La hepatitis es un padecimiento que puede complicar la salud de cualquier paciente. Foto La Hora
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La Organización Mundial de la Salud (OMS) explica que existen cinco cepas principales de virus que causan la hepatitis: A, B, C, D y E; juntas, la hepatitis B y C son la mayor causa de muerte con alrededor de 1,4 millones de defunciones al año. Con el objetivo de impulsar a nivel mundial estrategias e iniciativas en contra de esta enfermedad, el 28 de julio se celebra el Día Mundial contra la Hepatitis.

La fecha fue proclamada por la OMS desde el año 2008, para reconocer el importante problema de salud pública que representa la hepatitis, la cual es causada por un virus y responsable de altos niveles de morbilidad y mortalidad.

Tres pacientes recuperados de hepatitis relataron a LH Nosotras su historia con esta enfermedad y el impacto que tuvo en sus vidas.

 

MAL MANEJO DE DESECHOS

Alejandra Serrano contrajo hepatitis B a los 12 años; desde pequeña ha tenido una enfermedad crónica y los chequeos y aplicación de medicinas han sido un constante en su vida.

“Nosotros empezamos a ir a un hospital en zona 1 que era de obras sociales, por ende, era mucho más accesible mis estudios, laboratorios, y puesta de vacunas. Recuerdo que en un periodo que me tocó hacer diversos estudios al par de semanas quedé enferma”, recuerda Alejandra.

La teoría más cercana que tanto ella como su familia tienen es que durante ese tiempo utilizaron alguna aguja de un paciente infectado y fue así como lo obtuvo. Alejandra se puso de color amarillo automáticamente y con vómitos, en la emergencia le diagnosticaron que estaba en un estado severo y muy contagioso y fue puesta en cuarentena.

La hepatitis se puede manifestar de diversas maneras, pero el color de piel amarillo es uno de los más comunes. Foto La Hora

Alejandra describe: “Fue bastante complicado porque mis papás no podían entrar a la habitación, no me podían abrazar o tener algún contacto conmigo, y ponerse la mascarilla, y yo estaba alejada de los otros pacientes”.

En el hospital estuvo una semana y media, inclusive salió de este, aún en un estado muy crítico, continuó la cuarentena en su casa, un proceso de recuperación que tardó tres meses.

“El hígado me quedo engrosado, nunca se recuperó a tal punto de que me pudiera dejar de preocupar, mi primera dieta de recuperación tomó seis meses, en la que poco a poco fui introduciendo alimentos, sin embargo, mi hígado no aguanto, recaí y se volvió otro año más de dieta”, narra.

 

Actualmente Alejandra está a punto de cumplir los 30 años y debe realizarse controles cada seis meses, su dieta sigue siendo un tanto restrictiva, no puede ser donante de sangre y afortunadamente no le transmitió el virus a su hijo.

“Hasta la fecha si hay ocasiones en las que por ejemplo no como tan bien se me empiezan a pelar las manos y poner amarillas, algún dolor en el área, ganas de vomitar o inclusive restringir más mi dieta. Por eso creo que es importante que estemos informados y estar alerta porque todas las cosas que no estén en nuestra casa no sabemos cómo se encuentran”, aconseja.

Finalmente, menciona la importancia de realizarse chequeos periódicos.

La enfermedad puede provocar síntomas fuertes en quienes la padecen y consecuencias también. Foto La Hora

COMIDA EN LA CALLE

A Mario Rodríguez le dio hepatitis a los 22 años, intuye que fue por una comida que ingirió fuera de su casa, el joven narra: “los primeros días no sentía nada, solo falta de apetito, un poco cansado, decaído en el trabajo y dormía mucho”.

Los siguientes días se comenzó a poner amarillo y la parte donde se ubica su estómago se comenzó a inflamar, tuvo fiebre y sudoración, por lo que decidió quedarse en su casa, pero a las doce horas se empezó a sentir peor.

“Mi inflamación se debía a que mi hígado se había engrosado, inclusive cuando iba al baño salía sangre, en ese momento me di cuenta que no era normal, llamé a mi familia y fueron por mi para ir al hospital”, recuerda Mario.

La hepatitis debe tratarse adecuadamente para asegurar la recuperación total del paciente. Foto La Hora

En el hospital le realizaron exámenes, y se quedó internado alrededor de seis días, en los que estuvo a suero y medicina, agrega que “la medicina era horrible porque hacía que mi vena se hiciera más ancha y ardía cuando pasaba. Llegué al punto de alucinar y mi hígado, riñón y mi vaso se hincharon”.

 

Mario recuerda que nunca le pudieron explicar y detallar qué tipo de hepatitis fue, a pesar de que le realizaron todos los exámenes pertinentes, luego de alta, tuvo que seguir regresando al hospital por tres días más continuar con el tratamiento de antibióticos vía intravenosa para evitar infecciones.

“Por dos meses hice dieta blanda, baje de peso extraordinariamente, el color amarillo me duro bastante tiempo, y siento que si fue un proceso fuerte. Hasta el día de hoy me dijeron que no puedo donar sangre”, finaliza Mario.

Muchas de las personas que han padecido hepatitis deben enfrentar un proceso complicado de recuperación. Foto La Hora

VIVA, PERO CASI MUERTA

Fue en 2014 cuando Dina Bran a sus 30 años enfermó de hepatitis A, fue suspendida por el seguro social en noviembre de 2014 y dada de alta cinco meses después, en abril de 2015.

Ella atravesaba una etapa de depresión, por lo que el doctor le mencionó que seguramente enfermó por ello, aunque también, sospecha que pudo deberse a una comida de la calle que consumió.

“Estuve cinco meses enferma y grave, los ojos se me pusieron amarillo color huevo, mi piel se llenó de alergia y también se puso amarilla, adelgacé mucho al punto de que se me marcaban los huesos. Por lo mismo de que tenía mal el hígado, no podía hacer otra cosa que no fuera estar en la cama”, narra Dina.

Varias de las personas que han sufrido la enfermedad relataron a LH Nosotras complicaciones y dificultades en el proceso de recuperación. Foto La Hora

Recuerda mucho que el doctor le dijo que no entendía cómo es que estaba “viva, pero casi muerta”. Dina dormía todo el día y la noche, su dieta se basó en verdura y pollo cocido.

Padecer esta enfermedad en medio de un proceso de depresión fue uno de los momentos más duros para ella, rememora que su mamá la apoyó mucho cuidando a sus hijos y tratando de mantenerlos alejados, aunque ellos siempre la quisieran acompañar.

 

Cuando le dieron de alta, comenzó a incorporarse para trabajar, poco a poco recuperó vitaminas, peso, e inclusive tenía que humectarse la piel debido a que ésta también quedó afectada por la enfermedad.

“Hasta la fecha tengo mis ojos amarillosos, tendría que seguir nutriéndome el hígado, pero lastimosamente la economía no está de lo mejor”, concluye Dina.

El agotamiento es otro de los síntomas que permiten a los médicos junto a las pruebas de laboratorio determinar la presencia de la enfermedad. Foto La Hora

 

LLEVANDO LA ATENCIÓN MÁS CERCA DE TI

Existen cinco virus de la hepatitis, los cuales se catalogan con una letra del alfabeto diferente, todos provocan la enfermedad hepática. La Asociación Catalana de Pacientes Hepáticos (ASSCAT) explica en su portal clic aquí muy bien cada una de las variantes.

Varios de ellos han tenido que acudir a emergencias para la detección de la enfermedad. Foto La Hora

Este año la campaña del día busca que sector público, privado, organizaciones y gobierno impulsen fuerzas para llevar tratamientos a las personas, ya que en la región de las Américas solo el 18% de las personas con hepatitis B es diagnosticada y de ellas apenas el 3% reciben un tratamiento; mientras que con la C se diagnostica a un 22% y solo el 18% reciben tratamiento.

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