Guatemala figura entre los países con más emprendimiento del mundo, pero detrás de las cifras persisten desafíos.
Guatemala figura entre los países con más emprendimiento del mundo, pero detrás de las cifras persisten desafíos. Arte La Hora: Francisco Altán.

En Guatemala, emprender es parte de la vida económica cotidiana. Pero, entre la apertura de miles de negocios y la sostenibilidad existe una brecha aun difícil de cerrar.

La pregunta ya no es cuántos emprenden, esto porque Guatemala tiene una de las tasas de emprendimiento alto, sino cuántos logran sobrevivir, formalizarse y crecer.

Según el Reporte Nacional de Emprendimiento 2025-2026 del Global Entrepreneurship Monitor (GEM), elaborado por el Centro de Emprendimiento Kirzner de la Universidad Francisco Marroquín (UFM), el país registra una de las tasas de emprendimiento más altas del mundo: 25.4% en etapa temprana y 37.1% de participación total.

Lo anterior significa que, uno de cada cuatro adultos está iniciando un negocio; sin embargo, el mismo informe advierte que esa dinámica no necesariamente se traduce en un ecosistema empresarial sólido.

Esto coloca al país como el segundo con mayor emprendimiento total en América Latina y el Caribe y el cuarto a nivel global.

EMPRENDER PARA VIVIR

Detrás del auge emprendedor hay una variable: la necesidad o supervivencia económica más que como proyectos de innovación o expansión.

El 87.1% de los emprendedores afirmó haber iniciado su negocio por escasez de empleo, mientras que casi la mitad aseguró ser la principal fuente de ingresos del hogar.

El análisis también refiere que siete de cada 10 emprendimientos están orientados al sector consumo, principalmente comercio y actividades de baja sofisticación económica.

Durante la presentación del informe, la decana de la Facultad de Ciencias Económicas de la UFM, Mónica de Zelaya, sostuvo que el emprendimiento continúa siendo una de las principales rutas de generación de ingresos en el país.

“Vemos siempre personas que apuestan por el emprendimiento como su camino de salida”, indicó durante la actividad.

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AYUDAR PARA CRECER

En medio de ese panorama, algunos emprendimientos han surgido para atacar las limitaciones estructurales del ecosistema y aportar conocimientos para ayudar a otros.

Uno de ellos es Mi Negocio, una plataforma creada para ayudar a pequeños emprendedores a profesionalizar la gestión de sus operaciones.

Luis Pedro Zenteno, fundador de Mi Negocio, explicó que su emprendimiento surgió tras identificar la falta de herramientas accesibles para pequeños negocios.

Su objetivo no es solo digitalizar procesos, sino responder a una de las principales barreras del emprendimiento en el país: la falta de orden financiero y administrativo.

“Nuestro emprendimiento nace de una oportunidad de negocio, al ver el potencial de acercar herramientas que permitan el orden y la educación financiera a pequeños negocios que no tienen sistemas integrados de inventario y facturación”, explicó su fundador, Luis Pedro Zenteno.

La experiencia de Mi Negocio refleja un patrón común en Guatemala: muchos emprendimientos no fracasan por falta de demanda, sino por falta de estructura para escalar.

Otra respuesta a ese mismo problema es Finny, una plataforma enfocada en educación y bienestar financiero que busca cerrar una brecha crítica en el país: la falta de herramientas para tomar decisiones financieras informadas.

Su fundadora, Krishna Toledo Medrano, explica que el proyecto surgió al identificar un problema extendido en la población:

“Descubrimos que gran parte de la población guatemalteca enfrentaba adversidades importantes para gestionar su dinero y alcanzar bienestar financiero. Ahí identificamos la oportunidad: construir una solución que democratizara ese acompañamiento financiero”, señaló.

En un entorno donde la mayoría de los negocios nace de la necesidad, Finny representa otra lógica: la del emprendimiento basado en problemas estructurales del mercado.

A pesar de lo anterior, el mismo estudio refleja las limitaciones estructurales que frenan el salto hacia negocios de mayor escala.

Solo el 2.9% de los emprendimientos tempranos tiene clientes en el extranjero, una de las tasas más bajas entre las economías evaluadas.

En entrevista con el economista e investigador del GEM Guatemala, David Casasola,  el ecosistema emprendedor continúa siendo predominantemente local.

“Hoy en día la gran clientela de los emprendedores es muy local, está concentrada en el municipio o departamento del emprendedor y ya ir a otros departamentos y otros países se vuelve un desafío”, afirmó.

Casasola añadió que las dificultades logísticas, los costos de exportación, los problemas en puertos y carreteras, así como las limitaciones de financiamiento, reducen la capacidad de competir internacionalmente, incluso cuando existen productos con potencial.

“Guatemala tiene buenos productos y gente con mucha capacidad emprendedora, pero a veces no tienen el entorno propicio para poderlo aprovechar más”, señaló.

La concentración de clientes en mercados cercanos también se refleja en las experiencias de algunos emprendedores.

Zenteno indicó que actualmente los usuarios de Mi Negocio se encuentran principalmente dentro del perímetro de la ciudad de Guatemala, aunque la empresa prevé expandirse a otros departamentos en los próximos meses.

Por su parte, Toledo considera que la naturaleza digital de Finny le ha permitido ampliar su alcance más allá de la capital.

“Nuestros principales usuarios están en Guatemala, con presencia relevante en departamentos como Quetzaltenango y Huehuetenango. Por la naturaleza digital del producto, no tenemos limitación geográfica y nuestra capacidad nos permite operar en múltiples regiones de Centroamérica”, afirmó.

EL MURO DEL EMPRENDIMIENTO

El GEM identifica uno de los principales límites del ecosistema guatemalteco: la falta de expansión.

Solo el 2.9% de los emprendimientos tiene clientes en el extranjero, una de las tasas más bajas a nivel global. Esto significa que la gran mayoría de negocios se mantiene dentro de su entorno inmediato: el barrio, el municipio o la ciudad.

Para Casasola, el problema no es solo la intención de crecer, sino las condiciones para hacerlo. “La gran clientela de los emprendedores es muy local… y expandirse a otros departamentos o países se vuelve un desafío”, explicó.

MUCHO EMPRENDIMIENTO, POCA FORMALIDAD

El informe evidencia que la informalidad continúa siendo uno de los principales rasgos del emprendimiento guatemalteco.

El 69.4% de los negocios en etapas tempranas opera de manera informal, aunque la tasa disminuye a medida que los emprendimientos sobreviven más de 3.5 años.

La tendencia coincide con lo expuesto por Casasola, quien indicó que los emprendimientos con visión de crecimiento suelen formalizarse con mayor rapidez y tienden a involucrarse en actividades de mayor valor agregado.

“Los negocios establecidos tienden a migrar hacia la formalidad de una manera más rápida y eventualmente generan más empleo”, explicó.

El problema, según el estudio, es que muchos emprendedores operan en condiciones adversas desde el inicio.

Los expertos consultados por el GEM calificaron con apenas 1.9 sobre 10 la prioridad que el Estado otorga al emprendimiento dentro de las políticas públicas. Asimismo, otorgaron notas bajas a la burocracia, los programas gubernamentales y el acceso al financiamiento.

En particular, Guatemala ocupó el antepenúltimo lugar entre 53 economías evaluadas en las categorías de políticas públicas y dinamismo de mercados internos.

LOS COSTOS DE OPERAR EN GUATEMALA

Aunque el informe destaca la alta capacidad emprendedora de los guatemaltecos, durante la presentación también se abordaron los riesgos y costos que enfrentan miles de pequeños negocios para operar diariamente en el país.

Entre ellos destacan la inseguridad, las extorsiones, los problemas logísticos y la incertidumbre que generan distintos factores económicos y políticos para quienes buscan invertir, crecer o formalizarse.

Zelaya reconoció que muchos emprendedores avanzan “a pesar de un entorno difícil” y destacó la capacidad de resiliencia de quienes deciden iniciar un negocio incluso en contextos complejos.

“Es admirable las cosas que supera el emprendedor”, expresó durante la presentación, donde también insistió en que el reto ya no es únicamente que más personas emprendan, sino crear condiciones para que esos negocios logren sobrevivir y crecer.

Investigadores del GEM señalaron que muchos negocios deben asumir costos adicionales relacionados con seguridad privada, protección de mercadería, transporte y operación en áreas donde la criminalidad y las extorsiones afectan directamente la actividad económica.

A ello se suma la incertidumbre regulatoria y política que, según Casasola, dificulta generar confianza para invertir y planificar a largo plazo.

“Es muy difícil poder tener cierta certeza o garantía regulatoria”, afirmó el economista, al referirse a los constantes cambios en prioridades políticas, decisiones institucionales y falta de continuidad en agendas económicas.

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En el caso de los emprendedores consultados para esta nota, ninguno reportó haber sido víctima de extorsiones o cobros ilegales. Sin embargo, ambos coincidieron en que existen otros desafíos que dificultan el crecimiento de los negocios.

Para Zenteno, una de las principales barreras es la falta de formación empresarial y financiera.

“Lo más difícil de emprender actualmente en el país es la formación de los emprendedores para plantear un negocio viable que pueda optar a inversión semilla y contar con educación financiera que les permita encontrar oportunidades para escalar”, comentó.

Toledo, por su parte, considera que el reto está en lograr que más emprendedores conozcan las oportunidades disponibles y estén preparados para aprovecharlas.

“Las oportunidades sí existen. Lo que hace falta es visibilidad y que los emprendedores se preparen para crecer aprovechándolas”, sostuvo.

EDUCACIÓN Y BRECHA DIGITAL

Otro de los hallazgos del informe apunta a las limitaciones educativas y tecnológicas que enfrenta buena parte de quienes emprenden.

Aunque siete de cada diez emprendedores utilizan redes sociales para operar sus negocios, la adopción de herramientas digitales más sofisticadas todavía es limitada.

Casasola advirtió que el acceso desigual a educación y conectividad sigue siendo un obstáculo para competir en la economía digital.

“Todavía hay mucho espacio de sofisticación en los negocios”, afirmó, al señalar que aproximadamente un 30% de los emprendedores tiene educación primaria o menor.

Pese a ello, sostuvo que la falta de herramientas no ha detenido la actividad emprendedora en el país.

“El emprendimiento sigue siendo una actividad muy común para generar ingresos y ahí es donde se puede potenciar lo que ya existe”, agregó.

La necesidad de fortalecer capacidades también aparece entre quienes buscan desarrollar empresas de mayor alcance. Tanto Zenteno como Toledo coincidieron en que uno de los principales retos para los emprendimientos guatemaltecos es acceder a financiamiento y contar con la preparación necesaria para atraer inversión.

“Tómamos parte de nuestros ahorros y de los ingresos de nuestros empleos fijos para validar el negocio. Una vez validada la oportunidad, salimos a buscar inversionistas para poder escalar”, explicó Toledo.

Mientras tanto, Zenteno considera que ampliar las oportunidades de capacitación y apoyo fuera del área metropolitana será clave para que más emprendimientos logren crecer y formalizarse en el interior del país.

INCERTIDUMBRE POLÍTICA Y FALTA DE RUMBO

Más allá de las cifras económicas, el investigador también vinculó los desafíos del ecosistema emprendedor con la incertidumbre política y regulatoria.

Casasola consideró que Guatemala aún no logra generar suficiente estabilidad institucional para incentivar la inversión y crecimiento sostenido.

“Es muy difícil tener certeza o garantía regulatoria”, afirmó al referirse a la falta de continuidad en agendas legislativas y decisiones políticas relacionadas con instituciones clave.

También mencionó decisiones como el salario mínimo y los constantes cambios de prioridades en el Congreso como factores que generan incertidumbre para quienes buscan invertir o formalizar negocios.

A esto se suma otro desafío emergente: la ciberseguridad.

El economista sostuvo que Guatemala necesita responder con urgencia a las amenazas digitales si pretende avanzar hacia una economía más digitalizada y apoyada en inteligencia artificial.

“No podemos permitir que esta amenaza de ciberseguridad nos detenga en procesos tan necesarios como el uso de herramientas digitales y la digitalización del gobierno”, afirmó.

UN PAÍS QUE EMPRENDE, PERO SIN GARANTÍAS

El GEM 2025-2026 retrata a un país donde emprender sigue siendo parte de la cultura económica y social. El 94.9% de los guatemaltecos considera que emprender es una buena opción de carrera, una de las tasas más altas a nivel internacional.

Sin embargo, el informe también deja claro que el entusiasmo emprendedor convive con limitaciones estructurales persistentes: informalidad, baja innovación, escaso acceso a financiamiento, poca capacidad exportadora y un entorno institucional débil.

El resultado es una economía donde millones intentan abrirse espacio por cuenta propia, pero donde todavía pocos logran convertir un negocio de subsistencia en una empresa con capacidad de crecer, competir y generar desarrollo sostenido.

Jenniffer Véliz
Periodista profesional formada en la Universidad de San Carlos de Guatemala. Interesada en contar historias desde la investigación, el análisis y las voces de quienes las viven. Enfocada en explicar la realidad social guatemalteca más allá de lo evidente
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