Guatemaltecos en Estados Unidos viven con miedo constante a la deportación, lo que ha causado que ya no salgan de casa o renuncien a sus trabajos. Foto La Hora: Jesus Ríos.
Guatemaltecos en Estados Unidos viven con miedo constante a la deportación, lo que ha causado que ya no salgan de casa o renuncien a sus trabajos. Foto La Hora: Jesus Ríos.

Letty Baran ha vivido en Estados Unidos por más de 36 años. Durante sus primeros seis meses viviendo allá, comenzó a trabajar en los campos de tomate, chile y calabaza. Pero ella siempre supo que no se quedaría ahí, que no aguantaría ese tipo de trabajos. Entonces, poco a poco comenzó a desenvolverse en los negocios. 

Actualmente, tiene un emprendimiento de envío de productos con su hijo y otro de tejidos con sus hijas. Además, vende boletos aéreos y productos nostálgicos, y también ofrece servicios de notaría pública y asistencia legal. 

Además, es una reconocida líder migrante de la Asociación Primaveral, apoyando a migrantes guatemaltecos en el país. 

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¿CÓMO VIVEN LOS GUATEMALTECOS MIGRANTES  EN ESTADOS UNIDOS?

Con el regreso de Trump a su segundo periodo de gobierno, su trabajo se vio afectado, especialmente este año. Primero, en cuanto a los impuestos y sus negocios personales.

Sus ventas están registradas en el Servicio de Impuestos Internos (IRS), pero ahora gran parte de la comunidad guatemalteca y latina ha perdido la confianza en este sistema. Esto porque el IRS comparte sus registros con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, también por sus siglas en inglés).

En diciembre de 2025, cuando le avisaron a sus clientes que presentarían los impuestos del año fiscal, muchos clientes se negaron, “este año no”. Muchas personas no quieren compartir su información financiera. Tampoco quieren iniciar trámites legales ni invertir. 

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Desde su trabajo en la Asociación Primaveral, Letty ha notado que las personas están preocupadas por guardar su dinero, en caso de ser deportadas. Otras están mandando todo para Guatemala, ya no quieren tener ahorros en Estados Unidos. 

Ella considera que sí han bajado todo tipo de negocios, por el miedo. Letty conoce dueños de restaurantes que han tenido que despedir empleados. Por ejemplo, de tener entre 6 a 8 trabajadores, han dejado solamente a dos personas: es lo único que pueden costear.

Los más afectados son los emprendimientos pequeños, incluidos los de Letty. Ya no están funcionando ni venta de boletos, la asesoría legal o los productos nostálgicos. Por otro lado, hay vecinos que mejor solo se han dedicado a la venta de comida, que prefieren ya solo vender focalizado y mantenerse así.

Y luego, está el miedo. Dentro de la comunidad migrante, hay temor incluso de salir a las calles, detalla Letty. En especial quienes han perdido familiares y amigos a causa de las deportaciones. Están siendo más precavidos y viven con pavor. 

En el caso de las familias con hijos, Letty explica que muchas madres han dejado de trabajar. Se han puesto de acuerdo con sus esposos, donde ellos les han dicho: “Mejor ya no trabajes vos, quédate en la casa, cuidando a los niños, yo trabajo y me arriesgo yo”. 

En uno de estos casos, Letty recuerda que la esposa tenía un buen trabajo, pero decidió dejarlo para proteger a sus hijas. Evitando que se queden sin madre y padre al mismo tiempo, y que terminen en un albergue o con familias temporales.  

Justo la semana pasada, habló con una mujer que también dejó su trabajo para mudarse junto a su esposo a las afueras de la ciudad. 

Por los niños, muchas personas han dejado sus trabajos, manteniéndose con solo un sueldo. De esa manera, solamente se arriesga una persona a la deportación, y no se deja abandonados a la niñez y adolescentes. 

Hay familias que han decidido salir de Estados Unidos para evitar que las niñas, niños y adolescentes queden desatendidos tras una deportación. Sin importar que estén perdiendo oportunidades de estudio y trabajo. 

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Según Letty, la situación empeorará a lo largo en lo que queda de esta segunda administración del presidente Trump. ICE está cambiando sus estrategias de detención y aumentan las redadas. Y el miedo es tan profundo que las personas ya no quieren salir a trabajar, solo buscan juntar lo necesario para la renta y la comida. 

Tampoco salen ya por las noches, solo van para comprar comida. De día, también se sale poco, por temor. Por otro lado, también están los casos de quienes ya no consiguen trabajo por ser migrantes en condición irregular.

Personas que solo van a trabajar tres días a la semana, porque ICE multa $30 mil por cada migrante que contraten los negocios. Entonces, lo que están haciendo es darles trabajo dos o tres días a la semana, que es lo suficiente para pagar la renta y la comida. Contratarlos a tiempo completo representaría un riesgo. 

Nadie está realmente seguro en este momento. Ella tiene presente al esposo de una amiga, que entró a Estados Unidos durante la administración de Joe Biden con un permiso de trabajo. Pero fue detenido por los agentes migratorios, quienes afirmaron que seguirán investigando. Sin embargo, ya transcurrió un mes de esto y aún no hay noticias. 

Otro residente fue capturado por los agentes y le rompieron su tarjeta. Afirmaron que su documentación era falsa y la destruyeron. Permaneció tres días en la cárcel, hasta que comprobaron que sí eran permisos reales. 

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Hace un par de días, Letty conoció el caso de un hombre, a quien ICE detuvo en Maryland. Le estaban cobrando $25 mil para dejarlo libre del centro de detención, y él no tenía esos fondos. Fue gracias a la ayuda de la comunidad de República Dominicana que contactaron a esta embajada. Y fueron ellos quienes contactaron a la embajada de Guatemala para atender al connacional. 

Según información que supo Letty, el embajador de Guatemala en Estados Unidos le afirmó a su homólogo dominicano que el país tiene diversos programas de ayuda al migrante a través del Consejo Nacional de Atención al Migrante de Guatemala (Conamigua). Sin embargo, para ella, esta información no es verdadera. 

Desde su experiencia atendiendo a migrantes en Asociación Primaveral, ella afirma que la embajada guatemalteca no brinda total apoyo, a pesar de tener varias oficinas alrededor del país. Ella pone de ejemplo el caso de este señor recientemente detenido, quien al final tuvo que pagar los $25 mil para salir. “Ese dinero, le aseguro, no lo tenían, solo prestaron con tal de quedarse la gente”, enfatizó.

En cuanto al apoyo consular, Letty considera que es mínimo. En los consulados sí ofrecen asesoría legal migratoria, en donde abogados llegan y dan charlas y consultas gratis. Sin embargo, para seguir un caso, cobran el servicio.

Ella recuerda la anécdota de un connacional, que llegó al consulado buscando asesoría. Después de tener consulta con uno de los abogados, este le compartió su tarjeta personal con la dirección de su despacho. Al llegar le dijo que, por su caso, le cobraría $8 mil. 

Por esta razón, Letty agradece que la comunidad guatemalteca y latina sea bastante unida. Cuentan con abogados y asesores aliados quienes, en casos urgentes como este, atienden a las personas. 

Han colaborado con «coperachas» para apoyar a connacionales necesitados, incluso sacando préstamos. También han comprado y regalado boletos de avión para quienes han decidido irse de Estados Unidos. O para las personas que desean regresar a Guatemala, porque sufren de una enfermedad terminal y quieren despedirse de su familia. 

Ella, por su parte, dedica bastante tiempo a buscar detenidos ya que varias familias no saben en dónde están. Entonces, ella ha trabajado para saber en qué cárcel o centro de detención están.  

Ella reconoce que la migración va a durar toda la vida y que es un fenómeno difícil de frenar. Entonces considera fundamental que el gobierno de Guatemala pida respeto para sus ciudadanos, aun cuando no tengan documentos. 

Además, tiene la esperanza de que las deportaciones disminuirán al terminar el segundo periodo presidencial de Donald Trump.

CANCILLERÍA NO RESPONDE

La Hora se comunicó durante varios días con la Cancillería para intentar conocer la forma en que están apoyando a los guatemaltecos que vive en Estados Unidos en una situación de migración irregular, pero no se ha obtenido respuesta. La oficina de comunicación pidió las preguntas por escrito, pero hasta la publicación de esta nota no han sido respondidas. Al obtenerlas, se consignarán en este espacio. 

Mariana Torres Ruano
Escritora y periodista, con formación en Comunicación de la Universidad Rafael Landívar. Ávida lectora, se especializa en la cobertura de temas culturales, literatura y fenómenos de Internet.
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