de la Unidad Ejecutora de Conservación Vial (Covial).
Según el documento, el daño se desarrolla «en el borde exterior de una curva donde aparentemente existía una estructura de contención o protección lateral de concreto».
Aunque la losa de la carretera permanece en pie, presenta una condición de voladizo parcial, una señal de que perdió parte del soporte lateral que la sostenía, dice el texto.
El reporte también señala que la estructura de contención visible parece haberse desplazado o haber perdido apoyo en su cimentación, mientras que el talud inferior presenta una pendiente pronunciada cubierta por abundante vegetación.

EL AGUA, PRINCIPAL SOSPECHOSA
Los especialistas enviados por Covial consideran que la causa más probable del colapso está relacionada con problemas en el drenaje superficial.
De acuerdo con el análisis, el agua pudo erosionar gradualmente el terreno debido al escurrimiento desde la carretera hacia el borde del talud, la ausencia o insuficiencia de cunetas, descargas concentradas y posibles obstrucciones en obras de drenaje existentes.
El documento también plantea otros escenarios que pudieron contribuir al daño. Entre ellos, la pérdida de soporte de la estructura de contención luego de que el agua erosionara el pie del talud, dejando expuesta la cimentación hasta provocar su colapso parcial.
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Asimismo, se menciona la posibilidad de infiltraciones dentro del terraplén capaces de generar presión detrás de la estructura y procesos de erosión interna que habrían formado vacíos subterráneos antes de la falla visible.
«Esto es típico cuando una protección rígida no tiene una cimentación suficientemente profunda o protegida contra socavación», indica el informe.
Las grietas observadas en el carril inhabilitado también generan preocupación entre los especialistas. Según el documento, la evidencia apunta a un incremento de las deformaciones de las losas bajo carga vehicular, situación que podría favorecer la aparición de nuevas fisuras y asentamientos diferenciales.

«PODRÍAMOS QUEDARNOS CON UN SOLO CARRIL»
La preocupación también es compartida por quienes utilizan la ruta diariamente. Un piloto de transporte extraurbano consultado por La Hora manifestó su inquietud por la posibilidad de que el daño continúe avanzando.
«Lo preocupante es que esto siga creciendo y al final quede solo un carril habilitado para entrar a la capital y otro para el norte, cuando normalmente son dos en cada sentido. Esta es una carretera que se usa todos los días y por aquí pasa muchísimo transporte pesado y buses de distintas líneas», expresó.
El conductor señaló que la situación se vuelve aún más delicada debido a que distintos tramos de la ruta al Atlántico suele presentar complicaciones durante cada temporada lluviosa.
«Todos los años hay problemas por las lluvias. Tanto cuando uno va para el norte como para el sur encuentra derrumbes y piedras sobre la carretera en varios sectores. A veces son pequeñas, pero otras son rocas grandes que se vuelven un peligro para quienes transitamos todos los días. Además, hay zonas que se inundan», agregó.

URGEN INTERVENIR LA RUTA
El piloto hizo un llamado a las autoridades para actuar antes de que el problema escale. «Si la carretera se sigue dañando, no solo nos va a afectar a los transportistas, sino también a todos los pasajeros que van a trabajar a la ciudad», concluyó.
Sus palabras coinciden con lo observado durante el recorrido. En distintos puntos cercanos al área afectada se encontraron pequeños derrumbes y material desprendido de los taludes ubicados a la orilla de la carretera.
La Hora documentó cómo personal de Covial realizaba labores de limpieza para retirar tierra y piedras acumuladas sobre la vía, con el objetivo de mantener el tránsito habilitado y reducir riesgos para los usuarios. Sin embargo, durante la visita no se observaron trabajos de reparación directamente en el punto donde ocurrió el colapso.

DEFINEN PRIMERAS ACCIONES
El Ministerio de Comunicaciones informó que ya se realizaron inspecciones técnicas para evaluar la magnitud del daño y definir las acciones necesarias para atender la emergencia.
Entretanto, se han adoptado medidas preventivas como la restricción del tránsito en el carril afectado, el manejo de aguas pluviales para evitar que continúe la erosión, levantamientos topográficos y estudios geotécnicos que permitan diseñar una solución definitiva.
«Con la información de campo y gabinete se elaborará una propuesta técnica de intervención para la construcción de una obra de contención, contemplando los parámetros geotécnicos del sitio», señala el informe.
Asimismo, el documento plantea la necesidad de incorporar obras complementarias para conducir y disipar adecuadamente el agua de lluvia proveniente de las cunetas laterales de la carretera.
📢 Actualización | Socavamiento km 38 CA-9 Norte 👷♂️
Hoy se avanzó en la realización de estudios topográficos, geotécnicos y levantamiento de muestra de suelo; con los resultados se hará una propuesta técnica de intervención y rehabilitación de la vía. #ProtegerTransformarAvanzar pic.twitter.com/F9Y7slidhF— COVIAL – CIV (@COVIAL_CIV) June 10, 2026
LA AMENAZA DE MÁS LLUVIA
La preocupación sobre el daño en el kilómetro 38 de la ruta al Atlántico aumenta debido al contexto climático.
La Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) mantiene alerta ante el paso de la tormenta tropical Cristina, que podría provocar lluvias intensas y persistentes en varias regiones del país durante los próximos días.
Usuarios de la citada vía han externado su preocupación porque el aumento de las precipitaciones comprometa aún más la carretera. Mientras tanto, el transporte pesado y los autobuses siguen conectando el norte del país con la capital y los trabajadores intentan proteger la infraestructura de telecomunicaciones instalada en el área.







