La salud mental de la comunidad docente afecta la dinámica de las aulas y la calidad de la educación que reciben niños, niñas y adolescentes. Foto La Hora: Roberto Altán.
La salud mental de la comunidad docente afecta la dinámica de las aulas y la calidad de la educación que reciben niños, niñas y adolescentes. Foto La Hora: Roberto Altán.

El mes de septiembre es conocido como el Mes de la Concientización sobre la Prevención del Suicidio, aunque también es un periodo para recordar la importancia de hablar sobre el bienestar emocional y romper el estigma alrededor de la salud mental.

En el caso de la niñez y adolescentes, para mejorar la salvaguarda de su bienestar psicoemocional, primero hay que voltear a sus entornos cercanos y a las personas que forman parte de las redes de apoyo. Entre estos espacios, se encuentran los centros educativos y la comunidad docente que les atiende todos los días.

Para la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), la salud mental de maestras y maestros es fundamental para construir ambientes seguros y brindar acompañamiento a sus estudiantes. Defienden que una comunidad docente que está emocionalmente agotada no puede dedicar la energía necesaria a la niñez y adolescentes, afectando su capacidad de crear aulas sanas y resilientes.

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A pesar de esto, la UNESCO reportó que maestros y maestras aún no tienen las oportunidades para lidiar con los problemas que conlleva la profesión. Añaden que la docencia es uno de los trabajos en donde las personas experimentan los niveles más altos de estrés laboral: atienden a grupos numerosos, hay bajos salarios, falta de recursos para atender a sus estudiantes y las expectativas sociales sobre la enseñanza.

El detrimento en su salud mental se comienza a notar con agotamiento y problemas de sueño, pero puede evolucionar en ansiedad y depresión.

EL PROGRAMA DE SALUD MENTAL

El Ministerio de Educación (Mineduc) reconoce que la salud mental es crucial para el clima escolar y la calidad de la educación. Desde la Dirección de Desarrollo Magisterial (Didemag) trabajan para atender este tipo de necesidades e inquietudes del magisterio, para facilitarles atención integral y mejorar sus condiciones de vida. Y estas iniciativas se trasladan a las Direcciones Departamentales de Educación.

Trabajan la salud mental y emocional, pero también brindan apoyo para el reconocimiento al maestro, cultura y recreación, y el bienestar social y financiero.

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Pero, ¿cómo pueden trabajar la salud mental de toda la comunidad docente del sistema nacional? Desde la Didemag, definieron las áreas fundamentales que esperan abarcar para mejorar el bienestar psicoemocional de maestros y maestras. Esto incluye enseñarles las bases del cuidado, trabajo de introspección para reconocer su sentido de vida, regulación de estrés y ansiedad, autocuidado y prevención del agotamiento, y el síndrome del burnout.

A través de las Direcciones Departamentales de Educación comenzaron la implementación del Programa Salud Emocional y Mental, por el cual divulgaron afiches con la información escogida.

Estos no fueron compartidos a través de las redes sociales del Mineduc o de sus dependencias departamentales, sino que se crearon para la difusión entre la comunidad docente y sus círculos regionales.

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En el primer material, el Mineduc reconoce los efectos que el bienestar de maestras y maestros tiene en el ambiente escolar. Además, compartieron herramientas para manejar el estrés laboral, controlar las emociones ante situaciones difíciles, fortalecer las relaciones positivas entre la comunidad y mantener la vocación de servicio para continuar impartiendo clases.

Desde la Didemag, les impulsan a manejar el estrés para mantener el bienestar personal y familiar. Los materiales que difundieron pretendían enseñarles a identificar las situaciones de tensión dentro del aula, mantener la calma ante los problemas y a organizar su tiempo, priorizando las responsabilidades.

A esto, se añade la inteligencia emocional para crear ambientes positivos para sus estudiantes, en donde puedan escuchar los problemas de la niñez y adolescentes, regular las reacciones dentro del salón y promover una cultura de respeto.

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En los afiches, también les compartieron microacciones para replicar en los momentos de estrés. Por ejemplo, la respiración antes de iniciar o terminar la jornada. También el minuto de silencio, en donde respirar en silencio por 60 segundos para reiniciar el sistema nervioso. Otra recomendación central es cuidar la voz, utilizando señales visuales o aplausos para dar las indicaciones, reduciendo la tensión corporal.

Uno de los pilares de la iniciativa de los afiches es demostrarle a la comunidad docente que son modelos a seguir para sus estudiantes, quienes replicarán sus actitudes para mejorar el clima del aula. Por el momento, las acciones de este programa se concentraron únicamente en la difusión de los afiches.

Mariana Torres Ruano
Escritora y periodista, con formación en Comunicación de la Universidad Rafael Landívar. Ávida lectora, se especializa en la cobertura de temas culturales, literatura y fenómenos de Internet.
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