La actividad eruptiva del volcán de Fuego llegó a su final luego de 50 horas, según informó este miércoles el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh).
De acuerdo con un boletín de la institución, la erupción finalizó; sin embargo, aclaró que el cierre de la fase eruptiva no significa el fin de la actividad volcánica del coloso, debido a que el volcán mantiene su comportamiento habitual con explosiones débiles y moderadas, emisiones de ceniza y pulsos incandescentes.
Durante las 50 horas de actividad, el volcán generó distintos materiales volcánicos, entre ellos corrientes de densidad piroclástica y caída de ceniza, siendo estos los fenómenos que provocaron mayores impactos en el área cercana donde se encuentran comunidades.
El Insivumeh indicó que las barrancas Seca, ubicada en el lado oeste, y Ceniza, en el lado suroeste, fueron las zonas con mayor acumulación de material expulsado por el volcán.
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LA ERUPCIÓN CAMBIÓ LA ESTRUCTURA DEL CRÁTER
Uno de los aspectos destacados por el Insivumeh es que el episodio eruptivo provocó modificaciones en la estructura superficial del volcán.
Según el informe, el cráter del volcán estuvo sometido a “procesos de erosión drásticos durante toda la erupción”, lo que generó cambios en su morfología.
Este cambio implica que la actividad reciente no solamente causó una emisión de gases, ceniza y material volcánico, sino también una transformación en la configuración del área del cráter debido a la intensidad durante la erupción.
Por otra parte, aunque la fase eruptiva terminó, el ente científico mantiene activas varias amenazas derivadas del material depositado durante la actividad.
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Una de las principales es la generación de lahares, que pueden ocurrir cuando el material volcánico acumulado en las barrancas se mezcla con agua de lluvia y desciende por las laderas del volcán en forma de flujos.
La institución alertó que, por la gran cantidad de material reciente acumulado en las barrancas Seca y Ceniza, estos flujos podrían desarrollar características potentes y afectar los pasos peatonales y vehiculares de comunidades cercanas.
El volcán regresa a los niveles considerados normales para este coloso, que comprenden entre cuatro y seis explosiones débiles o moderadas por hora y columnas de gas y ceniza que pueden alcanzar hasta 4 mil 800 metros sobre el nivel del mar.
El Insivumeh recomendó a la Secretaría Ejecutiva de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (SE-Conred) activar los protocolos de respuesta y gestión del riesgo, además de mantener informadas a las comunidades cercanas al volcán, especialmente aquellas ubicadas dentro de un radio de 10 kilómetros.








