Miembros de partidos políticos y movimientos sociales protestan contra la visita de una delegación del Fondo Monetario Internacional en Buenos Aires, Argentina. FOTO LA HORA: GUSTAVO GARELLO/AP.
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BUENOS AIRES
Agencia (AP)

El equipo del Fondo Monetario Internacional (FMI) que visitó Argentina concluyó que la deuda del país sudamericano «no es sostenible» y recomendó al gobierno acordar con sus acreedores una reestructuración de sus pasivos.

En un comunicado emitido en Washington, el organismo sostuvo que como consecuencia de la devaluación de más de 40% del peso desde julio, el alza del riesgo país, la caída en las reservas internacionales y la contracción de la economía «la deuda pública bruta aumentó a cerca de 90% del PIB». Por tanto, indicó, el superávit primario necesario para reducir la deuda pública y las necesidades de financiamiento «no es económicamente ni políticamente factible».

El organismo sugirió al Ejecutivo argentino «continuar un proceso colaborativo con los acreedores privados para maximizar su participación en la eventual operación de deuda».

La semana pasada el ministro de Economía argentino Martín Guzmán había dado un panorama alentador sobre las negociaciones con el Fondo, el principal acreedor del país, pero al mismo tiempo dio a entender que a los bonistas privados se les ofrecería una fuerte quita de capital en la reestructuración de la deuda de unos 100.000 millones de dólares.

Argentina atraviesa una recesión económica con una inflación que en 2019 fue de 53,8%, la más alta de los últimos 28 años, y una pobreza cercana al 40%.

Guzmán sostuvo que el país tiene voluntad de pagar, pero no posee capacidad para hacerlo y que «para poder pagar Argentina tiene que crecer y para poder crecer se tiene que sacar de encima el peso de una deuda que asfixia».

La estrategia del gobierno del presidente Alberto Fernández es lograr un acuerdo con el FMI por el préstamo otorgado en 2018 al entonces mandatario Mauricio Macri en medio de una crisis cambiaria. Pero en una presentación ante el Congreso, Guzmán no dio precisiones sobre la propuesta para los acreedores privados.

Fernández ha dicho que Argentina se da un plazo hasta el 31 de marzo para alcanzar un acuerdo con los bonistas, pero todo indica que las negociaciones serán complejas. A principios de mes el gobierno ofreció un canje de un bono emitido en pesos, pero atado a la evolución del dólar que recibió la adhesión de apenas el 10% de los tenedores, por lo que la operación fracasó.

Por otra parte, el equipo del FMI dirigido por Julie Kozack, subdirectora del Departamento del Hemisferio Occidental, subrayó que el gobierno argentino ha implementado una serie de medidas para combatir la pobreza y estabilizar la economía, que el peso se ha estabilizado a través de más controles de capitales y que las expectativas de inflación han disminuido, pero advirtió que «esfuerzos adicionales serán necesarios» para equilibrar las cuentas nacionales.

Fernández tiene experiencia en renegociaciones de deuda: era el jefe de gabinete de Néstor Kirchner (2003-2007) cuando Argentina le pagó 10.000 millones de dólares al FMI y logró una reestructuración de títulos con una fuerte quita para los acreedores afectados por el cese de pagos de 2001.

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