Pedro Pablo Marroquín

pmarroquin@lahora.gt

Esposo, papá, abogado y periodista. ¡Si usted siempre ha querido un mejor país, este es su momento de actuar!

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Las realidades nunca las podremos transformar si las cosas no las abordamos con la suficiente dosis de realidad. Hay una expresión en Estados Unidos que es: “It will get worse, before it gets better”, la cual está traducida en el titular.

Lo que hoy estamos viviendo se va a complicar más. El Gobierno del presidente Alejandro Giammattei no tiene ni idea de cómo enderezar el desastre de la vacunación y no hay forma de salir del problema de la “vacunada rusa”. El mandatario intentó culpar a la gente por la falta de vacunación, pero obviando de mala fe que la gente no se vacuna porque no hay confianza. Se han aplicado la AstraZeneca pero la rusa no convence a la gente.

Giammattei tiene esas expresiones que uno no entiende, pero cuando se escucha a Miguel Martínez, se comprende por qué tienen tantas limitaciones para encarar los problemas: mucho hígado y poca cabeza.

La Corte de Constitucionalidad (CC), liderados por Leyla Lemus, Roberto Molina Barreto y Dina Ochoa seguirán con su misión de regresar las cosas al Estado necesario para asegurar el NUNCA MÁS: nunca más en penas con la justicia, nunca más sin el control de las cortes y del Ministerio Público (MP) y para ello deberán seguir cometiendo un rosario de ilegalidades. No descarte que se vuelen a la FECI gracias al recurso que presentó un abogado oscuro que usa carro con placas tapadas y es auxiliado por el abogado de Sandra Torres.

Los negocios con dinero del pueblo se van a poner más burdos y serán capaces de quitar a quien necesiten para que firmen lo que estimen apropiado para hacerse del pisto de la gente con plena tranquilidad. Irán tras fiscales y jueces independientes porque son las piezas que no los dejan dormir en paz. Las alianzas perversas desde el Congreso, las cortes y los aliados particulares seguirán.

En medio de todo, las cosas pueden mejorar si de verdad nos lo proponemos. Vendrán las chispas que pueden encenderlo todo, pero dependerá de la reacción ciudadana.

Como han sido tan burdos, tengo la impresión de que tarde o temprano surgirán evidencias que nada ha cambiado y habrá uno o varios casos que nos harán entender que los problemas estructurales del sistema son tan sólidos como la correlación entre la corrupción y la impunidad.

También estimo que las acciones desde Estados Unidos pueden provocar situaciones inesperadas que manden mensajes claros.

Alguna de esas dos acciones o ambas, sé que pueden provocar indignación y reacción ciudadana que debe traducirse, esta vez sí, en acciones concretas que nos permitan sacudir el sistema contra el que hay que remar todos los días.

Si no somos capaces de articular, de sentarnos en una mesa, de ver cuáles son los puntos que nos unen, los que nos afectan sin importar origen, ideología o posición social, será imposible avanzar y las “chispas” que se provoquen con evidencias y/o sanciones, se quedarán en nada.

Hay gente con muchos planes de inversión para “impulsar” el país, pero esas costosas propuestas se verán truncadas porque mientras la justicia siga dependiente de los operadores que la articulan a su antojo, no habrá inversionista serio que se anime y por eso es que si deseamos recibir millones de empresas que están interesadas en la región, debemos hacer nuestros deberes.

Las cosas sí se pueden poner mejor, pero será lo de siempre: que usted crea en el poder de su voz, en la importancia de sus acciones y confíe en su habilidad para incidir y cambiar este país con cosas ordinarias que puedan ser extraordinarias, como escucharnos para debatir bien y de esa forma ponernos de acuerdo.

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