Sandra Xinico Batz

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Para los pueblos originarios, el saqueo es una constante desde que fueron invadidos. Nos han robado tierra, conocimientos y muchos otros patrimonios. El despojo ha sido elemento fundamental para el modelo económico de acumulación, que al mismo tiempo que quita, se lo apropia y demerita a los pueblos de los cuales procede el bien o conocimiento arrebatado. Con la creación del Estado, se hizo legal el saqueo, porque las leyes se crearon en beneficio de quienes tienen el dinero y el poder para dictar lo que en ellas les conviene, la propiedad privada es uno de los mejores ejemplos de esto, porque se antepone a todo, incluso a la vida y dignidad de las personas.

Es racista la idea que existe de que los principales enemigos del patrimonio antiguo de los pueblos mayas sean los mismos pueblos; se hace referencia del saqueo al hablar de “güecheros” en los “sitios arqueológicos” pero no se hablan de los académicos y científicos que en nombre de la ciencia (y de lo que sea) se han robado piezas, objetos, accesorios de miles de años de antigüedad, tampoco se habla de los empresarios en cuyas casas ostentan grandes colecciones privadas que presumen como suyas. Se voltea la vista siempre a otro lado, cada vez que se trata de propiedad privada en la cual existe patrimonio antiguo de los pueblos originarios, porque a los grandes empresarios las instancias correspondientes del Estado jamás las fiscalizan y tampoco hacen que estas se responsabilicen de los delitos que continuadamente han cometido en contra del patrimonio de nuestros pueblos. ¿Y qué decir de aquellos secretos a voces sobre saqueadores, que han tenido en sus manos la administración de instancias como el Instituto de Antropología e Historia de Guatemala -IDAEH-?

Es por esto que hablar de patrimonio necesariamente implica hablar de racismo, porque esta nación racista ha insistido en la desmemoria precisamente para seguir saqueando a los pueblos; el hecho de que se hable de la “extinción” de los mayas o que se refieran a nuestras ciudades antiguas y sitios sagrados como “ruinas” es un ejemplo de la intencionalidad de despojarnos de nuestra historia, para que continúen robándonos nuestro patrimonio, el cual también es despojado con el nacionalismo que impone la idea de “patrimonio nacional”, que es un concepto que se forma del racismo, en el cual los pueblos originarios figuramos solamente como folklore mas no como dueños legítimos de los conocimientos milenarios, de nuestras ciudades y centros ceremoniales, de nuestros territorios.

El olvido es un gran aliado del saqueo. El desconocimiento de nuestra historia es provocado. Nos imponen la idea de que olvidamos “muy rápido”, para que dejemos a un lado las reiteradas ocasiones en que este sistema nos arrebata lo que es nuestro para explotarlo. Hace unos días fue encontrada en la zona 13 de la Ciudad de Guatemala una pieza milenaria de piedra, estaba enterrada en la entrada de una vivienda, esta noticia circuló en distintos medios, pero poco se ha dicho públicamente de su procedencia.

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