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Ayer se consumó uno de los fraudes más escandalosos en la historia contemporánea del país, lo peor es que se realizó de la mano de la Corte de Constitucionalidad, hoy convertida en una mesa shuca que destila vergüenza, que emana pestilencia, que provoca náuseas. Ayer se terminó de demostrar que el entente llamado Pacto de Corruptos, que incluso va más allá y debería de llamarse la Rosca Antidemocrática, porque ya no es solo de corrupción, la Usac se convierte con esta resolución en uno de los eslabones más importantes para el control del poder y del Estado, así como juega su rol específico de evitar que la universidad nacional vuelva a ser la entidad brillante en lo académico, crítica ante la realidad nacional y la que movilizaba y conjugaba a todas las fuerzas democráticas de la sociedad.

Se acabó, en la Usac se perpetúa la usurpación legalizada, el anillo sobre el que descansa la inmovilidad del pueblo y se le dice adiós a la academia.  ¿Cómo pudimos llegar a este punto de no retorno?, ¿cómo fue que la propia universidad se nutrió de un montón de incapaces, corruptos e inútiles que propiciaron desde adentro su propia destrucción?, ¿Cómo pudo la CC desatender los amparos que mostraban las acciones fraudulentas que se llevaron en la elección pasada?

Hace unos meses, me encontraba esperando lugar para almorzar, cuando en una mesa para cuatro personas, estaba sentada una persona, quien amablemente me pidió compartir la mesa.  Fuera de la plática coloquial para romper el hielo, me comentó que recién se había jubilado de la Usac, ello estableció un nexo inmediato y le conté que yo era un orgulloso graduado de la Usac, así como le comenté parte de mi vida universitaria. Se me quedó viendo seriamente y me espetó: “esa universidad que usted me describe, ¡¡¡¡ya no existe!!!…”, aunque tenía mis serias dudas, esta persona me terminó de convencer de la degradación paulatina de la Usac.

Pero el papel que juega hoy y que seguirá haciendo en los siguientes cuatro años es lo más vergonzoso.  Será una universidad vendida para que el sistema siga manteniendo el control del Estado y sus instituciones, será una universidad muda, sorda y ciega a las demandas de la población por buscar cambios profundos en nuestra sociedad, se negará a sí misma las cualidades de la academia para convertirla en un mercado de ineptos, corruptos y oportunistas.

Como bien escribe mi buen amigo Juventino Gálvez, “la captura de la Usac representa el vaciamiento del futuro” y justo así es, eso significa que, para los usurpadores, la Usac únicamente representa un trampolín para mantener beneficios y canonjías laborales, persistir en chances eternos y bien pagados, hacerse de la vista gorda de los problemas de nuestra sociedad y voltearle la espalda al pueblo ante sus legítimas demandas.

Triste papel, inútil institución, pero lo peor es que nos equivocamos nuevamente, luchamos bajo la legalidad y volvimos a apostar para perder, necesitamos hacer uso de más instrumentos como el derecho a la resistencia, así como trabajar persistentemente para orientar a la población con su voto, aún así creo que soy demasiado ingenuo, pero duele mucho haber perdido a la Usac y sí eso representa que el futuro para todos nosotros se vacía, no nos dejará más que dolor y sin sabores.

Juan José Narciso Chúa

juannarciso55@yahoo.com

Guatemalteco. Estudió en el Instituto Nacional Central para Varones, se graduó en la Escuela de Comercio. Obtuvo su licenciatura en la USAC, en la Facultad de Ciencias Económicas, luego obtuvo su Maestría en Administración Pública INAP-USAC y estudió Economía en la University of New Mexico, EEUU. Ha sido consultor para organismos internacionales como el PNUD, BID, Banco Mundial, IICA, The Nature Conservancy. Colaboró en la fundación de FLACSO Guatemala. Ha prestado servicio público como asesor en el Ministerio de Finanzas Públicas, Secretario Ejecutivo de CONAP, Ministro Consejero en la Embajada de Guatemala en México y Viceministro de Energía. Investigador en la DIGI-USAC, la PDH y el IDIES en la URL. Tiene publicaciones para FLACSO, la CIDH, IPNUSAC y CLACSO. Es columnista de opinión y escritor en la sección cultural del Diario La Hora desde 2010

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