Un episodio extremo del fenómeno de El Niño podría provocar una pérdida acumulada de al menos 2% del Producto Interno Bruto (PIB) de América Latina y el Caribe durante un período de tres años y sumar hasta 4.8 millones de personas a la pobreza hacia finales de la década, según un nuevo informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
El organismo publicó este lunes 21 de septiembre su Informe Especial No. 3, denominado Los efectos del fenómeno El Niño en América Latina y el Caribe y recomendaciones para enfrentarlo, en el que advierte que los efectos del fenómeno no se limitarían al período de ocurrencia, sino que podrían prolongarse y afectar el crecimiento económico y el bienestar de la población.
De acuerdo con las estimaciones de la CEPAL, la mitad de la pérdida acumulada de 2% del PIB regional se concentraría durante el primer año del fenómeno. A esto se sumaría el impacto sobre los ingresos de los hogares, con un aumento potencial de hasta 4.8 millones de personas en situación de pobreza frente a un escenario sin El Niño.
EFECTOS DE MAGNITUD HISTÓRICA
El escenario analizado por la CEPAL toma como referencia las proyecciones de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), que apuntan a una probabilidad superior al 90% de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte durante el otoño e invierno boreal de 2026-2027.
Además, la probabilidad de que el fenómeno alcance una magnitud histórica, denominada por el organismo como “Súper El Niño”, se sitúa en 69%. Este escenario supone anomalías superiores a 2.5 °C o 3 °C en la temperatura superficial del mar en la región Niño 3.4.
La CEPAL advierte que el fenómeno ocurre, además, en un contexto de cambio climático que está amplificando la variabilidad natural. El organismo recuerda que 2024 registró una temperatura media mundial 1.55 °C por encima de los niveles preindustriales.
ENERGÍA, UNO DE LOS SECTORS MÁS EXPUESTOS
Uno de los principales riesgos está en el sistema energético. Según la CEPAL, en varios países de la región la generación hidroeléctrica representa más del 70% de la matriz eléctrica, mientras que más de la mitad de la capacidad instalada tiene una antigüedad superior a 30 años.
El informe estima que entre octubre y diciembre de 2026 existe una probabilidad de 60% de registrar un déficit de precipitaciones, mientras que 31.1% del territorio regional se encuentra en alerta alta.
La combinación de menores lluvias y temperaturas elevadas podría aumentar la demanda de electricidad para climatización precisamente cuando disminuya la disponibilidad de agua para la generación hidroeléctrica. Esto eleva el riesgo de interrupciones y de mayores costos operativos, especialmente en grandes ciudades de la región.
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IMPACTO ALCANZA A LA AGRICULTURA Y LA PESCA
El sector agropecuario aparece entre los más vulnerables. Con base en análisis de la FAO, la CEPAL señala que existe una probabilidad superior al 70% de que se presenten sequías con afectaciones al sector en los próximos meses en el Corredor Seco de Centroamérica, además de zonas de Colombia, Venezuela y países del Caribe.
El riesgo se concentra en la producción de cultivos básicos, la disponibilidad de forraje y los ingresos de las familias rurales.
La pesca también podría sufrir alteraciones importantes. El debilitamiento de la surgencia de aguas frías en el Pacífico reduce la disponibilidad de fitoplancton y modifica las condiciones de las especies marinas.
La CEPAL recuerda que durante anteriores episodios de “Súper El Niño” las capturas pesqueras regionales se redujeron 52.7% entre 1972 y 1973 y 26.9% entre 1997 y 1998. También advierte sobre riesgos para los arrecifes de coral y la proliferación de floraciones algales nocivas.
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IMPACTO NO SERÍA IGUAL PARA TODOS
La CEPAL subraya que los efectos económicos serían heterogéneos entre países y territorios. La intensidad de las consecuencias dependerá de la exposición de cada economía a sectores como agricultura, pesca y generación hidroeléctrica, así como de su capacidad para anticiparse y responder al fenómeno.
El organismo plantea que los impactos pueden extenderse más allá de la duración de El Niño y convertirse en presiones sobre el crecimiento, los precios, el empleo, los ingresos de los hogares y las condiciones de vida.
CEPAL LLAMA A ANTICIPARSE
Ante este escenario, la CEPAL plantea diez líneas de acción para reducir las consecuencias económicas y sociales. Entre ellas se encuentran incorporar el riesgo climático en la planificación pública, fortalecer infraestructura y sistemas de alerta temprana, crear mecanismos financieros de contingencia y seguros climáticos, proteger las cadenas productivas vulnerables y mejorar la gestión del agua.
También propone diversificar las matrices eléctricas, fortalecer la cooperación regional, establecer redes de protección social para los hogares vulnerables y aplicar medidas de eficiencia energética durante períodos de alta demanda.
El secretario ejecutivo de la CEPAL, José Manuel Salazar-Xirinachs, sostuvo que actuar después de que se declare una emergencia resulta considerablemente más costoso que adoptar medidas preventivas.
La conclusión del organismo apunta a cambiar el enfoque de respuesta ante las pérdidas por uno de gestión anticipatoria del riesgo climático, ante fenómenos que se desarrollan en un contexto de mayor variabilidad climática.








