Secuestro de odontólogo Julio Martínez: Implicada asegura que está en el proceso por acciones de su suegro

Sergio Osegueda

Paola Isabel Díaz Ramírez, implicada en el secuestro del odontólogo Julio Martínez, amplió su declaración ante el Juzgado de Mayor Riesgo B, donde contó su versión de los hechos y se desligó de participar en las acciones relacionadas con el plagio del profesional.

Según la acusación del Ministerio Público (MP), Díaz Ramírez se encontraba en el vehículo que transportó a Juan Ubaldo Tzul Castillo, quien fue identificado como la persona que cobró el rescate que la familia del médico pagó a cambio de su libertad.

En la investigación, Tzul viajaba con otras dos personas que fueron identificadas como Juan Oswaldo Tzul Hernández, su hijo, y Díaz Ramírez, su nuera, quienes lo llevaron hasta la gasolinera donde se hizo efectivo el cobro y posteriormente lo regresaron a una residencia en la colonia Santa Fe, zona 13.

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«HICIMOS UN FAVOR»

En su declaración, Díaz Ramírez indicó al juez que el 5 de junio de 2025, fecha en la que se registró el pago del rescate de Martínez, se encontraba en su residencia, también en la colonia Santa Fe, junto a su esposo, quienes se disponían a salir alrededor de las 19:40 horas.

«Mi esposo Juan Tzul me llamó diciéndome que si ya estaba lista… ‘salga que ya voy llegando y le pone suéter a la nena porque nos vamos a ir en la moto’, me dijo», afirmó Díaz que fue la conversación que tuvieron con su esposo minutos antes de salir.

Derivado de la llovizna, ambos decidieron viajar en carro, pues se disponían a realizar un trámite para solicitar visa, situación por la cual habían contactado a un tramitador que reside en la colonia Rivera del Río, San Miguel Petapa.

Cuando emprendían el viaje, Díaz señaló que se encontraron con Juan Ubaldo Tzul Castillo, su suegro, a quien encontraron vistiendo una chumpa negra y portando un casco de motorista dispuesto a salir, por lo que le preguntaron qué se disponía a hacer, a lo que este solamente se limitó a contestar: «un mandado».

Posteriormente, pidió el favor de si lo podían llevar a la gasolinera que se encontraba metros arriba de la entrada de la colonia, por lo que no se negaron y lo llevaron, a decir de Díaz, sin conocer qué iba a realizar.

«Yo no sé en qué momento se bajó con el casco, solo sé que fue, regresó y lo llevamos de regreso a la casa», relató la implicada.

Posteriormente, asegura que lo fueron a dejar a su vivienda en la colonia Santa Fe, cuando notó que llevaba una bolsa blanca, pero no preguntaron qué contenía la misma. Según la investigación, esta bolsa contenía los Q763 mil que la familia del odontólogo pagó por su liberación.

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SEGUIMIENTO

Acto seguido, estos emprendieron su camino a Rivera del Río; sin embargo, en el camino, tanto Díaz como su esposo notaron que los iban siguiendo, situación que los puso alerta y nerviosos.

Por lo que, al llegar al lugar, dieron aviso a los encargados de la seguridad del lugar, quienes dieron permiso para que ingresaran y, por seguridad, esperar, temiendo que se tratara de algo extraño en su contra.

Sin embargo, se trataba de los investigadores que dieron seguimiento para tratar de ubicar a la víctima y esclarecer el secuestro.

Según indicó Díaz, el tramitador con el que buscaban realizar las gestiones para la obtención de la visa americana era cuñado de su esposo, por lo que no vieron que estuvieran haciendo algún tipo de acto ilícito.

CAPTURA

Durante la investigación, los familiares de Tzul Castillo notaron que se realizaban diligencias en residencias de sus allegados, sin entender los motivos, lo que levantó sospechas de que algo «turbio» estaba sucediendo.

Ante esto, Juan Oswaldo Tzul Hernández, hijo de Tzul Castillo y esposo de Díaz, llamó a su padre y le reclamó, increpándole constantemente: «¿Qué hiciste? Estás arriesgando a mi familia, a mi esposa, a mi hija. ¿Qué hiciste?».

Díaz señaló que el día de los allanamientos, el 28 de agosto pasado, la policía llegó hasta su residencia preguntando por su suegro y su esposo, más no por ella; sin embargo, en el momento en que se dirigieron a la residencia de Juan Ubaldo Tzul, le solicitaron que ingresara a la residencia y en ese momento la detuvieron.

A decir de la implicada, tanto los investigadores como los agentes de la policía le mencionaron que estaban conscientes de que ella no tenía vinculación en el hecho ilícito, pero, sin embargo, sería puesta ante juez competente.

«Yo no tengo nada que ver y exijo justicia», señaló.

RECHAZO AL CAMBIO DE DELITO

Dentro de la audiencia, tanto Tzul Hernández, Tzul Castillo y Carlos González y González buscaban que se reformara el delito de plagio o secuestro por el de encubrimiento propio, pero el juez Eduardo Orozco negó la petición.

En su resolución, el juzgador señaló que no encontró indicios que hicieran creer que la posible conducta de los implicados podría encuadrarse en un delito menor, por lo que estos deberán seguir enfrentando la justicia bajo este cargo.

Tras resolver esta situación, el juez fijó para el próximo viernes la audiencia de etapa intermedia, donde los cuatro, en conjunto con Julio Alexander Girón Castañeda, supuesto líder de la banda, conocerán si deben o no enfrentar juicio por este caso.