Ni las polémicas ni los penales frenan a Messi: De una posible tarjeta roja a los 5 goles que lo consagran

Gerson Sulecio

Hablar de Leo es fácil: goles, récords, historia pura. Aunque el torneo comenzó con la tensión al límite por aquella polémica jugada en el primer partido donde se pedía su expulsión, el argentino ya registra 5 anotaciones en esta cita de 2026. Sin embargo, detrás de su espectacular cuota goleadora, una parte de su carrera deportiva vuelve a abrir el debate con una mención que se presta a muchas interpretaciones: los penales.

Argentina es históricamente uno de los equipos con más penales ejecutados en las Copas del Mundo. Al mismo tiempo, este país sudamericano cuenta con uno de los dos jugadores que más penales ha provocado en los mundiales: Ángel Di María, con tres.

A todo esto, Messi ha tenido la oportunidad de realizar 7 lanzamientos de penal en Copas del Mundo y, dentro de tanto talento, parece ser la materia pendiente, pues ha errado 3 (con el que lanzó hoy ante Austria), lo que lo convierte en el jugador que más ha fallado en la historia mundialista.

Adiós al récord de Klose: Lionel Messi se convierte en el máximo goleador en la historia de los Mundiales

Sin duda no es un dato halagador en su carrera; sin embargo, queda claro que un jugador como Messi puede darse esos lujos. Hoy por hoy, tras consolidarse en este partido como el jugador con más goles en la Copa del Mundo, su histórica carrera deportiva no tiene una arruga. Esta es una simple muestra de que, aunque no lo parezca, sí, Messi también es humano.

Pero la carrera en este Mundial, que parece miel sobre hojuelas, empezó de una manera que pudo cambiar toda la historia. En el minuto 30, del primer partido de Argentina, cuando enfrentó a Argelia, las cosas pudieron dar un giro de 180 grados.

Una disputa de balón terminó con los tacos de Messi sobre la pantorrilla del defensor Aïssa Mandi de Argelia. El árbitro decidió que no era ni amarilla.

Argelia presentó ya una queja formal contra la FIFA, porque considera que esa y otras acciones beneficiaron a Argentina. La jefa del fútbol aún no ha resuelto la petición de Argelia y no se espera que lo haga durante el torneo.

Si Messi, en esa acción que parece accidental, hubiese sido expulsado, tendría que haberse ido del campo antes de anotar los tres goles y habría estado suspendido para el encuentro ante Austria donde hizo dos más.

Al final, como dice la teoría, una mariposa mueve sus alas…

Suspensiones de partidos

En Estados Unidos, la normativa sobre tormentas eléctricas en los encuentros deportivos es sumamente estricta y está estandarizada en prácticamente todos los niveles, bajo una consigna: la seguridad de las vidas humanas está por encima de cualquier interés. Si un rayo se detecta dentro de un radio de aproximadamente 9.5 kilómetros, o si se escucha un trueno, el partido se suspende de inmediato.

Durante el Mundial de Clubes 2025 en territorio estadounidense, el protocolo interrumpió 6 encuentros, alcanzando su pausa récord de 1 hora y 53 minutos en los octavos de final entre Chelsea y Benfica, cuando el partido fue paralizado a solo 5 minutos del final.

Once días habían pasado desde el inicio del Mundial y finalmente sucedió: en la victoria que Francia obtuvo ante Irak, el encuentro fue suspendido por protocolos de seguridad ante una tormenta eléctrica en la ciudad de Filadelfia; justamente el lugar donde en el mundial de clubes se debió esperar casi 2 horas para reanudar un encuentro al que faltaban poco más de 5 minutos.

La FIFA ha cuidado todos los detalles para esta Copa del Mundo administrativa, económica y futbolísticamente, pero con la naturaleza no alcanza ese poder; ella es impredecible, y tiene la última palabra de aquí en adelante.

Tras 28 años de sequía, Noruega arrancó el Mundial de forma arrolladora liderada por un letal Erling Haaland. El éxito desató una idílica comunión con su afición a través del Viking Row, un ritual donde miles de fanáticos reman al unísono en las gradas.

Este gesto evoca históricamente a los antiguos barcos drakkar, donde el esfuerzo coordinado era vital para conquistar nuevos horizontes. Esa mística colectiva refleja a su actual generación dorada: un bloque sin precedentes donde Martin Ødegaard y Haaland empujan en la misma dirección.
Hinchada y equipo navegan sincronizados; el esfuerzo en el campo se fusiona con una grada que jamás los deja solos.

Noruega ya no es una promesa, sino una realidad lista para sacudir los pronósticos.
Su imponente inicio demuestra que este navío nórdico busca reclamar su lugar en la historia con el talento de una constelación tan conectada a su gente, el rugido vikingo promete resonar en la grada y, ante todo, en la cancha: fuerte, muy fuerte.