
El comportamiento de los precios internacionales del petróleo mantiene presión sobre economías altamente dependientes de la importación de combustibles, como la guatemalteca.
En este contexto, los incrementos sostenidos en las gasolinas y principalmente en el diésel no solo impactan el bolsillo de los consumidores, sino que también comienzan a trasladarse a las estructuras de costos de sectores clave, como lo es el transporte, tanto de pasajeros como de productos agrícolas y del sector exportador, cuya competitividad depende en gran medida de la eficiencia logística.
La eliminación de subsidios y la persistente volatilidad geopolítica —especialmente por el conflicto en Medio Oriente— configuran un escenario de incertidumbre para los próximos meses, una advertencia que el lunes pasado hizo la agencia calificadora de riesgo Fitch Raitings en un informe regional en el que anticipa un segundo semestre marcado por turbulencias globales, lo cual obliga a las diferentes economías a la disciplina fiscal.
Ese entorno plantea riesgos para la estabilidad de precios, el comercio exterior y la dinámica productiva del país, en momentos en que los mercados internacionales exigen mayor competitividad y control de costos.
Aunque el escenario se ve desde la perspectiva macroeconómica, la pregunta es la de siempre ¿Por qué los precios suben tan rápido, pero no bajan con la misma celeridad?.
Esta mañana, Carlos Vides, presidente de la Gremial de Transporte Extraurbano de Pasajeros (Gretexpa), resumió en una frase lo que quizá muchos guatemaltecos perciben: un mercado que podría estar coludido.
Para el Ministerio de Energía y Minas (MEM), el precio de los combustibles depende de manera directa del precio del petróleo al recordar que Guatemala es un país 100% importador de los derivados del crudo.
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DEL MERCADO INTERNACIONAL AL PRECIO EN LAS ESTACIONES DE SERVICIO
El precio que pagan los consumidores en Guatemala responde a una cadena de factores que inicia en el mercado internacional.
Aunque el comportamiento del petróleo es uno de los principales referentes, el valor final de las gasolinas y el diésel también depende del precio de los combustibles refinados, los costos de refinación, el transporte marítimo, los seguros, la logística de importación y la distribución dentro del país.
De acuerdo con especialistas consultados previamente por La Hora, Guatemala importa combustibles refinados y toma como referencia el comportamiento de los precios internacionales de las gasolinas y el diésel en la Costa del Golfo de Estados Unidos.
A ello se suman los costos asociados al traslado del producto hacia el país y la estructura comercial de las empresas importadoras y distribuidoras.
Por esa razón, las variaciones en el precio internacional del petróleo no siempre se reflejan de forma inmediata o en la misma proporción en los precios al consumidor, ya que el comportamiento del mercado también está influido por otros costos que intervienen a lo largo de la cadena de suministro.
AGEG: ALZA RESPONDE A LOS PROVEEDORES
Enrique Meléndez, director de la Asociación Guatemalteca de Expendedores de Gasolina (AGEG), explicó que las estaciones de servicio únicamente trasladan los ajustes que reciben de las empresas proveedoras, por lo que descartó pronunciarse sobre posibles componentes de especulación en el mercado.
«Nosotros somos el último eslabón de la cadena de comercialización. Recibimos el ajuste por parte de los proveedores y respondemos a ese incremento en los precios. El manejo de la importación y del mercado internacional lo realizan las compañías importadoras», afirmó.
Meléndez indicó que son esas empresas las encargadas de definir la dinámica de importación y comercialización de los combustibles, mientras que las estaciones de servicio ajustan sus precios conforme reciben las nuevas listas de costos.
La Hora contactó a la Gremial de Importadores; sin embargo, no recibió respuesta. Al tener una postura de su parte, se consignará en este espacio.
EL IMPACTO AÚN ES DIFÍCIL DE MEDIR
Aunque todavía es pronto para cuantificar el impacto económico, la Asociación Guatemalteca de Exportadores (Agexport) prevé un aumento en los costos de transporte y logística que podría afectar la competitividad de los productos nacionales, especialmente si la tendencia al alza del petróleo continúa en los próximos meses.
Bismarck Pineda, gerente de Competitividad de la asociación explicó que aún no es posible determinar con precisión el impacto económico que tendrá el incremento de los combustibles sobre las exportaciones, debido a que el fin del subsidio es reciente.
Sin embargo, indicó que empresas del sector ya han reportado incrementos en los costos del transporte de mercancías, un gasto que incide de manera directa en la logística y en la competitividad de los productos guatemaltecos.
Pineda recordó que el aumento en los combustibles responde principalmente a factores internacionales, derivados de la incertidumbre en el mercado petrolero por el conflicto en Medio Oriente.
«Los precios del petróleo suben o bajan dependiendo de esa incertidumbre y eso termina teniendo un impacto en los precios de los combustibles locales», explicó.
PRODUCTOS CON MENORES MÁRGENES RESENTIRÍAN MÁS EL AUMENTO
Aunque el incremento en los combustibles repercute en todas las actividades exportadoras, Agexport considera que algunos sectores podrían resentirlo con mayor intensidad.
De acuerdo con Pineda, los productos con menores márgenes de ganancia, como los commodities (materias primas), tendrían menos capacidad para absorber el aumento de costos sin afectar su rentabilidad.
A ello se suman los productos perecederos, cuyos tiempos de entrega limitan la posibilidad de retrasar envíos mientras disminuyen los precios del combustible.
«Los exportadores tienen contratos que cumplir y los productos perecederos deben enviarse en los tiempos establecidos; prácticamente no hay margen para esperar una reducción en los precios del transporte», indicó.
No obstante, aclaró que el impacto será transversal y alcanzará a prácticamente todas las exportaciones, aunque con distinta magnitud dependiendo del tipo de producto.
INFRAESTRUCTURA AUMENTA EL IMPACTO
El representante de Agexport enfatizó que el incremento en los combustibles afecta a todos los países, pero señaló que Guatemala enfrenta una mayor vulnerabilidad debido a problemas estructurales que desde hace años limitan su competitividad.
Explicó que economías con mejores carreteras, puertos eficientes y sistemas de transporte más desarrollados logran absorber de mejor manera el aumento en los costos internacionales.
En cambio, dijo, Guatemala enfrenta el alza del combustible con infraestructura vial insuficiente, limitadas opciones de transporte multimodal y puertos que no han crecido al ritmo de las necesidades del comercio internacional.
«El aumento en los combustibles afecta a todos los países, pero quienes tienen mejores condiciones logísticas pueden resistir mejor estos choques. En Guatemala las deficiencias en infraestructura hacen que el impacto sea mayor», afirmó.
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COMPETITIVIDAD PODRÍA VERSE AFECTADA
Para la Asociación, el incremento en los costos de transporte puede traducirse en una pérdida de competitividad frente a otros países de la región.
Pineda comparó la situación con dos personas que enfrentan una misma enfermedad: quien tiene mejores condiciones físicas logra recuperarse con mayor facilidad.
Del mismo modo, señaló que todos los países enfrentan el alza del petróleo, pero aquellos con mejor infraestructura soportan de mejor manera sus efectos.
En ese sentido, advirtió que si el precio internacional del petróleo continúa elevándose durante un periodo prolongado, los costos de producción y distribución seguirán aumentando.
Además, recordó que el petróleo no solo influye en el combustible utilizado por el transporte terrestre, sino también en diversos procesos industriales, por lo que un incremento sostenido repercute en toda la cadena productiva.
El gerente de Competitividad indicó que el efecto sobre las exportaciones dependerá del comportamiento del mercado internacional.
Explicó que mientras el petróleo se mantenga alrededor de los niveles actuales, el impacto podría ser moderado; sin embargo, un escenario en el que el barril supere nuevamente los USD 100 durante varias semanas tendría consecuencias más importantes para los costos logísticos y de producción.
De igual manera, señaló que un aumento sostenido también podría afectar la demanda internacional, lo que reduciría el crecimiento esperado de las exportaciones guatemaltecas.
APUESTAN A SOLUCIONES ESTRUCTURALES
Aunque reconoció que el incremento en los combustibles responde a factores externos que escapan al control del país, considera que Guatemala puede reducir su vulnerabilidad mediante inversiones de largo plazo.
Entre las medidas planteadas por Agexport se encuentran fortalecer la infraestructura vial, modernizar los puertos, ampliar la red de transmisión eléctrica, impulsar proyectos energéticos y agilizar los trámites relacionados con las exportaciones.
También destacó la importancia de avanzar en un marco legal que incentive la inversión en infraestructura portuaria, como la iniciativa de Ley de Puertos que actualmente analiza el Congreso.
«Estos aumentos en el precio del petróleo siempre pueden ocurrir. Lo importante es que Guatemala fortalezca sus condiciones de competitividad para enfrentar mejor este tipo de choques internacionales», concluyó.
Alza del combustible reabre un frente de presión para el Gobierno
TRANSPORTE YA NO PUEDE ASUMIR LAS ALZAS
Por su parte, la Gremial de Transporte Extraurbano de Pasajeros (Gretexpa) dijeron que el precio del diésel no se queda en la bomba del servicio, ya que repercute en todo. Cada quetzal en el diésel sube el valor de los fletes», dijo Carlos Vides, presidente de la gremial.
«Las empresas ya no pueden seguir absorviendo el costo. O sube el pasaje o se deja de prestar el servicio», lo cual afecta en el costo de la canasta básica.
La Gretexpa pidió al Gobierno las siguientes acciones:
- Iniciar un trabajo entre el Ejecutivo y Legislativo para tomar medidas preventivas.
- Vigilancia y no especulación: Gretexpa señala que la Dirección de Atención al Consumidor (Diaco) debe sancionar a los propietarios que las expendedoras que suben el precio de los combustibles más allá de lo que dicta el mercado internacional.
- Instalar una mesa técnica con el Ministerio de Energía y Minas, el Ministerio de Economía y el sector de transporte para monitorear las tarifas y tomar decisiones oportunas.
- Desarrollar un plan de ahorro energético: proponen horarios escalonados y rutas eficientes para reducir el consumo de combustibles, privilegiando la circulación de autobuses y transporte pesado.
Advirtieron que si no se toman medidas, el pasaje de transporte y el valor de los fletes serán incrementados.
COMERCIANTES PREVÉN PRESIÓN SOBRE LOS PRECIOS
Desde el Mercado La Terminal, su presidente, Marcelo Rojas, señaló que el incremento en los combustibles ya comienza a generar preocupación entre comerciantes y transportistas que abastecen el principal centro de distribución de alimentos del país.
Según explicó, el aumento en los costos del transporte repercute en distintos eslabones de la cadena de abastecimiento, desde los fletes hasta la movilización de mercancías, lo que eventualmente puede trasladarse al precio que paga el consumidor.
«Le suben al combustible, los señores que hacen los fletes también incrementan sus tarifas y quien termina perjudicado somos todos los consumidores finales, porque esos costos se trasladan a la canasta básica», expresó.
Rojas indicó que, cuando comenzaron los incrementos en los combustibles, representantes del mercado sostuvieron reuniones con comerciantes para procurar mantener los precios y evitar trasladar de inmediato el aumento a los consumidores.
Sin embargo, afirmó que conforme han transcurrido los días y los costos continúan elevándose, algunos vendedores consideran cada vez más difícil absorber ese impacto.
«Hubo un momento en que la gente trató de mantener los precios para ofrecer un buen costo al consumidor, pero llega un punto en que resulta complicado seguir absorbiendo esos incrementos», comentó.
UN DESAFÍO QUE SE PROFUNDIZA
Lo que queda claro tras escuchar a los distintos actores de la cadena es que el alza en los combustibles no es un fenómeno aislado, sino un efecto en cascada que ya toca la mesa de los guatemaltecos a través del precio de los fletes, el transporte público y la canasta básica.
Mientras el conflicto en Medio Oriente y la volatilidad del mercado internacional del petróleo continúen marcando la pauta, el país seguirá expuesto a estos choques externos sin mecanismos inmediatos para amortiguarlos.
Por ahora, la preguntas siguen sin una respuestas contundente por parte de las autoridades, y los guatemaltecos continúan absorbiendo, cuota a cuota, el costo de una dependencia energética que el país no ha logrado resolver.







