
El periodo de la canícula, un período sin lluvias durante el invierno en Guatemala, ya terminó afirma el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología de Guatemala (Insivumeh), pero los efectos del cambio climático podrían desencadenar eventos más extensos e intensos con el venir de los años.
En una entrevista con La Hora, el climatólogo del Insivumeh, Alejandro Barillas, explicó que la canícula implica su duración y las proyecciones que el centro de investigaciones tiene para los años entrantes.
«Este año fue más intensa y más extensa debido al fenómeno de El Niño que estamos experimentando. Podemos decir que en un futuro se espera que canículas como este año sean más frecuentes», dijo el experto.
MAGA señala que cultivos de granos básicos son los más afectados por sequía
Como lo explicó el climatólogo, la canícula es la ausencia parcial de lluvias entre los dos picos del periodo lluvioso. La primera se registra entre mayo y junio; mientras que la segunda se da alrededor de septiembre y octubre.
La canícula, por su parte, dura entre 20 y 30 días. Según las proyecciones del Insivumeh, se estimaba que concluyera en la segunda quincena de agosto, «por lo cual ya finalizó la canícula». Dependiendo del año, empieza entre julio y agosto.
UNA CANÍCULA MÁS EXTENSA E INTENSA POR EL NIÑO Y LOS IMPACTOS DEL CAMBIO CLIMÁTICO
Aunque la convergencia de eventos apunta a una percepción de mayor calor, el especialista en climatología es claro en que no se puede particularizar un evento directo y exclusivo con la variabilidad climática.
«Hay estudios que nos relacionan que estos eventos extremos van a ser más frecuentes y más intensos, pero no podemos asociar y decir que esta canícula se debe al cambio climático. Asociar un evento al cambio climático es complicado, yo no he visto que se pueda hacer a nivel mundial, pero sí hay estudios que nos dicen que los eventos extremos pueden ser más frecuentes y más intensos debido al cambio climático; aunque siempre habrá más factores, pues no es directa la afectación», señaló el Barillas sobre esta línea de investigación.
Lo que sí deja ver es que se espera que en un futuro las canículas como la de este año sean más frecuentes.
Barillas también destacó que los eventos extremos son normales a lo largo de la historia; y entonces compara un efecto similar con el 2014 y 2015.
«No necesariamente podemos decir que ha sido la más intensa y la más extensa, pero sí ha sido un evento fuerte. (…) debido al fenómeno de El Niño. Lo hemos venido advirtiendo desde marzo en el Insivumeh», manifestó.
LA CANÍCULA Y LAS ZONAS QUE MÁS EFECTO PERCIBEN
Barillas fue enfático durante la entrevista en que el efecto de la canícula no es el mismo en toda la región. Por ejemplo, en lugares como la Bocacosta, Caribe y Petén, que es caracterizado por lluvias más marcadas; en comparación al resto del país, o en específico, un ejemplo de cómo la canícula dejó su marca en el oriente.
Aunque los efectos de la canícula son generales, y en algunos sectores es aprovechado, el experto señala que el oriente del país pudo haber tenido mayores repercusiones por la ausencia parcial de lluvias a lo que se suele acostumbrar, por ende, disminuyendo su disponibilidad del recurso hídrico. Contrario a la Bocacosta, Caribe y Petén, que, aunque también hay una reducción en lluvias, aún cuentan con cierta disponibilidad.
Los datos que proporciona el Insivumeh, en ciertos casos, perjudican a los cultivos, pero el área de estudio del climatólogo no deja especificar lo que ocurre en los campos de siempre, contrario a las explicaciones de la ministra de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA), María Fernanda Rivera.
En citación, la Rivera informó que 135 municipios han emitido declaratorias de alerta roja o anaranjada debido a afectaciones relacionadas con la producción agrícola, principalmente en cultivos de granos básicos. Además, advierte que la cifra podría incrementarse debido a las actuales condiciones de escasez de lluvias que afectan al país.







