Los jugadores del Liverpool y del Aston Vila se dan la mano tras el duelo de la tercera ronda de la Copa de la FA. Foto la hora: Rui Vieira/AP

Por STEVE DOUGLAS

Agencia AP

Algunas casas de apuestas en Gran Bretaña les daban pronósticos de 90-1 antes del encuentro. Algunos jugadores fueron dejados frente al estadio por sus padres.

Aston Villa debió imprimir varias camisetas nuevas antes del puntapié inicial del viernes, incorporando números inusuales para el fútbol, como el 76, para un grupo de adolescentes que, de improviso, alinearon frente a los superastros de Liverpool, campeón de Inglaterra, en un duelo de la Copa de la FA.

Tan sólo hay que imaginar la sensación de incredulidad cuando esos chicos desafiaron las predicciones y se fueron al descanso igualados 1-1 en lo que se suponía que iba a ser un duelo desigual en la tercera ronda del certamen.

Y eso que Liverpool colocó en la cancha a jugadores como Mohamed Salah, Sadio Mané y Jordan Henderson.

Como se esperaba, los Reds resolvieron todo en el complemento, pero tuvieron pocos motivos para celebrar el triunfo por 4-1 en un vacío Villa Park.

«Uno de ellos dijo que no había jugado en dos meses», dijo James Miner, mediocampista de Liverpool, en referencia a un rival. «No era la situación ideal para ninguno de los equipos. Nadie quiere esto, pero estamos desafortunadamente en esta situación por el momento».

Milner hizo su debut como profesional antes de que cuatro jugadores del Villa hubieran nacido.

El Villa quedó en la necesidad desesperada de alinear adolescentes tras un brote de coronavirus en el primer equipo, lo cual llevó esta semana a que se cerraran las instalaciones de prácticas del club. El viernes, se reveló qu 10 jugadores del equipo principal habían contraído el coronavirus, junto con cuatro empleados.

Así, hubo sólo una solución: El equipo tuvo que colocar en la cancha a miembros de sus planteles sub18 y sub23 para el duelo ante Liverpool.

Luego de someterse a pruebas de COVID-19 para mosrar que estaban aptos para jugar, siete jugadores del sub23 y cuatro del sub18 ingresaron en la cancha para medirse con el Liverpool.

El mejor jugador del Villa trató de alentar a sus jóvenes compañeros.

«Buena suerte esta noche, chicos. No hay presión, ni nada», tuiteó Jack Grealish, capitán del Villa y seleccionado inglés. «Salgan y disfruten».

Lo hicieron, pese a que Mané dio a Liverpool la ventaja con un cabezazo a los 4 minutos.

En vez de que ese tanto abriera las compuertas de una goleada, Villa peleó e igualó por medio de Louie Barry, un chico de 17 años, a los 41 minutos.

«Creo que nunca me había sentido más orgulloso», dijo Barry, quien volvió recién al club tras pasar un tiempo en La Masía, reputada academia del Barcelona. «Mi familia estaba probablemente gritando frente al televisor cuando la pelota se fue a las redes. Todo fue muy rápido».

Jürgen Klopp, el técnico del Liverpool, se puso tan nervioso que envió a la cancha a Thiago Alcántara, quien fue monarca de la Liga de Campeones el año pasado con el Bayern Múnich.

Liverpol consiguió tres goles en un tramo de cinco minutos a partir de los 60, por medio de Georginio Wijnaldum, Mané y Salah.

En el otro encuentro de la tercera ronda disputado el viernes, Wolverhampton superó 1-0 a Crystal Palace, otro conjunto de la Liga Premier, gracias a un disparo de Adama Traore a los 35 minutos.

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