Durante un mes, el Mundial de Fútbol captó la atención de millones de personas. Fue una pausa en medio de las preocupaciones cotidianas. Pero el campeonato terminó y Guatemala sigue enfrentando los mismos desafíos de siempre. Hay temas que, por importantes que sean para el futuro del país, desaparecen rápidamente de la conversación pública. El reto ahora es recuperar esa capacidad de debatir los asuntos que realmente inciden en nuestra calidad de vida y en el funcionamiento de las instituciones. Es momento de volver a ponerlos sobre la mesa.
EL PROBLEMA: Hay asuntos que realmente afectan el bolsillo y la vida de los guatemaltecos. Pagar impuestos nunca ha sido popular, como tampoco lo es pagar más por el combustible, especialmente cuando el incremento responde a factores externos sobre los que el país tiene poco control.
Mientras el Mundial ocupaba titulares, otros temas quedaron relegados. Uno de ellos fue la presentación de las metas presidenciales, expuestas personalmente por el Presidente de la República ante representantes del sector empresarial. Se trata de proyectos que, de concretarse, podrían transformar la movilidad en el departamento de Guatemala, especialmente en el área metropolitana. Son propuestas que merecen seguimiento y apoyo porque trascienden un período de gobierno.
La calidad de esa decisión tendrá efectos durante varios años y puede fortalecer o debilitar el sistema de control del Estado.
¿QUÉ PASÓ? El Impuesto Único Sobre Inmuebles (IUSI) ha sido, históricamente, uno de los tributos que más resistencia genera. Sin embargo, se trata de un impuesto municipal cuyos recursos permanecen en las propias municipalidades para financiar obras y servicios locales.
En su búsqueda por recuperar popularidad, el Congreso aprobó reformas que eliminan el pago del IUSI para las viviendas y condonan deudas acumuladas. Es una decisión que seguramente será bien recibida por muchos contribuyentes, pero que también reduce recursos para los gobiernos municipales y abre interrogantes sobre cómo se compensará ese impacto financiero. La discusión, por lo tanto, no debería limitarse a celebrar que un impuesto desaparece, sino también a preguntarnos cómo se sostendrán los servicios y las obras que esos recursos ayudaban a financiar.
Este tipo de decisiones demuestra que, en muchas ocasiones, el debate político privilegia el efecto inmediato sobre el análisis de sus consecuencias a mediano y largo plazo.
NO SE VALE que, terminada la emoción del Mundial, volvamos a perder de vista los temas que definirán el futuro del país. En las próximas semanas el Congreso continuará discutiendo iniciativas relacionadas con el precio de los combustibles, posibles subsidios, modificaciones tributarias e incluso aprobó una prórroga para el pago del impuesto de circulación, decisiones que también tienen un impacto directo sobre las finanzas públicas.
En el capítulo de ROBERTO ALEJOS PODCAST de esta semana quise retomar precisamente esos asuntos que quedaron opacados por la agenda deportiva. También reiteré la invitación al Ministro de Gobernación para conversar sobre la violencia y la seguridad ciudadana, así como la necesidad de dar seguimiento a las metas presidenciales. Cuando existen objetivos claros y medibles, corresponde exigir resultados, pero también reconocer los avances cuando los haya.
YA ES HORA de no dejar que estos temas desaparezcan de la discusión pública. También debemos prepararnos para decisiones importantes, como la entrada en vigencia de la gasolina con etanol (E-10), prevista para el 21 de agosto. Finalmente, el Gobierno optó por un esquema voluntario: coexistirán combustibles con y sin etanol, permitiendo que los consumidores conozcan gradualmente sus efectos.
Lo que verdaderamente me preocupa es que las dificultades económicas y familiares hagan que la ciudadanía tenga cada vez menos tiempo para interesarse por decisiones institucionales que terminarán afectando su vida cotidiana. La elección del Contralor es uno de esos temas sobre los que seguiré insistiendo.
Que nos duela que el debate público se concentre únicamente en aquello que genera popularidad inmediata. Desde ahora comenzaremos a ver iniciativas con un claro contenido electoral, donde muchas decisiones buscarán ganar simpatías antes que fortalecer las instituciones o mejorar la administración del Estado. La política necesita volver a medirse por la calidad de las decisiones que toma y no únicamente por los aplausos que genera en el corto plazo.
Que ese dolor nos mueva a actuar, nos motive a informarnos, participar y exigir responsabilidad a quienes toman decisiones en nuestro nombre. El futuro del país no depende únicamente de quienes gobiernan; también depende de una ciudadanía que no deje de prestar atención a los asuntos verdaderamente importantes. Caminemos, participemos… o no avanzamos.







