El fútbol no resuelve los problemas de un país, pero sí refleja muchas de sus realidades. Cuando vemos que casi todos los países de la región han llegado a un Mundial y Guatemala sigue sin hacerlo, no hablamos únicamente de deporte. Hablamos de organización, formación, institucionalidad, inversión, salud, nutrición, infraestructura y visión de país. Por eso, el próximo Mundial no puede ser otra oportunidad perdida.
El problema realmente es integral. No es solo decir que no tenemos estadio, que hay problemas en la dirigencia deportiva, que en el fútbol hay corrupción, que nuestros jugadores no tienen el nivel o que no existe apoyo suficiente. Todo eso influye, pero el verdadero problema es más profundo: con excepción de Nicaragua, que nunca ha jugado un Mundial, (porque son beisboleros, ni estadio tenían), todos los países de la región han llegado alguna vez a esa competencia menos Guatemala.
Esto desmotiva enormemente al país, porque muestra el nivel en el que nos encontramos frente al resto de Centroamérica. Hemos tomado como ejemplo el problema del Estadio Nacional, que lleva casi dos años detenido, pero la situación va mucho más allá. Con estadio o sin estadio, Guatemala no ha logrado llegar a un Mundial, y eso obliga a preguntarnos qué estamos haciendo mal.
¿Qué pasó? La dirigencia anterior de la Confederación Deportiva Autónoma de Guatemala (CDAG) quiso impulsar remodelaciones profundas al Estadio Doroteo Guamuch Flores, antes Mateo Flores. Por cierto, en el Roberto Alejos Podcast de esta semana contamos por qué se cambió el nombre del estadio. El problema es que se cometieron errores que hoy se pagan caro y que seguramente tendrán consecuencias.
Los diputados de la Comisión de Deportes, especialmente integrantes de la bancada VOS, han fiscalizado el caso, y la Contraloría General de Cuentas también está sobre el tema. Se contrató a una empresa que, en papel, parecía grande, con capacidad financiera y posibilidades de ejecutar una obra de esa magnitud. Pero la realidad fue otra: el proyecto quedó detenido y el estadio abandonado.
La nueva dirigencia decidió rescindir los contratos con esa empresa, que también había obtenido otros contratos vinculados al deporte. Además, decidió no demandar, porque eso habría podido detener aún más la remodelación. En cambio, amplió el alcance del proyecto: iluminación, nuevas butacas y otros componentes necesarios. Para ello, contrató a un organismo internacional, con el propósito de dar mayor transparencia al proceso y contar con capacidad para contratar empresas que sí puedan cumplir.
NO SE VALE que resumamos todo al problema del estadio o de la dirigencia deportiva. El problema es integral. Guatemala sigue siendo uno de los países con altos índices de desnutrición, graves problemas de formación, salud y alimentación, y aún así pretendemos competir en deportes de alto rendimiento y aspirar a llegar a un Mundial.
En el Roberto Alejos Podcast hablamos de todo un poco. Esta semana entrevistamos al presidente de la CDAG, Francisco Ardón. Hablamos del estadio, de la organización del deporte, del Mundial actual y, sobre todo, de la oportunidad que Guatemala debe aprovechar hacia el próximo Mundial.
YA ES HORA de que Guatemala llegue a un Mundial. La oportunidad vendrá dentro de cuatro años. Para entonces deberíamos tener un estadio renovado que, aunque no podrá crecer demasiado porque su estructura principal es monumento nacional, sí cumplirá con los requisitos exigidos por la FIFA para el alto rendimiento.
Además, el próximo Mundial abre una oportunidad histórica. Si este torneo reúne a poco más de 40 selecciones, el siguiente tendrá más de 60. Prácticamente la mitad de los países del mundo estarán presentes. Si aun así Guatemala no logra clasificar, ya no sabremos qué decir.
Será un Mundial especial. Se llevará a cabo en tres países de Europa y, por la celebración de los 100 años de la Copa del Mundo, los partidos inaugurales se jugarán en tres países de Sudamérica. El fútbol levanta pasiones, mueve dinero, domina redes sociales y hasta paraliza parte de la vida cotidiana. Y eso que Guatemala todavía no va.
En fin, hay mucho que hablar sobre el tema. Esta vez me interesaba volver al estadio, a la situación general del deporte, a cómo está organizado y a todo lo que podría hacerse para mejorar. Porque, como ocurre en tantos otros temas –la Universidad de San Carlos, el Organismo Judicial, el Congreso de la República y la Corte de Constitucionalidad–, nuestras instituciones están mal en demasiadas partes.
Que nos duela no estar en el Mundial de fútbol. Que ese dolor nos haga poner atención a la enorme oportunidad que viene. Duele ver que seguimos pagando las consecuencias de haber manejado mal el país en casi todos los ámbitos, incluyendo el deporte y, especialmente, el fútbol. Que ese dolor nos mueva a actuar, a involucrarnos y a asumir nuestra responsabilidad en la construcción del país que queremos. Caminemos, participemos… o no avanzamos.







