
Si el Congreso aprueba este miércoles el subsidio de Q3 por galón a la gasolina regular entre agosto y diciembre de 2026, el Estado deberá desembolsar al menos Q615 millones aproximadamente con base a la experiencia de la subvención temporal que rigió hace unos meses.
El Gobierno ya tiene apartados Q3 mil 480 millones, pero la mayor parte se irá al diésel con Q12 por galón.
La medida busca bajar el precio en bomba y proteger a las familias, pero abre el debate sobre si es la forma más justa y sostenible de gastar el dinero público en medio de una factura petrolera que ya subió 29.5% este año.
ANTE MAYOR DEMANDA, ¿ALCANZARÁ EL SUMINISTRO?
En Guatemala se consumen aproximadamente 41 millones de galones de gasolina regular al mes, según datos del Ministerio de Energía y Minas divulgados tras la aplicación del último subsidio temporal.
Con Q3 menos, el precio pasaría de Q42 a Q39 y la brecha con la superior se ampliaría. Eso empujará a más conductores a migrar de súper a regular y al transporte liviano a consumir más.
Para Pedro Prado, de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (ASIES), esa migración no es una distorsión: “el objetivo principal es apoyar la economía de las familias, no tendría sentido apoyar la gasolina súper cuando sabemos que es consumida por familias con un poder adquisitivo mayor. La distribución del subsidio va por una buena línea”.
El analista agregó que mantener el diésel barato es clave para que no se frene la demanda de transporte de mercancías: “cuando el tránsito disminuye también obedece a que a las personas ya no les alcanza para el pago del combustible. Esto va a mantener los niveles de demanda”.
El problema es que el país importa el 100% de la gasolina desde Estados Unidos y México. Para cubrir agosto a diciembre se necesitarán 205 millones de galones.
¿DISTORSIÓN EN EL MERCADO?
El sector importador de combustibles advirtió que un subsidio concentrado únicamente en la gasolina regular podría generar una distorsión en el mercado al modificar los patrones de consumo y provocar una mayor demanda sobre ese producto.
Según explicaron fuentes del sector importador, cuando existe una diferencia artificial de precios entre la gasolina regular y la superior, algunos consumidores podrían optar por cambiar de combustible motivados por el ahorro, incluso en vehículos que requieren gasolina de mayor octanaje.
Los importadores confirman que una situación similar ocurrió en experiencias anteriores, cuando una diferencia marcada de precios generó cambios en la demanda y complicó el balance entre oferta y consumo.
A criterio del sector, si una mayor cantidad de usuarios migra hacia la gasolina regular, podría incrementarse la presión sobre la disponibilidad del producto y generar riesgos de abastecimiento, especialmente si la demanda supera las previsiones de importación.
Por ello, recomiendan que los propietarios de vehículos sigan las indicaciones del fabricante y utilicen el combustible para el cual fueron diseñados sus motores, debido a que no todos los automóviles pueden operar adecuadamente con gasolina regular.
Agregaron que con incorporación del etanol a partir de agosto, solo para este mismo combustible, esta diferencia podría ampliarse.
PELIGRO DE «EXPORTACIÓN»
Por su parte, Edwin Barrios, Ministro de Energía y Minas reconoció que existe el riesgo de que combustible más barato por el subsidio en el país, pueda enviarse a otros mercados. “Para eso fortaleceremos el control fronterizo”, agregó.
De esta forma también se busca evitar una presión en la demanda y aunque hoy no hay desabasto, el cuello de botella será logístico y fiscal.
Las importadoras de combustibles indicaron que tienen la capacidad para atender cualquier incremento en la demanda, pero también dependerá de la agilidad de los propios mercados.
Barrios advirtió que el subsidio no está escrito en piedra: “Se ha instalado una mesa técnica que determinará el avance del subsidio y si los precios internacionales bajan antes de lo previsto, ya no se mantendrá hasta diciembre sino se acabará antes”.
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PRESIÓN INTERNACIONAL
Según el Banco de Guatemala, entre enero y mayo de 2026 Guatemala pagó en concepto de factura petrolera USD 601 millones más que en 2025 por combustibles. El total es de USD 2 mil 637 millones. El precio medio de importación subió 20.1% y el volumen 7%.
Lo anterior se da en medio de la volatilidad que continúa. Esta semana el precio del petróleo Brent cayó 4.9% tras la pausa en los ataques en el Golfo Pérsico, pero hace 15 días llegó a USD 102 por barril.
Con precios internacionales que suben Q2.5 por galón en una sola semana, el alivio de Q3 se puede esfumar rápido.
Barrios explicó que el mecanismo del subsidio será igual al anterior: las importadoras aplican el descuento y luego el Estado les reintegra lo reportado.
“Una vez se aplique el subsidio de Q12 al diésel y Q3 a la gasolina regular, se publicarán precios de referencia para que el usuario tenga una guía”, dijeron las autoridades del Ministerio.
LOS RECURSOS, EL DEBATE DE FONDO
Los Q615 millones solo para la gasolina regular equivalen a 2.4 veces el Fondo Nacional de Becas y al 8.6% del presupuesto de Salud.
Si se suma el diésel, el costo supera los Q4 mil millones según cálculos de La Hora con base a los datos del MEM respecto del uso de fondos para el subsidio que se ejecutó del 1 de mayo al 2 de junio. Esto representaría el doble de los Q2 mil millones de dicho apoyo.
Para otros analistas, el subsidio es “una mala medida, es una redistribución injusta de la riqueza. Hay gente que no lo necesita y lo recibe. Otros no lo reciben” y sugieren que esos recursos deberían destinarse a fortalecer los sistemas de seguridad y justicia. Lo mejor es eliminar el impuesto específico a la gasolina y el diésel”.
Prado, en cambio, defiende la emergencia: “Guatemala necesita mucho del ahorro, pero aquí el tema es atender la emergencia. Estamos hablando de familias en pobreza afectadas por desnutrición crónica. El acceso económico a los alimentos es clave y el combustible le pega directo”.
El reloj corre: el subsidio anterior duró 10 semanas. Con precios internacionales volátiles, la mesa técnica del MEM deberá decidir si se corta antes de diciembre.
Para los analistas consultados, se trata de una decisión de prioridades: Q3 mil 480 millones son servicios y bienes públicos que dejarán de proporcionarse según los ministerios afectados para alcanzar dicho ahorro.
El Congreso tiene la última palabra. El subsidio ya está “en la cancha del Congreso”, dice Barrios.
La pregunta que queda sobre la mesa es si Guatemala usará esos recursos para bajar Q3 en la bomba por 5 meses, o para atacar de raíz las causas que tienen a las familias eligiendo entre llenar el tanque o comprar la canasta básica.







