La inseguridad es uno de los temas cotidianos para los guatemaltecos y lo ha sido durante décadas, tanto por el tema de las extorsiones que se dirigen desde las mismas prisiones o los asaltos cotidianos, muchas veces sangrientos, que ocurren en las principales vías del tráfico urbano. El hecho que unos cuantos hayan provocado que el Estado abandonara muchas de sus responsabilidades (principalmente justicia) para dar paso a las acciones corruptas, se traduce en dificultades diarias que acarrean, inclusive, riesgos para la vida de muchísima gente que tiene que desplazarse por el terriblemente congestionado tráfico que nos agobia.
Hoy publicamos un trabajo para alertar a la población respecto a la forma en que actúan muchos motoristas, quienes disponen de bastantes medios para comunicarse y que generalmente actúan en grupos coordinados para asegurar el éxito de sus acciones en contra de automovilistas, los que pueden ser seleccionados fácilmente debido al tiempo que tienen que pasar en medio de las atorazones que se dan prácticamente a cualquier hora. Expertos en seguridad han comentado el video señalando la manera en que se coordinan los tripulantes de muchas motocicletas para operar de una manera más que exitosa y que a veces tiene resultados trágicos.
El descalabro institucional que fue cuidadosamente consolidado en los gobiernos de Morales y Giammattei, tiene muchísimos efectos negativos para el país. Pero en el tema de la seguridad sin duda que es en donde la ciudadanía más lo siente y sufre porque al destruir por completo el sistema de justicia, para ponerlo al servicio de la impunidad, garantiza a cualquier criminal la tranquilidad de que no será objeto de ningún tipo de sanción, puesto que tanto las fuerzas de seguridad como los entes a cargo de la investigación criminal y del castigo a los delincuentes, perdieron por completo su razón de ser.
Derivado de la falta de un transporte público eficiente, millones de personas han visto en las motocicletas como una respuesta de movilización y como una opción para irse metiendo entre los carros para “apresurar el paso”, pero ellos también han abierto la puerta de par en par para que quienes hacen fechorías, se salgan con la suya.
El hecho de que se tenga que alertar a la ciudadanía para que se mantenga vigilante y entienda que cuando lo asalten el delincuente no estará solo, es inaudito en cualquier país del mundo porque para eso es que existe la seguridad pública y, en caso de acciones que la vulneren, para ello está el sistema de justicia que debe perseguir a quienes incurren en cualquier clase de delito.
El manoseo que se hizo de la PNC en tiempos de Morales y que se incrementó en la época Giammattei – Martínez ahora rinde sus frutos para los malhechores y genera un dolor de cabeza para aquellas autoridades que están dando la milla extra por enderezar el barco.
Muchas veces creemos que el único daño que los regímenes de Giammattei y Morales hicieron fue el de saquear el erario, pero la verdad es que la destrucción del Estado de Derecho, diseñada para evadir cualquier castigo por sus fechorías, tuvo consecuencias que se extienden a otro tipo de delitos y lo vemos con los motoladrones que se sienten tranquilos al saber que, aunque ataquen mortalmente a sus víctimas, nada les va a ocurrir porque el Estado de Guatemala se desentendió por completo de la justicia.








