Juan Antonio Mazariegos G.
Esta semana el Instituto Nacional de Estadística (INE) hizo público que la Canasta Básica Vital que se compone del mínimo alimentario para una familia promedio (5.38 miembros), más los servicios básicos como agua, luz, vestuario, vivienda, salud, transporte, recreación y educación se había elevado por encima de los 7 mil quetzales mensuales para cada núcleo familiar durante el mes de agosto del año en curso.
La revelación del INE que se obtiene de la medición de precios de los insumos ya relacionados de mes a mes preocupa, tanto por la situación diaria que deben de enfrentar miles de familias guatemaltecas para llegar a fin de mes con acceso a esos satisfactores básicos, como también por la desaceleración que se encuentra sufriendo la economía guatemalteca en los últimos meses.
Para ponerlo en palabras sencillas, es indispensable para el País la creación de empleos formales, la implementación de políticas de desarrollo y apertura que permitan a la iniciativa privada la creación de nuevas fuentes de empleo, toda vez que el otro gran empleador del país, el Estado, simplemente no está en capacidad de poder contratar a toda la población y darle los beneficios económicos que le permitan acceder a esa Canasta Básica Vital.
Nadie solicita premios ni aplausos para cualquier empresario que arriesgue su capital en la creación de riqueza, simplemente se piden reglas claras para cumplir, estables, iguales y de forzoso cumplimiento para todos y que el Estado cumpla con su función de ser un buen administrador de los recursos que deberán de resolver todas las necesidades de infraestructura básica que obviamente no podrán resolver los ciudadanos en lo individual.
El retiro del paquete tributario que fue presentado por el Ministerio de Finanzas Públicas puede ser una buena señal de parte del Estado en aras de abordar de manera integral una reforma tributaria, atendiendo las necesidades de ingresos pero también las de obligaciones de transparencia y efectividad del gasto, más haya de discrepancias entre que si confía o no en el Gobierno actual.
Las necesidades de la población no es necesario que nos las cuente el INE, están patentes cada día a nuestro alrededor, las soluciones no dependen de un solo actor y de no hacer que funcione el país y que se genere riqueza para todos podemos entrar en una espiral decreciente que volverá más lejana la aspiración a que cada guatemalteco cuente con los recursos para atender esas necesidades mínimas a las que todos deberíamos poder acceder.







