El piloto de Red Bull, el holandés Max Verstappen, conduce durante el Gran Premio de Holanda de F1, en el circuito de Zandvoort. La Hora/AP

Max Verstappen, líder del campeonato, dominó la arrancada después de la salida del safety car para enfilarse a un triunfo el domingo en el Gran Premio de Holanda frente a 100.000 aficionados y llegar a cuatro victorias consecutivas por primera vez en su carrera en la máxima categoría.

La 10ma victoria del holandés igualó su total del año pasado y el piloto de Red Bull aumentó su ventaja en el campeonato a 109 puntos. Con siete carreras restantes, la posibilidad de un segundo campeonato consecutivo es cada vez mayor para el holandés, luego de que sus perseguidores — Charles Leclerc, de Ferrari, y el mexicano Seguir Pérez, de Red Bull — continúan rezagándose.

El británico George Russell finalizó en la segunda posición por Mercedes, delante de Leclerc, mientras que Lewis Hamilton terminó en la cuarta posición.

Verstappen parecía enfilarse a una cómoda victoria cuando apareció el safety car en la vuelta 56 tras una falla en el motor de Valtteri Bottas, de Alfa Romeo.

Verstappen cambió neumáticos y se encontraba detrás del puntero Hamilton a 12 vueltas del final.

 

Pero el británico tenía neumáticos de mezcla media que son más lentos, mientras que el holandés corría sobre una mezcla suave que es más veloz y no tuvo en problemas en dejar atrás a Hamilton, al igual que sucedió en el Gran Premio de Abu Dabi de la temporada pasada que definió el título para el volante de Red Bull.

Hamilton juzgó mal su reinicio y Verstappen lo rebasó fácilmente ante la enorme ovación de los aficionados holandeses. El local también se quedó con un punto adicional al firmar la vuelta más veloz.

Molesto, Hamilton se desquitó con su equipo expresándose con groserías por la radio para decirles que no estaba contento por no haber cambiado de neumáticos con el safety car en pista.

Hamilton pareció pasarse en la frenada cuando fue rebasado por Russell y estuvieron a punto de chocar. Hamilton no pudo contener su frustración y volvió a proferir insultos por la radio.

La situación empeoró cuando Leclerc lo rebasó en la tercera posición para rescatar la jornada de Ferrari, que no pudo reducir los errores más básicos.

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