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El crecimiento acelerado de las áreas urbanas y rurales principió a presionar a uno de los sectores más sensibles para el desarrollo en general, es decir, la creación de infraestructura eléctrica; frente al aumento significativo de la demanda energética de la Comisión Nacional de Energía Eléctrica (CNEE), debe implementar estrategias para garantizar la transmisión, capacidad operativa y estabilidad del suministro.

Uno de los retos más ingentes que enfrentan las compañías extranjeras que manejan la electricidad en Guatemala, ya no se limitan a la generación de energía, ahora es garantizar la transmisión suficiente con estabilidad de voltaje para motivar el crecimiento económico de la población.

La demanda energética en el país mantiene una tendencia ascendente estimulada por nuevos proyectos de desarrollos habitacionales, expansión hotelera, crecimiento comercial y también por las temperaturas cada vez más elevadas; ante ello se manifiesta como urgente la necesidad de creación de la nueva infraestructura energética que pueda atender la demanda del servicio eléctrico.

Es natural que todos los sectores dependen cada vez más del suministro de energía eléctrica estable para sostener inversiones y por supuesto, para mantener la competitividad. La actual demanda de dicho servicio evidencia que la transmisión, distribución, transporte y estabilidad del sistema energético son determinantes para evitar por causa de los apagones o la inestabilidad del voltaje, la pérdida de equipos, aparatos electrodomésticos y las transmisiones electromagnéticas de la telefonía celular puesto que, el dispositivo móvil se ha convertido en el eje de las adquisiciones, pues ya que, las compras online se realizan a través de aplicativos o desde dispositivos móviles.

La energía eléctrica es una de las partes más importantes de la columna vertebral del desarrollo integral y se le aprecia como infraestructura estratégica para el crecimiento económico, repito, de las áreas urbanas y urbanas rurales en todo el país.

La Comisión Nacional de Energía Eléctrica (CNEE), el Instituto Nacional de Electrificación (INDE), el Ministerio de Energía y Minas (MEM) y entre otras instituciones nacionales podrían acelerar el desarrollo integral del país.

Hemos abordado el desarrollo integral y la necesidad de la energía eléctrica; debemos exponer entonces, la situación sanitaria en Guatemala, la cual también en algunas oportunidades sufre los inconvenientes de la falta, suspensión o inestabilidad de voltaje para el funcionamiento de sus operaciones médicas y de laboratorio; sin embargo, al considerar el acceso a la salud de la población como asunto toral, se demanda del Estado que la salud deje de ser un privilegio y se convierta plenamente en un derecho porque la salud no es una mercancía ni debe ser un negocio, la salud es un derecho del pueblo y para eso no debe descuidarse el suministro energético.

Cuando no hay corrupción el dinero alcanza para lograr resultados positivos, lo que se contrapone a las inversiones en salud de los últimos gobiernos y para un claro ejemplo, la construcción y equipamiento del Hospital de Chimaltenango y otros cuyos responsables deben ser sometidos a la justicia.

Fernando Mollinedo

mocajofer@gmail.com

Guatemalteco, Maestro de educación primaria, Profesor de segunda enseñanza, Periodista miembro de la Asociación de Periodistas de Guatemala, realizó estudios de leyes en la Universidad de San Carlos de Guatemala y de Historia en la Universidad Francisco Marroquín; columnista de Diario La Hora durante 26 años, aborda en sus temas aspectos históricos, educativos y de seguridad ciudadana. Su trabajo se distingue por manejar la palabra sencilla y coloquial, dando al lector la oportunidad de comprender de modo sencillo el universo que nos rodea. Analiza los difíciles problemas del país, con un criterio otorgado por su larga trayectoria.

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