
“La sostenibilidad dejó de ser un valor agregado para convertirse en un requisito indispensable para competir en los mercados internacionales.”
Esa es la advertencia que lanzó el presidente de la Asociación Guatemalteca de Exportadores (AGEXPORT), Amador Carballido, quien aseguró que las empresas guatemaltecas han incorporado cada vez más prácticas ambientales en sus procesos productivos, pero advirtió que el país aún enfrenta rezagos en infraestructura, manejo de desechos y logística que limitan su competitividad frente a las crecientes exigencias del comercio mundial.
Las declaraciones fueron brindadas durante la inauguración de Green Ideas 2026, un encuentro organizado por el Sector Nacional de Plásticos y la Comisión de Plásticos de AGEXPORT, donde empresarios, autoridades y especialistas coincidieron en que la economía circular ya no responde únicamente a un compromiso ambiental, sino también a una estrategia para mantener el acceso a mercados cada vez más exigentes.
Carballido afirmó que la discusión sobre sostenibilidad dejó de ser un tema emergente y pasó a formar parte de las decisiones cotidianas de las empresas exportadoras.
«Ya hace muchos años es una exigencia; no es novedoso, es una obligación», expresó al referirse a las condiciones que actualmente imponen los compradores internacionales para mantener relaciones comerciales. Agregó que la adopción de políticas ambientales ya forma parte del funcionamiento normal de muchas compañías guatemaltecas y consideró que el país ha dado pasos importantes en esa materia.
LA COMPETITIVIDAD YA NO DEPENDE SOLO DE LAS EMPRESAS
Aunque destacó el avance del sector privado, Carballido sostuvo que el principal obstáculo para continuar fortaleciendo la sostenibilidad no está dentro de las empresas, sino en las condiciones que ofrece el país para hacer negocios.
Según explicó, muchas compañías ya destinan recursos para cumplir con estándares ambientales, certificaciones y procesos de economía circular; sin embargo, esos esfuerzos terminan encareciéndose debido a problemas estructurales como carreteras en mal estado, infraestructura portuaria insuficiente, costos logísticos y trámites que reducen la competitividad.
«Uno tiene un costo en implementar medidas sostenibles en su empresa, el problema es que la sociedad impone otros costos, como una mala carretera, un mal puerto o una infraestructura deteriorada», señaló el presidente de AGEXPORT, quien consideró que reducir esas cargas permitiría que las inversiones en sostenibilidad fueran mucho más eficientes.
En ese sentido, indicó que la economía circular se ha convertido en la herramienta más efectiva para disminuir el impacto ambiental de la actividad productiva, ya que busca mantener los materiales dentro del ciclo económico mediante el reciclaje, la reutilización y el aprovechamiento de residuos, evitando que estos terminen contaminando ríos, suelos o ecosistemas.
El dirigente empresarial señaló que Guatemala ya presenta avances importantes en algunos materiales como plástico, vidrio, papel y aluminio, donde existen cadenas de reciclaje que han permitido reducir la generación de desechos. No obstante, reconoció que todavía existen desafíos importantes para consolidar este modelo en todo el país.
EL MANEJO DE DESECHOS, EL PRINCIPAL DESAFÍO
Para Carballido, el mayor reto ambiental que enfrentará Guatemala durante los próximos años será la gestión de los residuos sólidos.
A su juicio, el país perdió impulso luego de que el reglamento para la gestión integral de residuos no pudiera implementarse en su totalidad, situación que, según dijo, desincentivó parte de los esfuerzos encaminados a fortalecer la economía circular.
Asimismo, hizo un llamado a las municipalidades para asumir un papel más activo en este proceso, al considerar que muchas aún muestran resistencia para cumplir con responsabilidades relacionadas con el manejo adecuado de los desechos.
«Si tengo que poner a alguien a la cola del esfuerzo, tendríamos que poner a las municipalidades», expresó, al asegurar que fortalecer la gestión local de los residuos será determinante para que Guatemala pueda responder a las exigencias ambientales que ya plantean mercados como Europa y otros destinos de exportación.
UN SECTOR QUE ABASTECE A CASI TODA LA ECONOMÍA
Los desafíos que enfrenta la transición hacia una economía circular contrastan con la importancia que tiene la industria plástica dentro de la actividad productiva nacional.
De acuerdo con datos compartidos durante Green Ideas 2026, el sector abastece alrededor del 92% de las actividades económicas del país y se ha consolidado como uno de los principales motores de la manufactura nacional, al suministrar productos para industrias como alimentos y bebidas, agricultura, construcción, farmacéutica, comercio y consumo masivo.
Actualmente, las exportaciones de productos plásticos superan los USD 668 millones anuales y llegan a más de 40 mercados internacionales, entre ellos Centroamérica, Estados Unidos, República Dominicana, México y el Caribe, con una oferta que incluye envases y empaques, películas plásticas, tuberías, tapas y cierres, artículos para el hogar, insumos agrícolas y componentes para distintas industrias.
Durante una de las conferencias magistrales, la asesora comercial del Ministerio de Economía, Lucía Marroquín, destacó que la industria mantiene un crecimiento sostenido y continúa siendo uno de los sectores manufactureros con mayor generación de valor agregado.
Según expuso, entre enero y mayo de 2026 las exportaciones de materiales plásticos y sus manufacturas alcanzaron USD 247.6 millones, lo que representa un crecimiento de 4.3% respecto al mismo período del año anterior. Además, señaló que se trata de un «sector termómetro», ya que su desempeño suele reflejar el comportamiento general de la economía guatemalteca.
La funcionaria también indicó que la actividad mantiene cerca de 29 mil empleos formales y que nueve de cada diez puestos de trabajo corresponden a trabajadores asalariados, mientras que el ingreso promedio mensual del sector ronda los Q7 mil 200, posicionándolo entre las ramas manufactureras con mejores niveles salariales del país.
CRECIMIENTO PESE A LOS ARANCELES
Para la presidenta del Sector Nacional de Plásticos y de la Comisión de Plásticos de AGEXPORT, Olga Orellana, el comportamiento de la industria durante 2026 demuestra la capacidad del sector para adaptarse a un contexto internacional cada vez más complejo.
Explicó que, hasta la fecha, las exportaciones registran un crecimiento cercano al 5% respecto al año anterior y manifestó que la expectativa es cerrar 2026 con una expansión de entre 3% y 5%, pese a factores como los aranceles impuestos por Estados Unidos y la incertidumbre geopolítica que afecta el precio de las materias primas derivadas de la petroquímica.
Orellana señaló que, si bien parte de las exportaciones hacia Estados Unidos se vieron impactadas por el arancel del 10%, la afectación ha sido menor para la industria plástica debido a que su principal mercado continúa siendo Centroamérica.
Asimismo, indicó que las negociaciones impulsadas por el sector privado y las autoridades permitieron aliviar el impacto para una parte importante de las exportaciones nacionales y, en algunos casos, las empresas lograron trasladar el costo del arancel a sus clientes, mientras que en otros debieron absorberlo para mantener su presencia en ese mercado.
La dirigente agregó que el sector también trabaja en una estrategia conjunta con otras industrias manufactureras para ampliar su presencia en mercados como República Dominicana y Chile, destinos que consideran ofrecen nuevas oportunidades para productos con mayor valor agregado y estándares de sostenibilidad.
EL RETO ES CONSEGUIR LOS RESIDUOS
A pesar de los avances, Orellana aseguró que uno de los mayores obstáculos para consolidar la economía circular en Guatemala no está en la capacidad de reciclaje de la industria, sino en la falta de infraestructura para recolectar, clasificar y trasladar los residuos.
Explicó que el país ya cuenta con plantas de reciclaje de PET capaces de procesar un volumen superior al consumo nacional de este material. Sin embargo, debido a las deficiencias en los sistemas de recolección, varias empresas se han visto obligadas a importar residuos para mantener operando sus inversiones.
«El eslabón débil sigue siendo lograr que esos residuos lleguen a las plantas para poder ser transformados», afirmó.
La presidenta del Sector Nacional de Plásticos indicó que fortalecer toda la cadena de manejo de residuos permitirá incrementar significativamente los niveles de reciclaje y aprovechar un recurso que actualmente termina desperdiciándose, a pesar de que existe capacidad instalada para reincorporarlo al ciclo productivo.
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GREEN IDEAS APUESTA POR LOS NEGOCIOS SOSTENIBLES
En este contexto, el Sector Nacional de Plásticos y la Comisión de Plásticos de AGEXPORT inauguraron la décimo tercera edición de Green Ideas, un espacio que este año evolucionó de un foro de sensibilización ambiental a una plataforma orientada a generar negocios, fortalecer alianzas comerciales e impulsar soluciones para una industria cada vez más enfocada en la economía circular.
La presidenta del Comité Organizador de Green Ideas, Cristina Aguiñada, explicó que el evento ha evolucionado conforme cambian las necesidades del mercado y de los consumidores. Mientras en sus primeras ediciones el énfasis estaba puesto en el reciclaje y la concienciación ambiental, ahora el objetivo es impulsar la circularidad como un modelo de negocio que permita mantener los materiales dentro de la cadena productiva durante el mayor tiempo posible.

Como parte de esa evolución, la edición 2026 incorporó por primera vez una rueda de negocios que reúne a fabricantes de alimentos, farmacéuticas, empresas agroindustriales y otros sectores con proveedores especializados en soluciones sostenibles para envases, empaques y procesos productivos.
«Queremos que la industria de alimentos, farmacéutica, agroindustria y demás se lleve un proveedor que les permita lograr productos con un enfoque sostenible y que cumplan con todos los requisitos de los mercados», explicó Aguiñada.
El encuentro también reúne a conferencistas internacionales de México y Chile, quienes comparten experiencias sobre economía circular, innovación y nuevas tendencias que están transformando la manufactura en América Latina, además de una muestra comercial con más de 20 empresas dedicadas al reciclaje, tecnologías para la industria y soluciones para fortalecer la sostenibilidad empresarial.
LA EDUCACIÓN, OTRA APUESTA DEL SECTOR
Más allá de la actividad empresarial, el sector también busca fortalecer la educación ambiental como una herramienta para incrementar el reciclaje y mejorar el manejo de los residuos desde los hogares.
Orellana explicó que la industria desarrolla desde hace varios años el programa «Haz Tu Parte», avalado por el Ministerio de Educación, mediante el cual se promueven prácticas relacionadas con la separación de residuos, el uso responsable del agua y la energía, así como la protección de los ecosistemas.
Según indicó, la iniciativa ha llegado de manera directa a cerca de 170 mil niños, además de docentes, empresas y municipalidades que posteriormente replican esos conocimientos dentro de sus comunidades, con el propósito de fomentar una cultura ambiental que contribuya a fortalecer la economía circular en el país.
UN RETO QUE VA MÁS ALLÁ DEL SECTOR PLÁSTICO
Aunque los representantes de la industria coincidieron en que Guatemala ha registrado avances importantes en materia de sostenibilidad y reciclaje durante los últimos años, también señalaron que el siguiente paso dependerá de una mayor coordinación entre el sector privado, las instituciones públicas, las municipalidades y la ciudadanía.
Para AGEXPORT, el desafío ya no consiste únicamente en que más empresas adopten prácticas sostenibles, sino en que el país cuente con la infraestructura, las políticas públicas y los sistemas de gestión de residuos que permitan acompañar ese esfuerzo.
La advertencia llega en un momento en que los mercados internacionales endurecen sus exigencias ambientales y los consumidores demandan productos con menor huella ecológica, mayor trazabilidad y procesos de producción más responsables.
En ese escenario, la economía circular deja de ser únicamente una estrategia para reducir el impacto ambiental y se convierte en un elemento determinante para la competitividad de Guatemala, la atracción de inversiones y la permanencia de sus exportaciones en un mercado global cada vez más exigente.







