Juan Francisco Reyes

jfrlguate@yahoo.com

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Juan Francisco Reyes López
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Los guatemaltecos tenemos la costumbre en el mes de diciembre que en la empresa donde laboramos, tanto del sector público o del sector privado, así como el grupo de profesionales donde nos desarrollamos, de realizar agasajos personales o institucionales.

Dios te guarde que alguien diga no en diciembre, no nos vamos a reunir a tomar café; mucho menos que alguien diga que la empresa donde labora no va a realizar un convivio institucional; y por supuesto, en la actividad mercantil siempre está el que como grupo de compradores o vendedores nos vamos a reunir para celebrar la actividad mercantil en las que nos vimos involucrados todo el año.

No existe excepción en los deportes, al final del año queremos celebrar cómo ganamos un partido, cómo nos desarrollamos en nuestras actividades deportivas.

La pregunta nuevamente es qué hacer al respecto en el Estado, cuánto tiempo se invierte si son empresas privadas.

Recuerdo que durante el gobierno que presidió José Efraín Ríos Montt, además que dispuso el eslogan “no robo, no abuso, no miento”, sí se prohibieron los convivios y agasajos de diciembre, para algunos esta fue una muestra negativa de religión y para otros fue una muestra de austeridad. Preguntémonos que sucedería en este momento si el Presidente de la República, si la Corte Suprema de Justicia, si el Congreso de la República y demás instituciones del Estado dispusieran al respecto que no se deben realizar agasajos y convivios en Navidad, de plano que el Gobierno quedaría mal.

Guatemala debería compararse con el resto de América Latina y América Latina debería compararse con países tan eficientes como Estados Unidos y ver cuánto nos cuestan estas decisiones porque el que quiere celeste que le cueste.
Sin duda alguna, Guatemala no es un ejemplo de eficiencia y austeridad; en ese sentido, ponerle el cascabel al gato siempre ha servido, pero no podemos afirmar que América Latina y Guatemala somos un ejemplo de eficiencia.

Si el Ministro de Trabajo y el resto de las personas que ocupan dicha cartera no se atreven a tocar el tema, entonces quién lo va a hacer.

De la misma manera que hacemos censos y hacemos análisis, el Ministerio de Trabajo y el Ministerio de Economía deberían hacer este tipo de análisis. Esto también se le aplica a CACIF, que debiese decirnos, a través de evaluaciones en las cámaras, todos los resultados sociales y económicos. De esa forma, podrían hablarnos de otros temas y no solo de empleo, de falta de plazas de trabajo, sino también decirnos qué es lo que correctamente se debe hacer al respecto.

Meterse a la cueva del león siempre es un peligro, pero quién si no los sectores organizados pueden llamar la atención sobre estas situaciones, de lo contrario continuaremos dando vueltas alrededor de los temas que nos afectan, que nos cuestan, pero que no es simpático tocar.

Hagamos de caso que es una mina que está cerrada, con una hidroeléctrica que tiene problemas y enfrentemos la realidad. Los problemas hay que analizarlos y resolverlos.

¡Guatemala es primero!

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